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viernes, 2 de abril de 2010

Algo más sobre el silencio

Recuerdan ustedes ese post denominado "Cosas que se agregan: los silencios que hablan" ?
Y otro intitulado "La sabiduría del silencio", un texto taoísta?
Valdría que los refresquen antes y vengan a leer a Tolle en este post "El silencio habla"


Eckhart Tolle nos dice en " El silencio habla"  que el silencio ayuda, pero no es necesario para hallar la quietud. Aunque haya ruido, puedes sintonizar con la quietud subyacente, el espacio en el que surge el ruido. Ese es el espacio interno de pura conciencia, la conciencia misma.

Puedes darte cuenta de que la conciencia es el trasfondo de todas tus percepciones sensoriales, de toda tu actividad mental. Siendo consciente de la conciencia surge la quietud interna.

Cualquier ruido molesto puede ser tan útil como el silencio. ¿Cómo? Abandonando tu resistencia interna al ruido y permitiendo que sea como es; esa aceptación también te lleva al reino de paz interna que es quietud. Cuando aceptas profundamente este momento tal como es, tome la forma que tome, estás sereno, estás en paz.

Presta atención a la pausa: la pausa entre dos pensamientos, al breve y silencioso
espacio entre las palabras de una conversación, entre las notas de un piano o de una flauta, o al breve descanso entre la inspiración y la espiración.

Cuando prestas atención a esas pausas, la conciencia de «algo» se convierte simplemente en conciencia. Surge de dentro de ti la dimensión informe de pura conciencia y reemplaza la identificació n con la forma. La verdadera inteligencia actúa silenciosamente. Es en la quietud donde encontramos la creatividad y la solución a los problemas.

sábado, 27 de marzo de 2010

Porque es mi naturaleza




Dos monjes estaban lavando sus platos en el río cuando se dieron cuenta  que un escorpión se estaba ahogando. Un monje inmediatamente lo  recogió y lo puso en la orilla. En el proceso  fue picado. Volvió a lavar su plato y otra vez el escorpión cayó.   El monje  volvió a salvar al escorpión y fue picado nuevamente. El otro monje le preguntó: "Amigo, ¿por qué insistes en  salvar el escorpión cuando sabes que su  naturaleza es picar?"

"Porque", respondió el monje, "salvarlo es mi naturaleza."

 
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Cada uno actúa según su naturaleza


Ningún tipo de lógica o razón supera nuestra naturaleza básica fundamental



Para vivir la vida de Zen  se debe tener… respeto  infinito a todo lo que ha pasado.


Servicio incondicional  a todo lo que es presente.


Responsabilidad con el futuro…


El monje estaba viviendo la vida del Zen. La razón constituye una barrera o muro para vivir el camino del zen…


viernes, 26 de marzo de 2010

La sabiduría del silencio




De esta manera aprenderás a desarrollar el arte de hablar sin perder energía.
Nunca hagas promesas que no puedas cumplir.

No te quejes y no utilices en tu vocabulario palabras que proyecten imágenes negativas porque se producirá alrededor de ti todo lo que has fabricado con tus palabras cargadas de chi.
Si no tienes nada bueno, verdadero y útil qué decir, es mejor quedarse callado y no decir nada.

Aprende a ser como un espejo: Escucha y refleja la energía.El universo mismo es el mejor ejemplo de un espejo que la naturaleza nos ha dado, porque el universo acepta sin condiciones nuestros pensamientos, nuestras emociones, nuestras palabras, nuestras acciones y nos envía el reflejo de nuestra propia energía bajo la forma de las diferentes circunstancias que se presentan en nuestra vida.

Si te identificas con el éxito, tendrás éxito.
Si te identificas con el fracaso, tendrás fracasos.
Así podemos observar que las circunstancias que vivimos son simplemente manifestaciones externas del contenido de nuestra habladuría interna.
Aprende a ser como el universo, escuchando y reflejando la energía sin emociones densas y sin prejuicios.
Porque siendo como un espejo sin emociones aprendemos a hablar de otra manera.

Con el poder mental tranquilo y en silencio, sin darle oportunidad de imponerse con sus opiniones personales y evitando que tenga reacciones emocionales excesivas, simplemente permite una comunicación sincera y fluida.

No te dés mucha importancia, y sé humilde, pues cuanto más te muestras superior, inteligente y prepotente, más te vuelves prisionero de tu propia imagen y vives en un mundo de tensión e ilusiones.

Sé discreto, preserva tu vida íntima, de esta manera te liberas de la opinión de los otros y llevarás una vida tranquila volviéndote invisible, misterioso, indefinible, insondable como el Tao.
No compitas con los demás, vuélvete como la tierra que nos nutre, que nos da lo que necesitamos.

Ayuda a los otros a percibir sus cualidades, a percibir sus virtudes, a brillar.
El espíritu competitivo hace que crezca el ego y crea conflictos inevitablemente.

Ten confianza en ti mismo, preserva tu paz interna evitando entrar en la provocación y en las trampas de los otros.

