lunes, 26 de octubre de 2009

El Bien o el Mal.


BIEN O MAL


Dice Osho: No hay nada como bien o mal. Eso depende. Depende del punto de vista. No hay nada muy sólido sobre lo que uno pueda decidir que «esto está bien y esto mal». La misma cosa puede estar bien para una persona y mal para otra, porque, más o menos, depende de la persona. La misma cosa puede estar bien en un momento para una persona, y en otro momento estar mal, porque depende de la situación. Se os han enseñado categorías aristotélicas. Esto está bien y esto está mal. Esto es blanco y esto negro. Este es Dios y este el diablo. Estas cate­gorías son falsas. La vida no se divide en blanco y negro. Una gran par­cela es gris. Y si lo analizáis profundamente, el blanco es un extremo del gris y el negro es otro, pero el espacio comprendido entre los dos es gris. La rea­lidad es más gris. Así debe ser porque en ningún sitio está dividida. No hay compartimentos estancos en ninguna parte. Esa es una manera tonta de poner categorías, pero se ha implantado en nuestra mente. De modo que bien o mal no paran de cambiar. Entonces, ¿qué hacer? Si alguien quiere decidir absolutamente, se quedará paralizado, no será capaz de actuar. Si queréis eso y actuáis solo cuando tenéis una deci­sión absoluta sobre lo que está bien, estaréis paralizados. No seréis capa­ces de actuar en la vida. Uno debe actuar y actuar, en un mundo relativo. No existe una decisión absoluta, así que no la esperéis. Simplemente mirad y observad, y lo que sintáis que está bien, hacedlo.




Friedrich Nietzsche dijo
Todo lo que es profundo ama la máscara; las cosas más profundas de todas sienten incluso odio por la imagen y el símbolo. ¿No sería la antítesis tal vez el disfraz adecuado con que caminaría el pudor de un dios? Es ésta una pregunta digna de ser hecha: sería extraño que ningún místico se hubiera atrevido aún a hacer algo así consigo mismo. Hay acontecimientos de especie tan delicada que se obra bien a
l recubrirlos y volverlos irreconocibles con una grosería; hay acciones realizadas por amor y por una magnanimidad tan desbordante que después de ellas nada resulta más aconsejable que tomar un bastón y apalear de firme al testigo de vista: a fin de ofuscar su memoria. Más de uno es experto en ofuscar y maltratar a su propia memoria, para vengarse al menos de ese único cómplice: - el pudor es rico en invenciones. No son las cosas peores aquella de que más nos avergonzamos; no es sólo perfidia lo que se oculta detrás de una máscara, - hay mucha bondad en la astucia. Yo podría imaginarme que un hombre que tuviera que ocultar algo precioso y frágil rodase por la vida grueso y redondo como un verde y viejo tonel de vino, de pesados aros: la sutileza de su pudor así lo quiere. A un hombre que posea profundidad en el pudor, también sus destinos, así como sus decisiones delicadas, le salen al encuentro en caminos a los cuales pocos llegan alguna vez y cuya existencia no les es lícito conocer ni a sus más próximos e íntimos: a los ojos de éstos queda oculto el peligro que corre su vida, así como también su reconquistada seguridad vital. Semejante escondido, que por instinto emplea el hablar para callar y silenciar, y que es inagotable en escapar a la comunicación, quiere y procura que sea una máscara de él la que circule en lugar suyo por los corazones y cabezas de sus amigos; y suponiendo que no lo quiera, algún día se le abrirán los ojos y verá que, a pesar de todo, hay allí una máscara de él, - y que es bueno que así sea. Todo espíritu profundo necesita una máscara: más aún, en torno a todo espíritu profundo va creciendo continuamente una máscara, gracias a la interpretación constantemente falsa, es decir, superficial, de toda palabra, de todo paso, de toda señal de vida que él da.-


