jueves, 11 de octubre de 2012

EL FINAL DE LOS FINALES


EL FINAL DE LOS FINALES




Mir Rodríguez Corderí



(cuento corto)
 _  ¿Y qué sentiste cuando tomaste la decisión?- preguntó Juan Carlos, totalmente concentrado y absorto en lo que Mirta le decía.

_ Nada especial, sólo que derrapaba, que 5 años de mala vida, con rarísimas excepciones, llegaban a un final anunciado _ dijo ella, mientras le daba un mordisquito suave al anca de rana que se había encaprichado en pedir como menú


_ Pero, che, si estuviste enceguecida por ese tipo tanto tiempo.  Mirá que me cansé de decirte que no estaba a tu altura, que era un guacho, un atorrante y un vividor _


_ Estaba enamorada, Juanca, ¿es tan difícil de entender? Ciega, como toda la que se precie de tal.  Loca, como la que va contra su propia razón.  Y sabés que no me falta capacidad analítica, pero…._


_Pero una mierda, Mirta. ¿Sos consciente del tiempo que perdiste al lado de ese mamotreto, bueno-para-nada? ¿Ves? Hasta te repito al tal Wilde en Un Marido ideal, sólo para parecerte culto, jajaja__


_No tengo ni autoridad ni ganas de juzgar- dijo ella mientras hacía crujir otra pata de rana entre sus deliciosos dientes blancos y pequeños.


_¿Por qué? Preguntó Juan Carlos algo contrariado ya que ella parecía reivindicar algo del hijo de puta ése.


_Porque él me lo dijo, de muchas maneras, con sus engaños, con sus fugas, con sus deschaves ante sus eventuales amantes, contando sobre mí las cosas a su manera y para alimentar su hipertrofiado orgullo.   ¡Ay Dios, pasa este cáliz de mí! _ dijo ella con un tono de resignación que él no le conocía hasta ese preciso instante.  Y cortó con sus filosos incisivos la pata del chancho, que dejó un ruido escalonado rebotando en el aire, si eso fuera posible.


_Pero, ¿no comías ancas de rana?_ preguntó él absolutamente perplejo frente a lo que veía.


_Esa ya la maté, ni bien me cruzó al otro lado del arroyo- dijo ella, con esa sonrisa tan escorpiana, con esa misteriosa forma de expresar sus emociones. 


Juan respiró profundo.


Era astrólogo.


Sabía del aguijón del alacrán y la rana: “Es mi naturaleza”Y pensó para sí: chancho, horóscopo chino, claro él era Piscis, año 1959.-


Ahí supo que el susodicho había muerto para siempre, en el verdadero sentido de la palabra



2 comentarios:

Ángel Saiz dijo...

Reflexiones al hilo de la gastronomía, somos lo que comemos, o eso dicen.
Buena lectura, Mir.
Saludos

Dos Mentes, Idea y Media dijo...

Gracias mi comentador único y preferido
Es por lejos el cuento más simbólico que he escrito, absolutamente autobiográfico.
Besos
MIR