No te comprometas fácilmente. Si actúas de manera precipitada sin tomar conciencia profunda de la situación, te vas a crear complicaciones.
La gente no tiene confianza en aquellos que muy fácilmente dicen “sí”, porque saben que ese famoso “sí” no es sólido y le falta valor.

Toma un momento de silencio interno para considerar todo lo que se presenta y toma tu decisión después.
Así desarrollarás la confianza en ti mismo y la sabiduría.
Si realmente hay algo que no sabes, o no tienes la respuesta a la pregunta que te han hecho, acéptalo.
El hecho de no saber es muy incómodo para el ego porque le gusta saber todo, siempre tener razón y siempre dar su opinión muy personal.
En realidad el ego no sabe nada, simplemente hace creer que sabe.

Evita el hecho de juzgar y de criticar, el Tao es imparcial y sin juicios, no critica a la gente, tiene una compasión infinita y no conoce la dualidad.
Cada vez que juzgas a alguien lo único que haces es expresar tu opinión muy personal y es una pérdida de energía, es puro ruido.
Juzgar es una manera de esconder sus propias debilidades.
El sabio tolera todo y no dirá ni una palabra.....

Recuerda que todo lo que te molesta de los otros es una proyección de todo lo que todavía no has resulto de ti mismo.

Deja que cada quien resuelva sus propios problemas y concentra tu energía en tu propia vida. Ocúpate de ti mismo, no te defiendas.
Cuando tratas de defenderte en realidad estás dándole demasiada importancia a las palabras de los otros y le das más fuerza a su agresión.
Si aceptas el no defenderte estás mostrando que las opiniones de los demás no te afectan, que son simplemente opiniones y que no necesitas convencer a los otros para ser feliz.

Tu silencio interno te vuelve impasible. Haz regularmente un ayuno de la palabra para volver a educar al ego que tiene la mala costumbre de hablar todo el tiempo.
Practica el arte de no hablar. Toma un día a la semana para abstenerte de hablar. O por lo menos algunas horas en el día según lo permita tu organización personal. Este es un ejercicio excelente para conocer y aprender el universo del Tao ilimitado en lugar de tratar de explicar con las palabras qué es el Tao.

Progresivamente desarrollarás el arte de hablar sin hablar y tu verdadera naturaleza interna reemplazará tu personalidad artificial, dejando aparecer la luz de tu corazón y el poder de la sabiduría del silencio.
Gracias a esta fuerza atraerás hacia ti todo lo que necesitas para realizarte y liberarte completamente.
Pero hay que tener cuidado de que el ego no se inmiscuya. El poder permanece cuando el ego se queda tranquilo y en silencio.
Si tu ego se impone y abusa de este poder el mismo poder se convertirá en un veneno, y todo tu ser se envenenará rápidamente.

Quédate en silencio, cultiva tu propio poder interno.

Respeta la vida de los demás y de todo lo que existe en el mundo.
No trates de forzar, manipular y controlar a los otros.
Conviértete en tu propio maestro y deja a los demás ser lo que son, o lo que tienen la capacidad de ser.

Dicho en otras palabras, vive siguiendo la vida sagrada del Tao.


Texto taoísta traducido por Oscar Salazar

lunes, 9 de febrero de 2009

Tenía que ser hoy


Tenía que ser hoy
Hoy que de pronto me siento raíz sin pináculo, ave sin plumas, bípedo sin literatura


Ayer perdí el objetivo principal, lo que me motorizaba desde hace meses,
lo que me daba ganas de levantarme cada mañana , lavarme la cara y repetir el tedio del ritual cotidiano sin sentirlo tedioso

Ayer fue un día capital, de ésos que anidan transformaciones inevitables.

Una tristeza ingente, epílogo del cambio, ha venido a nublarme la mente creadora y pienso sólo sentarme a mirar la vida, como poeta insólitamente arrancado de su tarea primordial.

acongojada, consternada, abrumada, agobiada, desventurada, desolada

Recordando de pronto a Jorge Carbajal: “ Podríamos aceptar el regalo de la sombra y vivir la caída, la enfermedad, el fracaso, la separación… como un necesario aprendizaje “
MIR



La ciencia sagrada del servicio
Jorge Carvajal




Vivir es servir. El servicio no es acallar la conciencia, no es dar de lo que nos sobra. El servicio es entregarse. El amor incondicional y el servicio son cualidades humanas. Así como las flores que nos regalan su aroma y su belleza, toda la naturaleza es una manifestación del servir, empezando con el sol y su explosión de luz y de color.