Khalil Gibran dijo, a través del profeta
Y uno de los ancianos de la ciudad dijo, «Háblenos del Bien y el Mal». Y él contestó: Del bien en ti puedo hablar, pero del malo no. Porque, ¿qué es lo malo sino lo bien
torturado por su propia hambre y sed? Sí, cuando el bien tiene hambre, busca comida aun en cuevas oscuras, y cuando él tiene sed, bebe aun aguas muertas. Eres bueno cuando eres unido con ti mismo. Pero cuando no lo eres no eres malo. Porque una casa dividida no es un antro de ladrones; sólo es una casa dividida. Y una nave sin timón puede vagar sin rumbo entre islas peligrosas pero hundirá en el fondo. Eres bueno cuando te esfuerzas por dar de ti mismo. Pero no eres malo cuando buscas ganancia para ti mismo. Porque cuando te esfuerzas por ganancia sólo eres una raíz que agarra la tierra y le mama el pecho. Claro que la fruta no puede decirle a la raíz, «Sé como yo, madura y completa y siempre dando de tu abundancia». Porque para la fruta dando es una necesidad, como recibiendo es una necesidad para la raíz. Eres bueno cuando estás totalmente despierto en tu habla, Pero no eres malo cuando duermes mientras tu lengua se tambalea sin propósito. Y aun el habla tambaleante puede fortalecer una lengua débil. Eres bueno cuando andas a tu meta firmemente y con pasos valientes. Pero no eres malo cuando andas cojeando hacia allá. Aun los que cojean no van hacia detrás. Pero Uds. que son fuertes y rápidos, asegúrense que no cojeen antes de los cojos, pensándolo una bondad. Eres bueno en maneras incontables, y no eres malo cuando no eres bueno, Sólo holgazaneas y te has puesto perezoso. Qué lástima que los ciervos no puedan enseñarles rapidez a las tortugas. En tu anhelo por tu gigante-mismo se halla tu bien: y ese anhelo está dentro de todos Uds. Pero en algunos ese anhelo es un torrente precipitándose con fuerza al mar, llevando los secretos de las colinas y las canciones del bosque. Y en otros es un arroyo plano que se pierde en ángulos y curvas y que perdura antes de alcanzar la orilla. Pero que él que anhela mucho no le diga a él que anhela poco, «¿Por qué eres lento y vacilante?» Porque los que de veras son buenos no les preguntan a los desnudos, «¿Dónde está tu prenda?», ni a los sin techo, «Qué ha pasado a tu casa?»


El bien y el mal para el budismo

El bien y el mal son vistos con frecuencia como aspectos de la vida diametralmente opuestos y mutuamente excluyentes. Pero en un sentido real y práctico, ese modo de pensar tan simplista no resulta satisfactorio. Incluso los más crueles criminales pueden sentir amor hacia sus padres e hijos. Entonces, ¿es esa persona, en su esencia, buena o mala? La sabiduría budista dice que el bien y el mal son aspectos innatos e inseparables de la vida. Este enfoque hace imposible rotular a un individuo o grupo particular como "bueno" o "malo". Cada uno de los seres humanos es capaz de acciones de la más noble bondad, o de la más vil maldad. En el budismo, por otra parte, el bien y el mal no son vistos como absolutos sino como relativos o "relacionales". Lo bueno o lo malo de una acción se entiende en términos de su impacto real sobre nuestras vidas y las de los demás, no en términos de reglas de conducta abstractas. Las acciones malvadas son aquellas que tienen como base un egoísmo estrecho, la ilusión de que nuestra vida está fundamentalmente desconectada de la de las personas, o de que podemos beneficiarnos a expensas de los demás. El mal ve la vida como un medio que puede ser utilizado, no como un fin en sí mismo. El bien es lo que genera la conexión entre nosotros y los demás, lo que sana y restaura los vínculos entre las sociedades humanas. En el contexto del budismo, el bien es identificado como "la naturaleza fundamental de la iluminación", o la libertad y felicidad absolutas que resultan de un profundo conocimiento de uno mismo. El mal indica la "oscuridad fundamental", o la ilusión innata de la vida que niega el potencial de la iluminación y causa sufrimientos tanto a uno mismo como a los demás. Esta oscuridad interior hace eco en la desesperación de que nuestra vida es deplorable e insignificante, también abre la brecha del temor que divide el corazón de las personas en "nosotros" y "ellos". Un buda es aquél que tiene el coraje de reconocer estos dos aspectos fundamentales de la vida. Como dice Nichiren, "Se llama buda a aquel que está profundamente iluminado con respecto a la naturaleza del bien y el mal, desde la raíz hasta sus ramas y hojas". Los budas aceptan su bondad innata sin arrogancia porque saben que todas las personas comparten la misma naturaleza de buda. Los budas también reconocen su maldad innata sin desesperación porque saben que tienen el poder para superar y controlar su negatividad. El rechazo a reconocer el potencial tanto para el bien como para el mal, surge del hecho de que como individuos somos reacios a vernos sea como muy buenos o muy malos, esto nos lleva a preferir escondernos detrás de una mediocridad moral colectiva que no requiere de la responsabilidad del bien pero tampoco de la culpabilidad del mal. Esta ambigüedad moral interior tal vez parezca impulsarnos a hacer juicios de los demás –a quienes sirven a nuestros intereses los catalogamos de "buenas personas" y a aquellos que nos desagradan como "malas personas". Con esto lo que tal vez intentamos, es compensar la confusión interna dejando claro quien es quien, afuera. Algunos ven el budismo como una enseñanza de tranquilidad y reposo –un balance pasivo. Pero, en realidad, la práctica del budismo nada tiene que ver con "un refugio para mantenerse a salvo". Es una lucha constante por crear valor y transformar el mal en bien, mediante nuestros propios esfuerzos por confrontarlo. Nichiren escribe, "Oponerse al bien se llama mal; oponerse al mal se llama bien". Se dice que el fundador de la Soka Gakkai, Tsunesaburo Makiguchi, apresado por sus críticas a las políticas bélicas del Japón, involucró a sus compañeros de prisión en un debate sobre la naturaleza del bien y del mal, preguntándoles si había alguna diferencia entre no hacer el bien y cometer realmente el mal. Si nos falta el coraje para confrontar las malas acciones, o las tendencias hacia el odio y la discriminación, tanto dentro de nosotros como en la sociedad, éstos se propagarán sin obstáculos, tal como lo muestra la historia. Martin Luther King (h), se lamentaba, "Tendremos que arrepentirnos en esta generación no simplemente por las palabras y acciones llenas de odio de las personas malas sino por el espantoso silencio de las personas buenas". En las palabras del presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, "El universo, este mundo y nuestras propias vidas, son el escenario para una incesante lucha entre el odio y el amor compasivo, el aspecto destructivo y el constructivo de la vida. Nunca debemos ceder, debemos confrontar el mal a cada momento". Después de todo, el mal sobre el cual debemos triunfar es el impulso hacia el odio y la destrucción que reside dentro de todos nosotros. El proceso de reconocer, confrontar y trasformar nuestra propia oscuridad fundamental es el medio por el cual podemos fortalecer el funcionamiento del bien en nuestras vidas.

