y tabaco rubio, salivando la rabia por el sueño que no termina de llegar, te estoy viviendo con estas pocas ganas mías de vivirte noche de junio. Por los ojos abiertos como una boca al beso te me vas metiendo con esa cansina forma tuya de invadir. Tu borrosa presencia parece abarcar más allá de lo abarcable, parece hasta querer sobrepasar la amarillenta plenitud de mis sentidos y acunarme en su silencio de ciudad dormida. Pero la empecinada resistencia de mis desvelos es un rival difícil a tu soporífera caricia. Y aquí me tenés, bajo una lámpara encendida como un pequeño sol desubicado, asesinando palabras con un bolígrafo por espada