domingo, 18 de agosto de 2013

De mandrágoras y soliloquios (poema)







Salido de  las raíces de  la mandrágora

Que habita   mi jardín umbrío

Duende hosco y  caprichoso,

Te crees con derecho a transitar

Mis desnudeces, mis cabellos

Mis monólogos,

Con ínfulas de dueño.

No sé de qué convulsa  ideación

Has llegado a creerte  amo y señor

De mi ostracismo.

Lo cierto es que tu tono  ronco

Afónico.  Áspero

Invade mis soliloquios

Y se entreteje hábilmente

Entre mis poemas,  mis palabras

Mis piernas abiertas al desorden

De los sentidos desordenados.

Eres letal y al mismo tiempo inocuo

Eres perverso  y a la vez benigno

Consuélame saber

Que con cerrar los postigos

De mi imaginación

Devendrás, inexorablemente, duende  sin más

Y  podré poblar mis  optadas soledades

Sin intromisión alguna

Sin extraños ni conocidos

Que pretendan macularlas



Mir Rodríguez Corderí


5 comentarios:

Fernando Herrera dijo...

Cuántas palabras hermosamente hilvanadas que al libarlas, se escurren entre mis enigmas para poblar de belleza las oscuras dudas.

TIME-LORD-2550 dijo...

Hermoso Poema hilvanado como los Poemas de Herman Hesse que dejan un resplandor en el aire, una niebla que se disuelve poco a poco, como las palabras de tu Poema. Excelente, como siempre.AA.

Dos Mentes, Idea y Media dijo...

Gracias a Fer y a Time-Lord-2550
Solo conozco un AA que es Adolfo Araya, eres tu?
MIR

Poetas Nuevos dijo...

Definitivamente las palabras bien usadas vuelan en este poema y siento honor leyéndola con la mirada de un niño aprendiendo con humildad sobre el verdadero significado de una poetiza.

Ángel Saiz dijo...

Las raíces de una planta misteriosa, con la que nos identificamos a veces, como complicados seres que somos.
Un abrazo