martes, 1 de septiembre de 2009

De leonas, leoninas y malas elecciones



Siempre me llamó la atención la tendencia a la sumisión de la leona frente al león

Se levanta a la mañana temprano y se atarea con sus cachorritos enseñándoles a vivir y sobrevivir. Sale de cacería para proveer el alimento al señor de la casa que invariablemente reposa tirado agitando su cuantiosa melena cada vez que cambia de posición (único esfuerzo detectable para un observador externo)…….en el ínterin la leona tironea de la presa –no siempre sin dificultad y casi siempre debiendo defender el bocado de otras fieras igualmente hambrientas- hasta ponerla al alcance del macho que recién ahí hará el ejercicio necesario para regalarse el banquete cotidiano, eligiendo las mejores partes del animal sacrificado para llenarse la panza. Todo un ritual de abnegación y paciencia para su harén de leonas y cachorros, recogidos a cierta distancia en señal de respeto y de evidente acatamiento de las normas comunitarias……quienes comerán las sobras en estricto orden jerárquico también, primero las mamás, luego los chicos.

Ese Rey de la Selva ¿lo es gracias a las leonas que amontona en su harén?

Llevando estas reflexiones a otro terreno un tanto resbaladizo: la leonina, es decir la mujer que nace bajo el signo zodiacal de Leo, ¿tiene vocación de sometida?

Es increíble que uno de los especímenes astrológicos más fuertes, verdaderamente solar por regencia natural, dé una representante femenina que en los hechos se empecina en elegir mal a su objeto del deseo, Príncipe Azul o Media Naranja. Con distintos matices, no determinantes, y según origen, entorno y circunstancias, las leoninas se las ingeniarán para tener uno -o más- candidatos de dudosa valía, pero que ellas elevarán al rango de César y adorarán concomitantemente.

Hay algo de obsesivo-compulsivo en ese destino de mujer fuerte y decisora, independiente y libre, autoritaria por definición, que se mete iterativamente en un lodazal de penurias y destrato, de desencuentros y frustraciones, de cosa sin terminar-por los siglos de los siglos, de defensas a ultranza de quien no merece ser defendido, de negaciones repetidas al cansancio con tal de no verle los pies de barro a su ídolo.

La leonina se debilita conscientemente frente a su elección

Se torna genuflexa

Inclina la cerviz, alegremente, voluntariamente, arrobadoramente.

