lunes, 7 de noviembre de 2011

EL MAPA

Autora: Mir Rodríguez Corderí

    

Mau se despertó sudado y alborotado, como cuando emergía de una pesadilla de  grandes dimensiones e ingentes significados. 
Ni bien sus ojos se acostumbraron a la luz diurna y los efectos del antídoto que tomaba antes de acostarse cada noche se fueron esfumando poco a poco, lo primero que le vino a  su pantalla mental fue la imagen de Mir. 
Nada explicaba que fuera ésa la primera captura del software mnemotécnico, tampoco se interrogó en lo particular ni le interesó mucho hacerlo.

Súbitamente y con efecto cascada los recuerdos de ella y su inserción en su “vida” fueron flasheando ante sus ojos, para lo cual no era relevante si estuvieran abiertos o cerrados.

Ella le había dado su mapa.
El se sentía sumamente conmocionado por esa circunstancia.
Eso -de llegar al conocimiento del Magistrado- la pondría en el trance de “inmediata desconexión”.
Pero lo que más presionaba a Mau es que ese acto de máximo desprendimiento y relevancia había devenido en el más grande obstáculo entre su corazón y el de ella.
Al tener el mapa de Mir, Mau conocía cada recóndito rinconcito de su estructura psíquica, sus fobias, sus debilidades, sus perversiones, sus flaquezas y eso había devenido en una imposibilidad de enamoramiento que él no sabía cómo manejar.  
¿Cómo puede uno amar algo que conoce desde el defecto?, se preguntaba frecuentemente Mau que se había convencido que jamás podría volver a amarla como al principio, cuando aún ella no le había dado lo más valioso de su propia existencia: el mapa personal.


        Estaba cepillándose los dientes cuando miró descuidadamente el espejo y se vio reflejado en él. No le agradó lo que veía, era un hombre guapo, con ojos gris indefinido, pelo castaño, de bellas facciones, pero no se agradaba últimamente. 

      La destrataba a menudo.
Ella no había necesitado ver su mapa personal.
El había sido para ella, desde el principio, algo así como una transparencia o un deja vu finamente elaborado, dado que ella era quien mejor lo conocía y descifraba en este mundo.  
Nada de él le era ajeno, nada, ni la más mínima insignificancia.  En parte intuición, en parte inteligencia analítica y en parte su propio auto-desprecio que a veces lo había llevado a mostrarle a ella todas sus peores máscaras, casi en letras de molde, como para que no le quedara duda alguna.
Mir no poseía su mapa, pero era casi lo mismo que si lo tuviera, porque más allá de algunos resortes adeneínicos sin verdaderas consecuencias, ella era el ser viviente que mejor lo sabía por dentro y por fuera, en lo malo y en lo bueno.  Y sin correr el riesgo de ser desconectado, dado que él no le había entregado a ella el mapa personal.

Sintió un asco tremendo subiendo por su esófago desde algún lugar común de su aparato digestivo…la pena por sí mismo, el arrepentimiento, la baja autoestima, el reproche sempiterno, la certeza casi corpórea de su propia inutilidad, la sensación de vacío sentimental, la auto-justificación tan desgastada que ya no servía de sal digestiva, la carencia de objetivos...terminó devolviendo lo que no había comido en semanas….quedó extenuado limpiándose casi con insolencia y falta de respeto, mirando el mismo espejo que provocó el vómito. 
¿Dónde estaría Mir ahora mismo?.


         Dio dos golpecitos suaves a la plaqueta instalada en el panel derecho de la puerta de entrada de su departamento.  Inmediatamente se desplegaron las  distintas rutas aéreas que podía tomar según el destino que había elegido: estaban totalmente bloqueadas, parecían verdaderos colmenares bulliciosos.  
   Sólo el nivel 3 lucía algo más liberado…pero, claro, el nivel 3 era para tránsito rápido únicamente y su móvil no andaba a full como para intentar tamaña velocidad. 
Se sorprendió –gratamente- cuando el control automático se puso en rojo y pulsó el nivel 3.  Muy raramente asumía conductas temerarias en cuestiones como ésas, sólo en los negocios y así le había ido.
Sintió el vértigo de volar tan alto, gozando de una libertad de maniobras que no podía percibir en los niveles 1 y 2, sus habituales rutas de desplazamiento.  Se imaginó ave y de ahí en más su enorme fantasía pudo desplegarse sin limitación alguna.  Cuando descendió en la pista de la Corporación donde trabajaba, un agrio sabor a desilusión vino a reemplazar de golpe la agradable catadura de esa increíble experiencia.