En los primeros instantes de la creación, el Gran Servidor del mundo sembró las primeras semillas de la evolución. Entre ellas los electrones con toda la dinámica que mueve de tu energía, y germina en el movimiento.
La vida es un plasma electrónico activado y los electrones están saltando ahí en tu corazón.
Toda la materia prima de este universo había sido creada antes del primer milisegundo: protones, neutrones, fotones…
Todo en la creación estaba preparado para que apareciera el Observador.
El Observador es un Creador que aparece cuando hay un grado de conciencia crítico. La misma materia es espiritual, hay Espíritu sumergido en la materia.
La materia incuba al Espíritu y va ascendiendo, pura, a través de nosotros.
Encontramos en el mismo programa del átomo el destino del hombre. Primero la gran expansión: el Amor se expande, luego el corazón cósmico se contrae.
Son los primeros sistemas solares. El Creador Llena el mundo con la inteligencia de la materia. Después viene la contracción.
Primero el amor se expande y luego se contrae.
Surge un sistema solar regido por el amor. Leche cósmica para alimentar los nuevos planetas brota del corazón de las supernovas y llena la materia con la inteligencia del Creador.
Intuimos así más allá de la entropía, que nos arrastra hacia la muerte, un principio antrópico humanizador que vislumbra la humanidad inscrita en el plan. En estos planetas donde nace la vida está inscrito el programa de la creación desde el primer instante y así podemos continuar la creación.
No somos polvo de estrellas, somos producto de la misma conciencia estelar. A través de nosotros pasan todos los reinos: el reino mineral, el reino vegetal y el reino animal, con toda la inteligencia de su evolución se sintetizan en nuestro corazón para que podamos ascender al reino de luz.
Nos sumergimos de lleno conceptualmente por lo menos en esa mágica corriente de la vida que es a su vez una gran corriente de servicio.
¿Para qué servimos? Esa es una pregunta esencial. El servicio es una condición de la creación. En el servicio revelamos la esencia de las cosas, su cualidad. El servicio inteligente nos permite ir más allá de la apariencia pues la conecta con la esencia. El servicio conecta los sentidos al Sentido y nos da razón profunda de vivir, nos da un Norte. Nos permite darnos para renovarnos. Nos permite entrar en la gran ley de la vida que es la ley del corazón.
El corazón se da a cada segundo. No requiere nada. Si retuviera a cada segundo una sola gota de sangre, al cabo de una hora estaríamos al borde de una insuficiencia cardiaca congestiva y en un día ya estaríamos muertos. Todo aquello que el corazón recibe lo da enriquecido, renovado, lo da cargado con su oxígeno. Esa es la ley de la vida inscrita en la misma fisiología: vivir es dar, es darse, es entregarse. No es dar de lo que tienes, es dar de lo que eres, tu conciencia, tu tiempo…
No hay nadie que sea tan rico como para no necesitar recibir y no hay nadie que sea tan pobre que no tenga nada para dar. Dar de todas las maneras; en todo caso dar de ti.
La vida nos hizo un regalo cósmico, sembró semillas del plan en la tierra de nuestra conciencia y esas semillas pueden germinar y multiplicarse como cosecha abundante de la vida en nosotros.
La vida sembró en nosotros una semilla mineral y ahí tenemos el hierro cósmico de los glóbulos rojos que vino de una supernova. El hierro no es de aquí. Ninguna partícula es de la tierra…
Por el mismo núcleo del hierro somos extraterrestres que habitamos la tierra.
Somos hijos del corazón de las estrellas. Del mismo núcleo de las estrellas nos vino el calcio y la inteligencia de las células. El calcio se convirtió en canales que nos permiten crear corrientes eléctricas y hacer la comunicación desde ese núcleo.
La vida nos regaló el magnesio que está en el corazón de la clorofila. Nos regaló el fósforo que enciende tus neuronas, nos regaló electrones, calcio, hidrógeno, oxigeno, nitrógeno… para construir el sustrato de la vida, las proteínas. Nos regaló los minerales adecuados… para que esas proteínas se convirtieran en enzimas y la magia de la vida pudiera subir a través de nosotros. El reino mineral es un portador de la luz cósmica.
La vida nos regaló patrones de ordenamientos. De esta forma los átomos de carbonos duros se convierten en diamantes, duros al tacto, pero blandos a la luz, porque la dejan pasar y la revelan. Cuando las moléculas se ordenan y son coherentes se forman las gemas. Las piedras son preciosas no por su sustancia, sino por su patrón de organización interior, contienen una geometría fractal que se va ordenando para dejar pasar la luz.
Estamos aquí para dejar pasar la luz, para desarrollar la transparencia, para ser transparentes. Esa luz ya no es la luz del sol, es la luz del amor.
El servidor enciende la luz y revela la luz. El servidor ha alineado su personalidad. Ya no es sólo cuerpo físico, sino que está magnetizado por sus sentimientos positivos, que le llevan a dar lo mejor de sí. El servidor ha conquistado su campo de conciencia mental. Conoce la ciencia sagrada del servir. Sabe que hay un momento para sembrar, un momento para cultivar, y un momento para cosechar. Conoce la ciencia del ritmo y de la oportunidad. Ha despertado su inteligencia.
En el servidor hay genuino amor. No es un amor ciego y mercenario, es un amor con discernimiento, valiente.
El servidor reconoce la necesidad del otro, es el maestro de la necesidad. Reconoce lo esencial y, así, da de lo que el otro necesita.