En medio de ese éxtasis reverencial, la leonina hará y dirá todo lo que sea necesario para defender al dechado de defectos que tuvo en bien denominar pareja (dispareja, por cierto) y no será poco lo que deje en el camino ya por el esfuerzo denodado ya por una fuerza impulsora mezcla de vanidad y amor exaltado.

Hecha girones, agobiada y hasta con una clara sensación de hartazgo, se la oirá preguntar, sin afán de respuesta, ¿Qué he hecho yo para merecer esto?

Si yo fuera un fraile llamado William de Ockham le preguntaría: ¿elegir mal?

MIR

sábado, 15 de agosto de 2009

Júpiter a la vista y yo divagando



Júpiter a la vista y yo divagando


Quizás porque Júpiter se acerca peligrosamente hoy a la Tierra (¿?)… debe ser la primera vez que tamaña distancia –frioleros 602 millones de kilómetros- parece chica, como si habláramos de aquí nomás, dando la vuelta a la esquina…

Será que es un acontecimiento que se cuenta en décadas? O será simplemente que es un espectáculo celeste tan hermoso que es una pena perdérselo?

Se verá cubierto de una luminosidad especial a simple vista, dicen las malas y las buenas lenguas

Sea lo que sea, hoy, los que habitamos el hemisferio Sur podremos observarlo ahí en el cielo, siempre y cuando no se haga realidad la amenaza de tormenta que los de la ciudad de buenos aires tenemos desde esa curiosidad llamada alerta meteorológica…..y con granizo en ciernes.

Mientras tanto, Júpiter está retrógrado en el signo de Acuario. Está, por así decirlo, caminando para atrás desde el 15 de junio y seguirá haciéndolo hasta el 12 de octubre próximo en que volverá a estar directo. Este “cangrejear” de Júpiter ¿tiene que decirnos algo? ¿ o es una singularidad del Universo que carece de efectos sobre mi hipófisis o mi peroné o mi ánimo? Hoy, por ejemplo, ando algo destemplada, con leve tendencia sarcástica y pocas ganas de arreglarme el pelo. Si fuera por mi astrólogo favorito, estoy enfrentando cosas del pasado, posiblemente de vidas anteriores, que se hallan pendientes, sin resolver, y a las que debo dejar bien almidonaditas para pasarles la plancha empezando el segundo decanato de Libra…

Esperamos mucho, y seguimos esperando mucho

Una gran parte lo dejamos en manos de otros….y sólo porque aún a nadie se le ocurrió patentar el derecho a soñar es que mi alma sigue delirando tranquila y no tengo que abonar factura alguna mensual por su uso …ni por su abuso ….¿llegará el día en que una multinacional me cobre peaje al sueño? a la fantasía? a la esperanza? a la ilusión?

Quizás no deba dejar tanto en manos de otros….no sea cosa que se les ocurra que mi imaginación es un bonito bien suntuario y que termine tributando por usarla


Mir Rodríguez Corderí

lunes, 23 de febrero de 2009

Garrik, el payaso y el esplín




Reir llorando
Juan de Dios Peza

Viendo a Garrik —actor de la Inglaterra—
el pueblo al aplaudirle le decía:
"Eres el más gracioso de la tierra
y el más feliz..."
Y el cómico reía.

Víctimas del spleen, los altos lores,
en sus noches más negras y pesadas,
iban a ver al rey de los actores
y cambiaban su spleen en carcajadas.

Una vez, ante un médico famoso,
llegóse un hombre de mirar sombrío:
"Sufro —le dijo—, un mal tan espantoso
como esta palidez del rostro mío.
Nada me causa encanto ni atractivo;
no me importan mi nombre ni mi suerte
en un eterno spleen muriendo vivo,
y es mi única ilusión, la de la muerte".

—Viajad y os distraeréis.

— ¡Tanto he viajado!

—Las lecturas buscad.

—¡Tanto he leído!

—Que os ame una mujer.

—¡Si soy amado!

—¡Un título adquirid!

—¡Noble he nacido!

—¿Pobre seréis quizá?

—Tengo riquezas

—¿De lisonjas gustáis?

—¡Tantas escucho!

—¿Que tenéis de familia?

—Mis tristezas

—¿Vais a los cementerios?

—Mucho... mucho...

—¿De vuestra vida actual, tenéis testigos?

—Sí, mas no dejo que me impongan yugos;
yo les llamo a los muertos mis amigos;
y les llamo a los vivos mis verdugos.

