miércoles, 19 de junio de 2013

Letras color verde







Letras  color verde
Mir Rodríguez Corderí



Este saber que sabes.
Este temor vago, impreciso cuando estás. Cuando con sólo dirigir la mirada te veo, cuando eres a la vez desborde y cauce, expansión y  límite.
Mi desborde, mi cauce.
Mi expansión, mi límite.
Este temor que me cercena palabras, me quiebra pensamientos, me dispersa y me concentra, me sacude y me aquieta, me empuja y me frena.
Llego y estás y entonces ese sentimiento blando, irracional, gaseoso, comienza a penetrarlo todo con ese noséqué de ondulación
Impredecible.
Se dilata,  se contrae, se licúa en agua, se solidifica en hielo y vuelve de pronto a ser gas, tan expansivo él, tan invasor.
Y ahora que no estás.
Que ocupo tu sillón y tu escritorio.
Que el sol entra sin permisos ni concesiones previas y me roza los pies. Pero no estás.
Ahora que asumo mi real dimensión, mis cuatro fronteras- perplejidad de la razón cuando el bisturí mental opera en frío, con anestesia, con cálculo y método y regla y….razón al fin, cruda, desnuda, visión retrospectiva, análisis meditado, moderado.
Entonces, estás en lo cierto.
A veces, sólo a veces.
Quizás cuando la fuerza de tu concretividad  desaparece.
Cuando sólo la imagen en el recuerdo.
Recién allí, la calma, la mesura, la medida exacta de mi desmedida pasada.
Precisamente 4 horas y 13 minutos atrás.
Pero, de todas maneras y posiblemente porque ahora todo está tan iluminado, porque hay tanta claridad que  se hace necesario parpadear, cerrar los ojos y sentir , sólo sentir, el calor del sol sobre los pies, debajo de tu escritorio.
De todas maneras ¿Por qué? Si con sólo 8 dígitos puede ser tu voz y volverían a chirriar los engranajes.
No sé cómo decirlo.
No deben haberse convenido las palabras necesarias y carezco de lenguaje para esto.
Pero tú no necesitas mis palabras, ni escritas ni verbalizadas
Tú me sabes
Y eso no es en absoluto moderado
Quizás por esa sola razón, por esa potestad omnímoda tuya que atraviesa mi epidermis, que me avizora, me prohíbe, me permite, me explaya, me acota,  me modela aún sin quererlo, aún sin proponértelo
(los niveles de la subconsciencia, de lo mítico, lo mágico, lo inexplicable, todos ellos tan subterráneos y ocultos como poderosos e indomables. Tan infra voluntarios, ingobernables, inmoderados).
Mañana cuando llegue y estés, hagamos como que no escribí esto, que no lo leíste, que no había ninguna hoja con letras color verde.
Hagamos como que no marqué 8 dígitos y entonces tu voz y los engranajes  chirriando y que te dije que ibas a encontrar un sobre  en el cajón central de tu escritorio y que esta vez sí, esta vez era lo que creías el pasado 6.
No porque se trate sólo de un impulso.
Es mucho más que eso: es necesidad. Pensada. Fríamente pensada, a pesar del sol que ya me cubre el pecho, los brazos, las manos, la hoja, las letras color verde

3 comentarios:

Gabert2012 dijo...

Buenísimo
es un mensaje en clave subliminal,compuesto me encanto ,te felicito amiga.

Ángel Saiz dijo...

La necesidad de escribir y de comunicarse, el sol que nos acaricia la piel y hace que nos sintamos vivos.
Enhorabuena, una vez más, por tus letras, Mir.
Un abrazo.

MIRTA CRISTINA RODRIGUEZ CORDERI dijo...

Mi encantador comentador, Angel, mi ángel particular. Te tomas tu tiempo y eso que soy consciente que es escaso.
Un abrazo enorme
Felices Fiestas querido.