El servidor posee ese genuino amor impersonal que implica tanto el intelecto como el corazón. Servir no es necesariamente construir hospitalitos aquí y allá y hacer paternalismo, sino genuino amor personal. A lo mejor no hacemos nada afuera, pero sí damos nuestra compañía, nuestra oración, nuestro pensamiento, nuestra actitud, nuestra mano amiga… estamos entrando de lleno en esa corriente vivificante del agua abundante de la vida, el servicio.
Servicio no es necesariamente lo que se ve afuera, es lo que se construye desde adentro porque es producto de la coherencia. El servidor es un devoto que ha hecho de su vida algo sagrado. Su devoción es por Dios, pero ha aprendido a ver a Dios en la humanidad.
El servidor es también un devoto de la sombra, porque ama los lugares donde hay sombra y es capaz de llevar su luz allí. El ha aprendido una bella lección que está inscrita en esa conciencia cósmica que llamamos reino vegetal.
¿Qué tal si las raíces no tuvieran devoción por la oscuridad y por la sombra y por la tierra? No habría flores. Por eso estamos aquí. Dios nos tiene aquí porque hay oscuridad.
El problema de la oscuridad no es el problema de la sombra, es el problema de aquellos que tienen un poquito de luz. No tenemos que atacar al mal, ni siquiera a los gobernantes, tenemos los gobernantes que nos merecemos. Tenemos la tierra que todos, por acción o por omisión, hemos contribuido a crear. No es cierto que la tierra esté dividida en fronteras. Somos el mismo cuerpo de Cristo. Por nosotros corre una misma savia. Si cortamos su circulación, la responsabilidad es sólo nuestra. Estamos unidos por un mismo tronco, estamos nutridos de la misma raíz. Podríamos disfrutar todos de la misma savia viva del dinero, de la cultura, de los bienes de la tierra, de la energía…
Deberíamos aprender de la devoción del reino vegetal. Podríamos descender a la profundidad de la dura roca para disolverla. Llevar nuestras lágrimas conmovidas a los lugares difíciles donde no hay solidaridad, donde no circula la savia. Hemos de reconocer que la tierra somos nosotros. La tierra es con nosotros.
El servicio tiene que ver con la ciencia sagrada de la devoción. La devoción no rechaza la sombra. No rechaza los impulsos, no rechaza a eros, sino que reconoce que eros y logos están unidos en una misma corriente de conciencia.
Aprender la ciencia sagrada de la devoción y reconocer como el poeta que lo que el árbol tiene de florido, vive de lo que tiene de sepultado. Que no es posible alcanzar el gozo sin haber sufrido. El dolor no es lo contrario del amor sino su revelador, armonía de los opuestos, que en el amor son complementarios.
Disfrutamos de la belleza de la luz y de la oscuridad que se reúnen en la aurora y el crepúsculo.
Podríamos aprender del reino vegetal que también vive en nosotros, la ley de la armonía, de la devoción, del amor incondicional. Almacenar la luz, asimilarla y proyectarla al planeta en un servicio que va hasta el sacrificio. La nota clave del alma es el servicio pues el oficio sagrado del amor es el sacro oficio del alma.
El ritual del amor se oficia a cada instante en el corazón cuando despertamos a nuestra humanidad.
Podríamos aceptar el regalo de la sombra y vivir la caída, la enfermedad, el fracaso, la separación… como un necesario aprendizaje.
Vinimos a aprender y aprender es encender un fuego interior.
Podríamos ver como el vegetal: crece por la sombra hacia la luz. El tallo busca la luz. Sin la sombra no podríamos orientarnos hacia la luz. Allí donde hay sombras hay crecimiento.
La caída es un bello regalo. Pierdes la salud pero la salud perdida es tu maestro, tu enfermedad te enseña cuánto vale la salud.
Mueres clínicamente, regresas y ¿qué pasa? Cambia tu conciencia, tu vida, tus relaciones y tus valores… Se acabó la prisa, el afán de poseer. El único afán es el de ser uno con el ser, uno con los otros.
Tenemos otra bello aprendizaje en el proceso de florecer Podríamos aprender del regalo de una flor, más allá de su perfume y su color. Aprender la estrategia de la flor para abrirse, para abrir sus pétalos y revelar su luz y aromar, revelar el cáliz y la promesa de la semilla y la promesa del fruto. Aprender de la flor que cuando se muere sale el fruto. El fruto maduro se cae por su propio peso. El fruto es blando y dulce y entonces puede alimentar la vida y multiplicar el programa del Creador en la semilla que cada uno de nosotros somos. Observemos el regalo de la flor y aprendamos con ella que vivir es abrirse a la vida, abrirse al amor y aromar… ¿Cuál es tu perfume? ¿Cómo has aromado más allá del desodorante y del perfume exterior? ¿Cuál es el aroma de tu vida? ¿Has aromado, has perfumado hoy la atmósfera de tus hijos, la de tus hermanos, de tu mujer...?
La flor es puro crecimiento. Su crecimiento es rápido y su vida corta. Su tiempo es un tiempo intenso, profundo. El crecimiento verdadero sucede por el centro, no por la periferia. Cuando la flor crece por la periferia se cierra a la luz, en el crecimiento céntrico sucede el milagro de la apertura a la luz.
¡Que tu crecimiento no sea periférico, sino central! ¡No sea el de tu capital, el de tu forma, el de tu armadura, de tu apariencia, de tu personalidad…, sino el de esa esencia desnuda que contiene en ti la semilla del Creador, porque entonces vas a servir a la vida y vas a madurar y revelar el plan de la semilla y así entregar el fruto a la humanidad y nutrir la humanidad…!
Podríamos crecer desde el centro. Cuando una flor se cierra crece por la periferia. Nosotros también nos cerramos a la luz cuando vivimos para las apariencias o las formas externas.