—Me deja —agrega el médico— perplejo
vuestro mal y no debo acobardaros;
Tomad hoy por receta este consejo:
sólo viendo a Garrik, podréis curaros.

—¿A Garrik?

—Sí, a Garrik... La más remisa
y austera sociedad le busca ansiosa;
todo aquél que lo ve, muere de risa:
tiene una gracia artística asombrosa.

—¿Y a mí, me hará reír?

—¡Ah!, sí, os lo juro, él sí y nadie más que él; mas... ¿qué os inquieta?

—Así —dijo el enfermo— no me curo;
¡Yo soy Garrik!... Cambiadme la receta.

¡Cuántos hay que, cansados de la vida,
enfermos de pesar, muertos de tedio,
hacen reír como el actor suicida,
sin encontrar para su mal remedio!

¡Ay! ¡Cuántas veces al reír se llora!
¡Nadie en lo alegre de la risa fíe,
porque en los seres que el dolor devora,
el alma gime cuando el rostro ríe!

Si se muere la fe, si huye la calma,
si sólo abrojos nuestra planta pisa,
lanza a la faz la tempestad del alma,
un relámpago triste: la sonrisa.

El carnaval del mundo engaña tanto,
que las vidas son breves mascaradas;
aquí aprendemos a reír con llanto
y también a llorar con carcajadas.


lunes, 16 de febrero de 2009

El acoso moral, el maltrato psicológico en la vida cotidiana

ACOSO MORAL...VIOLENCIA PERVERSA
Para la psiquiatra y terapeuta francesa Marie-France Hirigoyen, existe la posibilidad de destruir a alguien sólo con palabras, miradas, mentiras, humillaciones o insinuaciones, un proceso de maltrato psicológico en el que un individuo puede conseguir hacer pedazos a otro. Es a lo que denomina violencia perversa o acoso moral. El acoso moral propiamente dicho se desarrolla en dos fases: la primera es la fase de seducción perversa por parte del agresor, que tiene la finalidad de desestabilizar a la víctima, de conseguir que pierda progresivamente la confianza en sí misma y en los demás; y la otra, es la fase de violencia manifiesta.

El primer acto del depredador siempre consiste en paralizar a su víctima para que no se pueda defender. Pretende mantener al otro en una relación de dependencia o incluso de propiedad para demostrarse a sí mismo su omnipotencia. La víctima, inmersa en la duda y en la culpabilidad, no es capaz de reaccionar.

Todos estos son una serie de comportamientos deliberados del agresor destinados a desencadenar la ansiedad de la víctima, lo que provoca en ella una actitud defensiva, que, a su vez, genera nuevas agresiones.

La estrategia perversa no aspira a destruir al otro inmediatamente; prefiere someterlo poco a poco y mantenerlo a disposición. Lo importante es conservar el poder y controlar. Intenta, de alguna manera, hacer creer que el vínculo de dependencia del otro en relación con él es irremplazable y que es el otro quién lo solicita.

(Al anular las capacidades defensivas y el sentido crítico del agredido, se elimina toda posibilidad de que éste se pueda rebelar. Éste es el caso de todas las situaciones en las que un individuo ejerce una influencia exagerada y abusiva sobre otro, sin que éste último se de cuenta de ello).

El término de "perversidad" la mayoría de las veces se reserva para actos de gran crueldad, como es el daño que ocasionan los asesinos en serie. En todo caso se trata de "depredación" , es decir, acto que consiste en apropiarse de la vida. Esta perversidad no proviene de un trastorno psiquiátrico, sino de una fría racionalidad que se combina con la incapacidad de considerar a los demás como seres humanos.

El acosador utiliza una serie de métodos para desestabilizar al otro, como por ejemplo: burlarse de sus convicciones, ideas o gustos; ridiculizarlo en público; dejar de dirigirle la palabra; ofenderlo delante de los demás; privarlo de cualquier posibilidad de expresarse; mofarse de sus con sus puntos débiles; hacer alusiones desagradables, sin llegar a aclararlas nunca; poner en tela de juicio sus capacidades de juicio y decisión, etc...

La agresión propiamente dicha es constante  se lleva a cabo sin hacer ruido, mediante alusiones e insinuaciones, sin que podamos decir en qué momento ha comenzado ni tampoco si se trata realmente de una agresión. Se presenta continuamente y en forma de pequeños toques que se dan todos los días o varias veces a la semana, durante meses e incluso años. Basta que la víctima revele sus debilidades para que el perverso las explote inmediatamente contra ella.

