domingo, 23 de julio de 2017
lunes, 5 de septiembre de 2016
Llueve acá. Es noche allí y aquí. Yo te adivino.
Acabo de notar que tenemos un
vasto denominador común.
Nos gusta todo lo vinculado a la
administración de la polis.
Somos diletantes de lo que huele
a cultura.
Venimos de esforzarnos por
acumular conocimientos. Tópicos variopintos.
Temas académicos y sociología de masas. Psicología del marginado. Sofía
mayúscula. Un grueso mamotreto incluyente de todas las formas de manipulación,
personal o mediática, para lograr adeptos y adictos.
Vale. Te admito en mi continente
vital y eso no es moco de pavo.
Creo que tú haces otro tanto
desde tu México ancestral y tampoco es algo así de simple.
Todo tiene un precio, ya lo
sabes.
Pero para nosotros es lo mismo
que la minúscula diferencia entre levantarse o arrastrarse fuera de la cama.
Te leo. Me lees. Te leo. Me lees.
Y así en estricto sentido rectilíneo.
A veces suelo ser tan oscura o
críptica como hoy, como en estos garabatos que te dedico para decirte que me
importas, que no me resultas para nada ajeno, que te observo y analizo y trato
de bosquejarte en un papel inexistente que se empecina en estirarse en mi mente incongruente.
Porque cuando pienso en ti pierdo
últimamente la coherencia sublime con que fui dotada y desciendo a este nivel
donde la abstracción impera y se
multiplica como en una feria dadaísta decadente y extemporánea.
Llueve.
También está frío, destemplado.
Ojalá lo entiendas.
MIR
viernes, 22 de julio de 2016
Ámame dentro de estas cuatro paredes.- Autora: Mir Cris Rodríguez Corderí
Ámame dentro de estas cuatro paredes:
Nuestros cuerpos
Una calidez de pichón Las palabras que decimos
Las que no
Tu alma, mi alma
Deja afuera las visitas de cuello almidonado y exigencias de copita de licor y un poco de torta que-hice-esta-mañana; los palitos, las curvas de los números amables ingratos; los pasillos atiborrados de sonrisas sinceras o prostituídas y la gente camuflada o extrovertida en los pasillos.
Deja afuera el mediodía de los ajenos; el parasitismo de los aduladores; toda pertenencia inmerecida; todo sentimiento a contramano; el dominio de los teléfonos y las calles-prócer-tal, batalla-tal, presidente-viejo-idiota-por-qué-no-se-va-de-una-buena- vez.
Quisiera poder mostrarte, aunque en un instante, aunque en un abrir y cerrar de ojos todos mis perfiles a una misma vez, los que conozco y los que no, para que pudieras atraparme materia y no materia, Mirta que casi nunca canta cuando se baña y Mirta mohín, manos pequeñas, pestañas largas-gracias-al-rimmel.
Pero tan solamente Dios y yo soy humana...
domingo, 10 de julio de 2016
Buenos días, tristeza.. Autora: Mir Cris Rodríguez Corderí
Sí.
Tienes razón.
Tienes razón.
Falta que el farolero venga a encender el alumbrado y la noche tenga luciérnagas propias en las calles desoladas y custodias del descanso.
Falta, además, que tironee yo del cordón que va de mi ombligo a tu ombligo inmaterial, álmico, invisible para ojos negadores y extraño al tacto ajeno.
Pero ya lo estoy haciendo.
Para que sientas ese tirón frenético de mis urgencias espirituales que siempre son tan obviamente demandantes.
Sólo falta que alces la voz, estés donde estés, declamando mi nombre, ya sea en sus 5 letras primigenias o en sus 3 de retaguardia.
Y, entonces, cuando los púrpuras sean más nítidos, el salobre del mar sature el aire, los olivares desprendan ese aroma de la nocturnidad propia de montes y valles, los cipreses custodien lo incorruptible y tú y yo sepamos a oscuridad compartida, a sueño entre dos que se sueñan siempre o casi siempre, allí, en ese instante exquisito y único, irrepetible, nos dibujaremos en la imaginación y haremos el amor, nuevamente, como si nunca antes, como si jamás lo hubiéramos hecho y fuera la primera vez.
Luego, que es como decir después, llegaremos adonde la crisálida puja por salir del cascarón y le enseñaremos a volar, mariposa al fin, por mis jardines abiertos a la noche hambrienta de pulsiones vitales y nacimientos a término.
Ah, me olvidaba decirte: te amo.
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