Vivir es muy simple. Vivir es ejercer de aprendiz, y éste es alma que sirve y que está los pies del maestro, del hijo, del hermano, del pájaro, del árbol, del río, del gobernante, de la humanidad… Si vives como aprendiz estás en tu centro y puedes disfrutar la vida. La vida es como una rueda a gran velocidad. En la periferia rige la fuerza centrifuga. La vida nos alcanza en la periferia no más que para sobrevivir. Pero hay un ojo del huracán, un lugar de máxima quietud, donde recibes la conciencia del ser y ese es el centro de la rueda.
El reino de los cielos es el reino la inocencia y de los procesos, del crecimiento permanente. Cuando eres inocente puedes fluir como los niños.
Podrías nacer y brotar como un manantial fresco. Ese el eje de la rueda de tu vida. Podrías permanecer siempre en el eje de la vida. Podrías estar en tu centro, ser el aprendiz inocente y sensible. Sólo tienes dos posibilidades: o vives o te mueres lentamente. O aprendes y enciendes ese fuego interior en tu corazón o simplemente sobrevives y vegetas como la víctima en la periferia.
La víctima no puede servir. Su pregunta no es qué es lo que yo voy a dar a la vida, sino qué es lo que la vida me va a dar a mí. Es una pregunta que nace del egoísmo de vivir en periferia. Vivir es también recibir la herencia del reino animal. El regalo de este reino es el primer camino hacia la libertad. Ya no tenemos raíces, ya no estamos sólo en un único sitio, tenemos patas y nos podemos mover. Empieza el embrión del instinto que nos conduce por el sendero de la evolución hasta el libre albedrío. El instinto animal es un regalo de tal naturaleza... Qué magia hay en esos perritos que llevan los viejitos por las calles de Paris? Ellos son su familia, pues quizás perdieron a sus hijos...
Seis millones de niños mueren anualmente de hambre. Con un poquito de nuestros desechos se podrían salvar, con un poquito de nuestra amistad y solidaridad y de generosidad podrían vivir. Un poquito de lo que nos sobra es exactamente lo que precisan esos niños para sobrevivir. Hay un millón y medio de niños ciegos. Con un poquito de vitamina "A" los podríamos salvar.
Mientras mueren 6 millones de niños de hambre, hay 6 millones con malnutrición severa que no se van a morir. Posiblemente haya otros 300 millones de niños con desnutrición moderada que tampoco se van a morir, pero que han malnutrido su cerebro. Un cerebro no nutrido no es un cerebro de paz, es un cerebro sin amor y nuestros hijos se van a encontrar con ellos en las calles.
¿Qué va a pasar entonces?
¿Donde está nuestra humanidad? Es muy cómodo hablar de humanidad y no comprometerse con ella. Es cuestión de comprometernos, no de culparnos. Es cuestión de sentir nuestra humanidad e implicarnos en esa gran corriente que nos puede permitir conquistar el más bello de los valores que es la solidaridad. La más bella oportunidad de ser felices es ser solidarios.
Los estudios demuestran que el principal agente de felicidad es hacer felices a otros. Un gobernante es feliz porque hace felices a sus súbditos, una madre porque hace lo propio con sus hijos…
Un budista, un bodhisatva, un meditador, un servidor del mundo… es feliz porque hace el vacío y a través del vacío lograr la plenitud y través de ella el éxtasis que es la entrega total a la corriente del Ser.
Podemos encontrar la posibilidad de servir aquí y ahora. Podríamos dejar de criticar a nuestros gobernantes y saber que la energía sigue al pensamiento. Aunque no estemos de acuerdo es preciso enviarles lo mejor de nuestros pensamientos y oraciones para que se puedan iluminar y hacer lo mejor.
Podríamos llevar luz a nuestros médicos y a nuestros sistemas médicos pues ellos también son víctimas de una macroeconomía, de la formación, de un sistema regido por la posesividad, la explotación, la violencia... Podríamos ayudar a limpiar las atmósferas astrales emocionales de la confusión.
La ciencia del valer no puede estar separada de la ciencia del ser. Vales por lo que eres. Reconocer los tres valores esenciales: el amor, la paz y la libertad, valores que nutren nuestro ser.
Con la paz nuestro cuerpo físico está en armonía. Con amor el cerebro, concretamente la parte que rige las emociones, está nutrido. Cuando tenemos libertad, nutrimos también nuestro cerebro humano, ese cerebro que nos ha sido regalado para la evolución, para crear.
Servir es la única manera posible de vivir humanamente. Servir es actualizar el ser, es convertir una esencia posible en una existencia real. Es convertir un potencial humano infinito en una fuerza externa activa y efectiva, que sea transformadora y transmutadora del mundo. Servir es el canal que conecta el ser a la existencia.
Somos sí, pero es preciso demostrarlo. Servir es participar de esa corriente que conecta toda la evolución en el seno del cuarto reino de la naturaleza, que es el reino de la humanidad, con el quinto reino, que es el reino de las almas.
Podrías sembrar un árbol, siémbrate. Tu eres un árbol, el árbol de la vida. En cada paso vas fecundando tus caminos y en cada primavera puedes florecer. Podrías escribir un libro, escríbelo, no tienes porque ser escritor. Escribe en el libro vivo de tu piel con tus caricias, en el libro de tus ojos con tus miradas. Escribe en el libro de tu corazón. Graba con el fuego de la vida.
Que tu vida sea un libro que tus hijos puedan leer, que tus enseñanzas no sean palabras muertas, ni tus valores sean valores cadavéricos. Que tus valores sean el valor del ejemplo, el valor de la vida. Podrías callar y hablar desde tu respiración, desde tu actitud y desde aquello que estás haciendo con corazón. Podrías inclusive olvidar las técnicas de meditación y de oración. Podrías olvidarlo todo salvo ser y nacer dentro de ese torrente de amor que hay dentro de ti.
Esa es la invitación. Servir es vivir. ¡Que bueno que volvamos a vivir!