El mensaje de un perverso siempre es voluntariamente vago e impreciso y genera confusión. Son precisamente estas técnicas indirectas las que desconciertan al interlocutor y hacen que éste tenga dudas sobre la realidad de lo que acaba de ocurrir.

(En la pareja, sembrar la duda mediante alusiones, o guardar silencio sobre ciertos asuntos, es una hábil manera de atormentar al compañero, de reforzar su dependencia y de cultivar sus celos. Lo que pretende es paralizar a la pareja colocándola en una posición de confusión y de incertidumbre. Esto le libra de comprometerse en una relación que le da miedo).
Un verdadero perverso no suelta jamás su presa. Está persuadido de que tiene razón, y no tiene escrúpulos ni remordimientos. No suele alzar la voz, ni siquiera en los intercambios más violentos; deja que el otro se irrite solo para luego acusarlo de que la agresión va contra él y no al contrario, lo cual no puede hacer otra cosa que desconcertar: "Desde luego, ¡no eres más que un histérico que no para de gritar!".

Otro procedimiento perverso consiste en nombrar las intenciones del otro, o en adivinar sus pensamientos ocultos, con lo que el agresor da a entender que conoce mejor que la víctima lo que esta piensa. (El interlocutor no debería tener en cuenta ningún mensaje que no se formule explícitamente, por mucho que se trasluzca. Puesto que no hay un rastro objetivo, el mensaje no existe).

Pero sin duda, el arte en el que el perverso destaca por excelencia es el de enfrentar a unas personas con otras, el de provocar rivalidades y celos. Esto lo puede conseguir mediante esas alusiones que siembran la duda, mediante mentiras que colocan a las personas en posiciones enfrentadas, o simplemente hace correr rumores que, de una manera imperceptible, herirán a la víctima sin que ésta pueda identificar su origen.

La fase de odio o violencia, empieza con toda claridad cuando la víctima reacciona e intenta obrar en tanto que sujeto y recuperar un poco de libertad. A partir de este momento abundarán los golpes bajos y las ofensas, así como las palabras que rebajan, que humillan y que convierten en burla todo lo que pueda ser propio de la víctima. Esta armadura de sarcasmo protege al perverso de lo que más teme: la comunicación.

Por otro lado. el perverso puede intentar que su víctima actúe contra él para poder acusarla de "malvada". Lo importante siempre es que la víctima parezca responsable de lo que ocurre. Ésta al principio se justifica, y luego se da cuenta de que cuanto más se justifica, más culpable parece. (La víctima ideal es una persona escrupulosa que tiene una tendencia natural a culpabilizarse).

La manipulación funciona tanto mejor cuanto que el agresor es una persona que cuenta de antemano con la confianza de la otra persona. Mediante un sentimiento similar al de la protección maternal, ésta considera que tiene que ayudarlo porque es la única que comprende.

Durante la fase de dominio, los dos protagonistas adoptan sin darse cuenta una actitud de renuncia que evita el conflicto: el agresor ataca con pequeños toques indirectos que desestabilizan al agredido sin provocar abiertamente un conflicto; la víctima renuncia igualmente y se somete, pues teme que un conflicto pueda implicar una ruptura. Percibe que no hay negociación posible con su agresor, y que éste no cederá, y prefiere comprometerse a afrontar la amenaza de la separación.

La víctima se convierte en un chivo expiatorio responsable de todos sus males. A primera vista, lo que sorprende es el modo en que éstas aceptan su suerte.

Muchas veces la gente se imagina que la víctima consiente tácitamente o que es cómplice, conscientemente o no, de la agresión que recibe. Pero decir que es cómplice no tiene sentido, en la medida que ésta, por efecto del dominio, no dispone de los medios psíquicos para actuar de otro modo, está paralizada.

El error esencial de la víctima estriba en no ser desconfiada, en no considerar los mensajes violentos no verbales. No sabe traducir los mensajes y acepta lo que se le dice al pie de la letra. Para el perverso, la excusa es fácil "La trato así porque así es como le gusta que la trate".

El agredido piensa que si actúa con paciencia, el otro cambiará. No renuncia porque es incapaz de imaginar que no hay nada que hacer y que es inútil esperar algún cambio. Por lo demás, si abandona a su compañero, se sentirá culpable.

Las víctimas parecen ingenuas y crédulas; como no se pueden imaginar que el otro es un destructor, intentan encontrar explicaciones lógicas y procuran deshacer los entuertos.