 El Magistrado se había quedado mirando fijamente por la ventana desde hacía 14 minutos, 38 segundos, sin emitir palabra.  
     Disfrutaba del paisaje que se desplegaba frente a su vista, el último quizás de los parajes verdes absolutamente naturales que quedaban en el planeta.
Sus ojos acerados podían permanecer quietos así por horas.

Cris, su única asistente humana, pudo apenas disimular el escalofrío espasmódico que le recorrió toda la espalda…esos ojos eran tan gélidos que la dejaban vacía, helada, sin respuestas.
¿Qué estaría pensando el hombre más poderoso de todo el orbe? Se preguntó ella mientras se acomodaba el cartelito identificatorio de su chaqueta  que se había torcido, cuando lo escuchó decir:
“Pan y Circo”.
Inmediatamente las 10 asistentes robóticas sentadas alrededor de la gran mesa oval comenzaron a repetir estrofas relativas al Gran Imperio Romano, actividad inducida por las palabras del Magistrado.
Cris respiró hondo porque no era versada en Historia Universal y mucho menos en esa parte tan antigua de la misma.

“Quiero que programen un certamen que conste de 5 pruebas que sean de diferente índole.  
Una de destreza física, otra de rapidez mental, otra de pensamiento colateral, una cuarta que tenga un poco de las tres anteriores, un mix.  
Y la última, la 5ta. será la que desempate entre los candidatos que hayan superado las primeras cuatro” dijo el Magistrado.

“La última tendrá que ser de tal grado de dificultad que tan sólo un 0,01% de la población podrá llegar a su cumplimiento total”
“El certamen tiene que mantener interesado al 85% de la población económicamente activa a partir del 14 de noviembre hasta el 24 de agosto, donde tendrá lugar la entrega del premio al que resulte el ganador, de no quedar desierto el concurso”
“No ahorraremos ningún recurso.  Debe ser algo realmente espectacular, llamativo, entretenido y esencialmente convocante”
“Necesito que durante ese plazo ningún habitante de esta Magistratura tenga media neurona ocupada en mis actividades gubernamentales”

Aspiró profundamente y dijo elevando la voz:
“La semana que viene me traerán todo planificado, diagramado y con perfiles alternativos, campaña publicitaria incluida.  
Quiero un Gantt en el letrero principal de mi habitación con extensión al comedor y a mi escritorio.  Irán tildando cada etapa ni bien sea cumplimentada”.

“Cris tendrá a su cargo la elección del quinto requisito, el que sirva para desempatar, en caso de varios candidatos que lleguen a la final”
Le clavó los ojos helados y con un gesto inusual mezcla de complicidad y empatía, le espetó: “Espero que no me falle, querida”

Las asistentes robóticas habían dejado de teclear.
Cris pudo sentir la envidia, aunque sonara utópico, mientras que la miraban fijamente hasta que se retiró de la sala de conferencias.



      Mau estaba entusiasmadísimo.  
   Se había anotado en el concurso con escasas ganas y muy poca fe en sus posibilidades de ganarlo.  Prácticamente lo había puesto su jefe entre la espada y la pared, dado que la Corporación había decidido preparar a todos sus empleados para el Gran Acontecimiento.  
     Y él y su jefe eran los únicos de la plantilla del Departamento de Ingeniería Médica después del último despido masivo por razones de recortes presupuestarios inducidos por las medidas económicas tomadas por el Magistrado.

Pero pasados los meses, había llegado con un centenar de aspirantes a satisfacer ampliamente la prueba número 4.

Le decía a todo el que lo quería escuchar que habían sido 200 000 los anotados y ahora él quedaba entre los últimos 100 elegidos.

Especulaciones de todo tipo atravesaban el territorio de Levante a Poniente sobre cuál sería el requisito sine qua non, “el desempatador”.

Mir le había dado mucha contención y había insuflado excesiva confianza en Mau “más de la necesaria”, como se quejaba él cuando ella se ponía tan súper maternal.

Ella le decía que tenía la sensación que sería algo harto difícil de lograr, algo verdaderamente peculiar y extraño.  Sólo así podría servir de decisor entre un centenar de aspirantes.

Todos especulaban:  en la calle, en los trabajos, en los hogares, en los noticieros, en los media…nadie se negó a opinar.
El país entero se paralizaría el 24 de agosto cuando el Magistrado diera a conocer el famoso requisito definitorio.



          Cris había descartado ya 1478 opciones.
Había entrado en desesperación la última semana de julio, máxime cuando recibió el ultimátum de su jefe para presentarle el estudio del elemento en cuestión que debería cumplimentar el que resultare el ganador del Concurso.