domingo, 29 de junio de 2008

Dos artículos sobre Religiosidad

¿Es que Dios quiere prevenir la maldad, pero no es capaz? Entonces sería impotente. ¿Es capaz, pero no desea hacerlo? Entonces sería malévolo. ¿Es capaz y desea hacerlo? ¿De donde surge entonces la maldad? ¿Es que no es capaz ni desea hacerlo? ¿Entonces por qué llamarlo Dios?Diálogos sobre la religión natural (1779), David Hume



La paradoja de la existencia del mal si hay Dios sigue sin resolverse

Libre albedrío, razones incomprensibles o karma, algunos de los intentos de adaptación


El problema del mal en el mundo considerando que hay un Dios supuestamente omnipotente y benevolente resulta difícil de afrontar. La paradoja es antiquísima pero, en la actualidad, ha sido revisada en algunos medios especializados. Los creyentes buscan ahora sus respuestas en la ciencia, en las inabarcables razones del Creador o en el karma, por ejemplo. Sin embargo, siguen sin encontrar una solución que convenza a los no creyentes y los sustraiga a su pesimismo laico: para ellos, las evidencias del inmenso dolor del ser humano, e incluso de los animales de la Tierra, no dejan lugar a dudas. Por Yaiza Martínez.
El problema del mal o Paradoja de Epicuro consiste, para la filosofía de la religión, en la contradicción que surge al combinar la existencia del mal y del sufrimiento en el mundo con la existencia de un Dios omnisciente, omnipresente, omnipotente y omnibenevolente.
Es decir, que el problema del mal emana de la suposición de que un Dios omnisciente y todopoderoso debería ser capaz de arreglar el mundo según sus intenciones. Como el mal y el sufrimiento existen, puede parecer que Dios quiere o permite que existan, por lo que no sería perfectamente bueno, o no sería omnisciente porque no se percata de todo el sufrimiento del mundo, o no es todopoderoso ya que no puede arreglar el mundo para eliminar de raíz el mal.
En los últimos meses diversos artículos en distintos medios se ocuparon de los enfoques de este problema. Por un lado, como ya publicamos en Tendencias21, en la revista The Global Spiral apareció un artículo firmado por el teólogo Arthur Gianelli en el que éste proponía generar una nueva teodicea (una explicación de Dios) que estuviese basada en los postulados de la ciencia contemporánea, y que, desde ellos, permitiera comprender la existencia del mal en el mundo.
Por ejemplo, señala Gianelli, dado que la ciencia nos dice que el universo está compuesto por infinitas posibilidades en el espectro entre el mal absoluto y el bien absoluto, Dios podría haber creado criaturas libres, significativas, cuya libertad no podría tocar. Por tanto, estas criaturas podrían vivir cualquiera de esas posibilidades.
Karma y culpa universal
El Pew Forum, por su parte, publicaba recientemente un artículo en el que se comparaba la consideración del mal de cristianos y budistas, llegando a una extraña conclusión: que la culpa parece universal.
En dicho artículo, Daniel Burke explicaba que si un desastre natural golpea a los Estados Unidos, enseguida aparece la siguiente pregunta: ¿por qué Dios ha permitido que esto ocurra?
Por el contrario, en Birmania, país principalmente budista y que ha sufrido recientemente los efectos de un devastador ciclón que se cree ha costado la vida a más de 100.000 personas, la gente señala al karma como causa segura de tan enorme mal.
Pero, ¿qué es el karma? Para doctrinas como el budismo, el hinduismo o el jainismo, el karma sería una energía metafísica (invisible e inmensurable) que se deriva de los actos de las personas.
En concreto, la población de Birmania (país en el que más del 80% de la gente es budista), cree que el ciclón Nargis fue consecuencia de las medidas tomadas por los militares del país contra los monjes budistas el pasado otoño, señaló la profesora de antropología Ingrid Jordt, de la Universidad de Wisconsin-Milwaukee, que anteriormente fue monja budista en Birmania.
Teólogos y científicos