Frente a un ataque perverso, algunas personas se muestran primero comprensivas, intentan adaptarse: comprenden o perdonan porque aman o admiran.

Si aceptan la sumisión, la relación se instala en esta modalidad de una forma definitiva
: la víctima se encuentra cada vez más apagada o deprimida y el agresor es cada vez más dominante y se siente cada vez más seguro de su poder.

El establecimiento del dominio sume a las víctimas en la confusión: o no se atreven a quejarse o no saben hacerlo. Éstas describen un verdadero empobrecimiento, una anulación parcial de sus facultades y una amputación de su vitalidad y de su espontaneidad. Aunque sientan que son objeto de una injusticia, su confusión es tan grande que no tienen ninguna posibilidad de reaccionar.

A la hora de afrontar lo que les pasa, las víctimas se sienten solas. ¿Cómo hablar de ello a personas ajenas a la situación? ¿Cómo describir una mirada cargada de odio o una violencia que tan sólo aparece en lo que se sobreentiende y en lo que se silencia?
El choque tiene lugar cuando uno toma conciencia de la agresión: se sienten desamparadas y heridas, todo se desmorona. Se instala un estado de ansiedad permanente.

Tras un determinado tipo de evolución del conflicto, se producen fenómenos de fobia recíproca: la visión de la persona odiada provoca una rabia fría en el agresor; la visión del perseguidor desencadena el miedo de la víctima. Se trata de reflejos condicionados, uno agresivo y el otro defensivo. El miedo conduce a la víctima a comportarse patológicamente, algo que el agresor utilizará más adelante como una coartada para justificar retroactivamente su agresión.

Para el perverso, el mayor fracaso es el de no conseguir atraer a los demás al registro de la violencia. Su vida consiste en buscar su propio reflejo en la mirada de los demás. El otro no existe en tanto que individuo, sino solamente como espejo.

Este tipo de perversos son considerados como psicóticos sin síntomas, que encuentran su equilibrio al descargar sobre otro el dolor que no sienten y las contradicciones internas que se niegan a percibir. Presentan una ausencia total de interés y de empatía por los demás, pero desean que los demás se interesen por ellos. Para aceptarse a sí mismos tienen que vencer y destruir a alguien al tiempo que se sienten superiores. Disfrutan con el sufrimiento de los demás y para afirmarse tienen que destruir.

Lo que el perverso envidia por encima de todo es la vida de los demás. Envidia los éxitos ajenos, que le hacen afrontar su propia sensación de fracaso.

Para vencer a este tipo de personajes, es prácticamente imposible. En todo caso, la víctima debe analizar el problema "fríamente", dejando de lado la cuestión de culpabilidad. Para ello debe abandonar su ideal de tolerancia absoluta y reconocer que alguien a quien ama presenta un trastorno de personalidad que resulta peligroso para ella y que debe protegerse.
Una de las reglas esenciales que debemos cumplir cuando nos acosa un perverso moral, es dejar de justificarnos. Todas las cosas que hagamos o digamos se pueden volver en contra nuestra.
Al principio, cualquier cambio de actitud tenderá a provocar un aumento de las agresiones y de las provocaciones. El perverso, tratará siempre de culpabilizarnos todavía más...

MAS INFORMACIÓN:

"EL ACOSO MORAL, EL MALTRATO PSICOLÓGICO EN LA VIDA COTIDIANA"
Marie-France HirigoyenEdiciones Paidós

jueves, 12 de febrero de 2009

Canción a la Luna- Rusalka- Dvorak





Qué poeta no se ha referido a ella?
Qué enamorado no la ha tenido en cuenta?
La Luna
A través del genio creativo de Antonin Dvorak

Que la disfruten tanto como yo

martes, 10 de febrero de 2009

Miedo paralizante



Un remachado de acá, allá y acullá


En la etología, la ciencia que estudia el comportamiento de animales y seres humanos, es bien conocido el poder paralizante que el miedo ejerce sobre los mecanismos cerebrales. Los animales como el león lo saben bien, y de allí el rugido previo al salto sobre la presa. La primera reacción de la presa es la parálisis total de sus músculos, y en los animales se nota una contracción de los músculos de las piernas traseras preparando la huída. En los experimentos sobre seres humanos se advierte también una contracción en sus músculos, que produce un encogimiento que tiende a imitar la posición fetal.


