viernes, 1 de agosto de 2008

No te dejes engañar por mí


A veces sucede que me encuentro con mi propia pluma en internet.
Yo misma no salgo de mi asombro.

Hemos escrito tanto...

Hubo épocas en que por pudor guardábamos el anonimato.

O usábamos nombres de fantasía.

Lejanos tiempos en que solíamos pensarnos minúsculas, por contraste. Soy consciente que estoy usando el nos de la reyecía, que, desde ya, no deja de ser una máscara.

Nos avergonzábamos?
No lo sé, aún, a ciencia cierta.

Baja autoestima?
Seguramente.


Pánico a la exposición pública?
Por cierto.

Perfeccionismo implacable en el sí mismo?
Sin duda alguna.

Más cercanamente hemos hablado de anonimato y máscaras
¿Casualidad? Pues, sencillamente, no existe.

Y, volviendo a la primera persona del singular: he probado distintos accesos, me he desviado de la carretera principal, he resignado la inmediatez en procura de una distancia beatífica y salvadora, he caído, he rodado, me he levantado, me he superado, estoy aquí

Entonces, amigo, simplemente porque te ha conmovido, aquí va:

No te dejes engañar por mí, por la máscara que uso.
Porto miles de ellas, caretas que temo quitarme, y ninguna de ellas soy yo.

Fingir es un arte y para mí es instintivo, pero no te dejes embaucar.

Doy la impresión de que me siento segura, que todo es luminoso y sin problemas, que las aguas están en calma, que tengo el control de las cosas y que no necesito a nadie.

Pero no lo creas, por favor no lo hagas.

Mi superficie parece serena pero es una máscara y tras ella no hay seguridad alguna.
Tras ella está mi verdadero yo, con su confusión, temor, soledad.
Pero esto es algo que oculto.
No quiero que nadie lo sepa.

Siento pánico sólo al pensar que mis debilidades queden expuestas.
Por ello uso un antifaz, para ocultarme, para ayudarme a fingir, para cubrirme de la mirada que me descubra.
Temo que ésta no esté guiada por el amor y la aceptación, pienso que me menospreciará, que se reirá, que su risa me matará.

Siento temor de que en el fondo no sea nada, que no sirva y que te percates de ello y me rechaces.

Así despliego mis juegos, mis desesperados juegos en los que actúo con una fachada de seguridad en el exterior y un niño tembloroso en el interior.

De esta manera, mi vida se convierte en una fachada.
Converso con los suaves tonos de la charla circunstancial, hablo de todas las cosas, que en realidad no son nada, nada de lo que llora en mi interior.
Por ello, cuando hable no te dejes enredar por lo que diga. Por favor, escucha cuidadosamente e intenta oír lo que no estoy diciendo, lo que me gustaría expresar, lo que, para sobrevivir, necesito exclamar pero no puedo.

No me gusta ocultarme.

Sinceramente me disgusta, como me molestan los actos superficiales y falsos con que juego.

Desearía ser genuina, realmente me gustaría ser genuina, espontánea, yo misma.

¿Puedes ayudarme? Hazlo tendiéndome tu mano, aun cuando sea lo último que al parecer quiero o necesito
Cada vez que eres generoso, gentil y alentador, cada vez que intentas comprender –porque realmente te preocupo-, a mi corazón comienzan a salirle alas, muy pequeñas, muy débiles, pero alas al fin y al cabo.

Con tu sensibilidad, simpatía y capacidad de comprensión, puedo lograrlo. Alientas vida en mí.

No será fácil.

Una condición de invalidez, sostenida desde hace mucho tiempo construye fuertes muros; pero el amor es más fuerte que ellos y ahí radica mi esperanza.

Por favor, intenta derribar esos obstáculos con manos firmes y a la vez suaves. Un niño es muy sensible, y yo lo soy.

¿Quién eres?
Te preguntarás.

Soy alguien que conoces muy bien.
Soy cualquier hombre, mujer, chiquillo o ser humano que conozcas.



https://www.youtube.com/watch?v=HrKmpjtluEY&list=PLVhwmrNoGybiYyC0AB_Ap1J-BUfVS6VOV&index=1

5 comentarios:

J María B Ilundáin dijo...

Buenas tengas, Mirta.

Mientras mis ojos te leían, mi corazón te razonaba asi...

¿Quien eres?...la descriptora de la descripción que juega a ocultarse, mientras inequíva y certeramente, pierde los papeles?, ¿o...quizás, eres la descripción que no le queda otra, que aparentar ser quien describe, por no saberse, por donde meterse mano?.

Vamos, en difinitiva, creo que como todas las demás personas, quizás, un poco más cercana a su sinceridad.

Me venía a la imagen, el satélite ruso llamado "Mir".

Persona individual, pero que gravita como un punto de luz...a la vista de la multitud.

Mirta Cristina Rodríguez Corderí dijo...

Hola Javier

Un gusto leerte y contestarte:


Pues no juegues mi juego, entonces.
Sabes que adoro las paradojas
Eso no lo sabrás jamás, ni tú, ni otros, ni probablemente yo misma

De todas maneras, no cambia la sustancia de lo dicho

Quien no use máscaras, que arroje la primer mascarilla !!! jajaja

Se le llama oficio, mi estimado madrileño, y lo albergamos como vicio todos los que escribimos

Desde el zen, te diría, que me planteas casi lo mismo que este koan:
"Conocemos el sonido de dos manos aplaudiendo; pero, ¿cuál es el sonido de una mano aplaudiendo?"

Dime, para empezar, ¿desde cuál de mis máscaras crees que escribí lo escrito?
Si sirvo para iluminar, déjame iluminar humildemente
Siempre habrá alguien que pueda ver más claramente gracias a la luz
que le comparto
Y que no se preocupe por el cambuj que lleve puesto

Un abrazo enorme
MIR

J María B Ilundáin dijo...

Ay...Mirta de los cielos,
intentando encontrarme los pensamientos, veo, pues no veo nada, que se me escapan entre mis luces y mis sombras.

Asi que, voy raudo y veloz al encuentro con mi almuada.

Y quizás ahí, entre donde inspiré mi 1er aire (Madrid)y aquí (Pamplona), por donde vá mi última expiración, encuentre el ilo de mi propia paradoja.

Un placer, intercambiar con vos.

Un beso

Anónimo dijo...

Mauricio @soypoetayloco

Una ilusion creada, lo que quieres que el resto vea y que no es la realidad, pero al hablar de su uso, debes crear la nueva ilusion y confusion para luego no volver a mostrarte,yo tengo el honor y el placer de conocer tu libertad del ser real, tu corazon y tu nobleza, tu sutileza y vulnerabilidad, tu ser mas alla del ser, gracias por dejarme invadir tu mundo y gracias por venir a invadir el mio, sin mascaras con el puro y unico, encanto natural, desnudos en alma.

Dos Mentes, Idea y Media dijo...

Tenías que ser tú, Mau, el único en todo el Multiverso, que supiera captar la esencia de este soliloquio.
La agradecida soy yo, de puro invasora, porque me autorizaste a entrar en tu mundo, bajaste las fronteras, me ubicaste en el lugar más cálido de tu continente y miras mi alma sin tapujo y me muestras la tuya sin prejuicio alguno. No usamos máscaras entre nos porque nos sabemos reconocer más allá del exterior. Somos mitad exacta el uno del otro. Y despues de tanto tiempo esperándote, pasaste y te vi y me viste y aquí estamos haciendo el milagro cada día.
MIR