Según Jordt, la palabra karma a menudo no se entiende bien, confundiéndose en occidente con el concepto de “destino”. Pero, en realidad, en sánscrito este término significa “acción”, y hace referencia a aquellos actos que generan un destino, y no al destino en sí mismo.
Un eco distante de esta idea de acción que genera desgracias, señala Burke, podría encontrarse en las peroratas de aquellos líderes cristianos estadounidenses que han relacionado los atentados del 11-S contra las Torres Gemelas de Nueva York, así como el Huracán Katrina, con la inmoralidad sexual imperante en Nueva York y en Nueva Orleáns respectivamente.
En otra línea, un artículo que se ha ocupado recientemente del problema del mal es el escrito por Peter Singer, profesor de bioética de la Universidad de Princeton, para The Guardian.
Singer comenta en él las discusiones que, hace unos meses, el científico mantuvo con el teólogo Dinesh D'Souza en la Universidad cristiano-evangélica de Biola, en California.
Para Singer, el teólogo no fue capaz de dar una respuesta convincente y definitiva a la pregunta de por qué en el mundo hay tal cantidad de dolor y sufrimiento, habiendo, según los cristianos, un Dios todopoderoso y omnisciente.
Argumentos cristianos
Los cristianos, según Singer, responden a esta contradicción con la explicación del libre albedrío: Dios nos concede este regalo y, por tanto, Él no es responsable del mal que ocasionamos. Pero esta respuesta falla cuando se habla, por ejemplo, del sufrimiento que generan los desastres naturales.
Por otro lado, explica Singer, los cristianos intentan justificar el dolor humano afirmando que todos los humanos son pecadores y, por tanto, pueden tener un destino horrible. Pero, señala el científico, ¿qué pasa en el caso de los niños que aún no han cometido pecado alguno?
Entonces, los cristianos acuden al pecado original que han heredado todos los habitantes del planeta, el pecado de Adán y Eva, y Singer se pregunta ¿por qué han de sufrir por dicho pecado también los animales, como ocurre en realidad?
En la discusión con D'Souza, éste señaló, en primer lugar, que dado que los humanos viviremos felices eternamente en el cielo, el sufrimiento del mundo es menos importante de lo que sería si nuestra vida en este planeta fuera la única que tendremos.
A esto, Singer contestó que, aún desde la perspectiva de la eternidad, el mundo podría ser mejor sin dolor o, al menos, sin tanto dolor. Cierto es, escribe el autor, que quizá necesitemos algo de sufrimiento para apreciar la felicidad, pero no tanto como el que tenemos en la Tierra.
Fe ciega y pesimismo laico
El segundo argumento de D'Souza fue el siguiente: dado que Dios nos ha dado la vida, no nos encontramos en situación de quejarnos si ésta no es perfecta. Si la vida es en sí un regalo, afirmó, no podemos problematizarnos si no es exactamente como quisiéramos.
Como respuesta, Singer señaló que, entonces, a aquellas madres que, mientras están gestando a sus hijos, les da por consumir drogas o alcohol sin tener en cuenta los daños que pueden ocasionarle a los fetos, no se les debe juzgar.
Por último, escribe Singer, D'Souza, “como hacen muchos cristianos cuando son presionados”, acabó cayendo en la argumentación de que no deberíamos esperar comprender las razones de Dios por crear el mundo tal y como es. Para Singer, la evidencia ante nuestros ojos hace pensar que es más plausible creer que nadie ha creado este mundo.
De cualquier forma, los pensadores llevan milenios intentando superar la paradoja del mal si existe Dios. Ya el filósofo griego Epicuro escribió en el siglo III a.C.: “O bien Dios quiere quitar los males y es incapaz de hacerlo, o puede hacerlo pero no quiere; quizás ni quiere ni puede, o tal vez quiere y puede. Si quiere pero no puede, es débil, lo cual no concuerda con su carácter; si puede pero no quiere, es envidioso, algo que también está en desacuerdo con él; si no quiere ni puede, es tanto débil como envidioso, y por lo tanto no es Dios, pero si quiere y puede, que es lo único que resulta apropiado para Él, ¿de dónde vienen entonces los males?, o ¿por qué no los quita?"