De inmediato, se produce un derrame de adrenalina en el torrente sanguíneo que será necesaria para afrontar la lucha o la actividad física que sobrevendrá. Una vez que el peligro ha pasado, sin consecuencias para la presa, los niveles de azúcar en la sangre caen vertiginosamente y la presa o persona sufren estados de lipotimia, o accesos de temblores musculares. Pero donde más efecto tiene el miedo, sobre todo cuando se llega al estado de pánico, es en los mecanismos cerebrales. Las víctimas del pánico pierden virtualmente toda capacidad de realizar procesos lógicos que podrían llevarles a evitar el peligro y a una eventual salvación.

Entre los seres humanos, los expertos en este tema definen al Miedo Paralizante como generado a raíz de una situación de peligro inventada por el pensamiento, si bien puede ser que en algún momento suceda esa situación pero que no está ocurriendo en el momento presente. Es decir, que la imaginación alimenta a este miedo. También afirman los entendidos que el miedo forma parte de la misma esencia del ser humano. El miedo, como el hambre o la lujuria, no es algo malo en sí mismo, siempre que uno sepa dominarlo y no se vea desbordado por él. Gracias al miedo somos capaces de segregar adrenalina, producir más plaquetas y tener el cuerpo en disposición de combatir a pleno rendimiento. El miedo es un poderoso aliado, siempre y cuando no lo dejemos derivar en pánico.
Los Miedos Irracionales
En su inmensa mayoría, los miedos son irracionales, y nutren sus raíces en la ignorancia: la oscuridad es uno de los miedos más antiguos, porque ignoramos lo que se esconde en los ámbitos oscuros. Podría haber algo que nos cause daño, un monstruo que nos devore, o los fantasmas que pueblan la literatura y las películas de Hollywood. Se puede decir que el único antídoto contra el miedo es el conocimiento. Les puedo afirmar que la primera vez que uno se lanza en paracaídas se siente un miedo cerval, profundo, y en algunos casos es un miedo paralizante. Las semanas previas de estudio y entrenamiento antes del primer salto hacen que se vaya ganando en conocimiento y se vaya perdiendo el miedo, aunque los tres segundos previos al primer salto quedarán grabados a fuego en su memoria
Al tercer salto, el miedo ha descendido a niveles totalmente manejables y finalmente termina por transformarse en respeto, la forma más aconsejable de miedo.

Cuando el miedo es respeto, la mente funciona a su óptima velocidad y el rendimiento de los mecanismos racionales alcanza niveles de excelencia. Quien dice no tener miedo a nada olvida que le tiene respeto a muchas cosas. Si realmente no teme a nada, lo más probable es que se trate de un inconsciente, que ignora las consecuencias que le puede traer su falta de respeto o de miedo.




lunes, 9 de febrero de 2009

Validation: una enseñanza para tod@s

En inglés subtitulado en español
Primera Parte



En Inglés subtitulado en español
Segunda Parte

Del bordó, la tristeza y otras hierbas






Me gusta el bordó (bordeaux), pero eso ya lo habrán adivinado, dado que este blog está lleno de ese color


rojo de cadmio y violeta


rojo carmín y siena


rojo de cadmio y tierra tostada


" " y negro





Hoy es un día especial y salí a comprarme una tristeza bordó.


No es fácil encontrarla.


Pero no soy amiga de lo fácil...con una esforzada tendencia masoquista siempre he hecho migas con dificultades, obstáculos, emprendimientos arduos, objetivos espinosos, tácticas enrevesadas, metas engorrosas, personas complicadas, esencias complejas...lo achuchado y aperreado para resumir. Abrigo la firme sospecha que la culpa es de la luna llena de ese 14 de noviembre en que salí del útero de mi madre para no volver.



Estoy estrenando este bordó para beneplácito de mis enemigos y de los que no me quieren bien.



Es simbólico, pero eso sólo lo entendemos mi alma gemela y yo.




Como nada puede ser eterno o -lo que es lo mismo o casi- como la perennidad es una regla absoluta, habremos de disfrazar nuestra tristeza, para solaz de mis amigos, mis conocidos y los que me quieren bien.


Es sabido me apasionan las máscaras
En parte por pertenecer a esa casta infame de los sensibles que deben precaverse ante el dolor y mantienen las alertas bien aceitadas detrás de los antifaces automáticos que manejan.
En parte por ser tan endemoniadamente emocional y profunda, cosa que no es para nada gratuita, puedo asegurarlo.

Voy a llorar lágrimas bordó, para aligerar un pelín mi alma........prometo volver antes que oscurezca del todo

MIR