El Magistrado se había mostrado muy satisfecho con los resultados preliminares: nadie había osado pensar en otra cosa a partir del 14 de noviembre.
Era el 8 de agosto y se había desatado una tormenta solar sin precedentes.
Todos estaban en sus refugios.
“Tiene que ser algo que casi nadie pueda hacer, o tener, o conseguir” se repetía hasta las náuseas Cris
Pero su mente, dotada de una inteligencia superior, permanecía muda y resonando cual caja vacía.

¿Qué sería lo que ella jamás haría? 

¿Qué lo que jamás permitiría?

¿Qué lo que nunca autorizaría?

¿Qué era lo que no se imaginaba entregando a nadie?

Afuera todo era polvo lunar, silencio espectral, gris anocheciendo.
Pensó en los ojos del Magistrado.
Una nunca antes experimentada corriente eléctrica la recorrió desde la punta de ambos pies hasta la coronilla.
Yo a él nunca le diría mis secretos, no quisiera que supiera mis miedos o conflictos irresueltos, no desearía ser su marioneta preferida.  De sólo pensar que mi mapa pudiera caer en sus manos…
¡Vaya! ¡El mapa!
¡Cómo no lo había pensado antes!



         Transcurrían las primeras horas del 20 de agosto y apenas aclarecía.
Desde su cama podía ver las tildes del Gantt, de un amarillo fosforescente.
Había desayunado espartanamente porque su úlcera gástrica lo estaba acosando y porque odiaba las cirugías, aún las genéticas.
Sentía un rechazo repulsivo a toda anestesia, medicamento, práctica y/o intervención. Era fóbico a las intrusiones en sus secretos.
Tomó el sobre que le alcanzó el mayordomo en la bandeja de correspondencia.
Era de Cris y supuestamente debía contener el famoso requisito que efectuaría (o no) el desempate entre los 100 finalistas.
Leyó con avidez y comenzó a reír estruendosamente, tanto que no podía parar y daba brincos en su cama para lograr el output preciso de tanta conmoción interna.
¡Qué maravillosa idea!
¿Quién entregaría su mapa para ganar el concurso?
Nadie.
Obvio.
Nadie.
Ergo: ningún ganador.
Decidió aumentar el premio a dos trillones de magistrales, total, quedarían en las arcas del Estado.

Los titulares de todos los media no hacían más que hablar del requisito (un mapa personal) y del cuantioso premio.
No faltaron los alegatos éticos de los revolucionarios de siempre, escondidos en los lugares más inhóspitos del país.  Nadie casi los leyó.  Menos Mau, que era el único de los 100 finalistas que apareció sonriendo en las primeras planas.

Quizás sea por esa razón, por no haber escuchado la otra campana que el 24 de agosto   por la noche, hubo un ganador, él, ya que pudo pasar victorioso la última prueba, la quinta, al entregar en la charolita de plata que le pasó el Escribano Principal, el mapa personal de una mujer.
El Magistrado no pudo ni esbozar una mera sonrisa protocolar al corroborar en los mecanismos adecuados la autenticidad de tal mapa.
Mau salió soñando qué haría con tantísimo dinero, rodeado de una cohorte que se iba haciendo cada vez más numerosa a medida que recorría las calles hasta donde había dejado su aeromóvil.

El 24de agosto, a las 23 45 hs, Mir fue definitivamente desconectada.
























4 comentarios:

Alfredo Cernuda dijo...

¿Nada cambia? ¿nada cambiará ni en el futuro? ¿Seguirán jugando con nosotros? Lo que narras, Mirta, si quitamos los nombres robóticos y alusiones de un futuro, bien podría tratarse de una historia actual. Nos engañan con sus crisis y nos entretienen con sus espectáculos para que no nos enteremos de nada. Un abrazo.

Ángel Saiz dijo...

Me ha sorprendido tu relato muy gratamente. He pasado unos buenos minutos de lectura. Estaré atento también a más textos tuyos en distancias largas.
Un saludo

Dos Mentes, Idea y Media dijo...

Copio aquí el comentario que hizo a este cuento el escritor Antonio Alejandro Galland en Facebook:

Antonio Alejandro Galland un buen relato. Mau pareció un aprovechado. No le dio realmente valor a lo recibido. me cayó mal su decisión. Era sabido que no.iban a dejarlo vivo y aún así se aprovechó de la.única persona qe lo apoyo en todo su trayecto. sobre las dominaciones corporativas eso es pan de todos los días. el relato te muestra que sólo.gana el que está más lejos de la ética y la moral. y que aún así puede ser feliz. viviendo sin conciencia

Máximo Ballester dijo...

Con muchas metáforas de nuestro país, ficciones con pies bien insertos en la realidad. Muy bueno, Mir. Besos.