La religión sería el fruto de una imaginación evolucionada
Lo “social trascendental” establece códigos de conducta asociados a las religiones, según Bloch



Maurice Bloch, antropólogo francés que trabaja en la LSE de Londres desde 1968, ha publicado un artículo en la revista especializada Philosophical Transactions of the Royal Society B en el que explica el fenómeno religioso desde una nueva perspectiva: la imaginación. La religión sería el fruto de una imaginación evolucionada y exclusiva de nuestra especie, que nos permite generar relaciones con lo trascendente e invisible, según Bloch. Así, generamos lo que denomina “lo social trascendental”, un fenómeno por el que podemos seguir los códigos idealizados de conducta asociados a las religiones. Para Bloch, además, cuando nos damos cuenta de la omnipresencia de lo imaginario en lo cotidiano, no queda nada especial que explicar de la religión, porque ésta sería, únicamente, un fruto más de nuestra capacidad imaginativa. Por Yaiza Martínez.

Sólo los seres humanos practican la religión porque son los únicos seres vivos de la Tierra con una imaginación evolucionada, señala el antropólogo de la London School of Economics and Political Science (LSE) británica, Maurice Bloch.
Bloch, autor de libros como Cultura escrita en sociedades tradicionales o La violence du religieux, argumenta que, en primer lugar, el ser humano desarrolló la arquitectura cerebral necesaria para imaginar cosas y seres que no existen físicamente, así como la posibilidad de que haya algún tipo de vida tras la muerte.
Después, gracias a esa capacidad de nuestra imaginación, generamos una forma de interacción social imposible para el resto de las criaturas del planeta: sólo los humanos pueden mantenerse unidos a sus grupos sociales a través de lo que Bloch denomina “lo social trascendental”, un fenómeno que nos permite unificarnos con grupos humanos.
Roles esencializados
En un artículo publicado por la revista especializada Philosophical Transactions of the Royal Society B, Bloch explica que el comportamiento trascendental también nos permitiría seguir los códigos de conducta idealizados asociados a las religiones.
Añade que para que este fenómeno “social trascendental” perdure y resulte efectivo, debe tener la habilidad de mantenerse vivo durante mucho tiempo en la imaginación de un grupo social determinado (Bloch habla de diversos tipos de grupos, desde clanes a naciones enteras).
Según el antropólogo, un individuo puede formar parte de ese grupo transcendental, o de un país, incluso aunque jamás entre en contacto con alguno de sus miembros. Además, este tipo de grupos incluye por igual tanto a los vivos como a los muertos.
“La red trascendental puede, sin ningún problema, incluir a los muertos, a los ancestros y a los dioses, así como a los sustentadores vivos de los roles y a los miembros de grupos esencializados”, escribe el antropólogo.
Bases neuronales
Las bases neuronales necesarias para que se dé esta interacción social habrían dependido del propio desarrollo de la imaginación, que apareció en nuestra especie durante la Revolución del Paleolítico Superior, hace entre 40 mil y 50 mil años.
Por esa época, las herramientas que usaban los humanos pasaron de ser primitivas y monótonas a convertirse, repentinamente, en sofisticadas. El arte comenzó a aparecer en las paredes de las cuevas, y los enterramientos empezaron a incluir objetos cuya presencia sugiere que ya se creía en la vida después de la muerte. Una vez que los humanos traspasaron esta línea, no hubo vuelta atrás.
Esta nueva capacidad, publica la revista Newscientist, no la compartimos con ningún animal, ni siquiera con nuestros parientes más cercanos, los chimpancés.
Por eso, sus relaciones sociales se limitan a la lucha cotidiana por el estatus y los recursos. La razón para esta limitación: no pueden imaginar nada más allá de su círculo social inmediato, ni pueden viajar con la mente hacia el pasado o el futuro, como hacen los humanos.
Papel de la religión
Para Bloch, en el contexto de lo social trascendental, la religión sería sólo una manifestación de nuestra capacidad única para formar lazos con entidades o personas que no existen o que se encuentran distantes e, incluso, con sistemas de valores.
“Los fenómenos religiosos o similares, en general, son una parte inseparable de una adaptación clave exclusiva del humano moderno: nuestra capacidad para imaginar otros mundos. Defiendo que esta adaptación es la verdadera base de la sociabilidad en la sociedad humana moderna”, escribe el científico.
Desde la antropología, la religión se ha estudiado en general desde una perspectiva funcional. Desde este punto de vista, las funciones más elementales del hecho religioso definidas por la antropología han sido la capacidad que otorga para interpretar el mundo (origen, sentido, destino…), la estabilidad social que comporta (sacralización de la familia, del trabajo, de la autoridad…), la función económica y de control y, por último, la función psicológica o de estabilidad emocional en lo que respecta a los individuos.
La perspectiva de Bloch contrasta con estas funcionalidades: la religión se origina en nuestra imaginación. Según el investigador, además, una vez que nos damos cuenta de la omnipresencia de lo imaginario en lo cotidiano, no queda nada particular que explicar sobre la religión, porque ésta sería un fruto más de nuestra capacidad imaginativa.

Artículos extraidos de Tendencias 21
Escuela Técnica Superior de Ingeniería de la
Universidad Pontificia Comillas
Tendencias de las Religiones
Sección elaborada con el asesoramiento de la Cátedra de Ciencia, Tecnología y Religión




viernes, 27 de junio de 2008

La conspiración del Acuario



La conspiración del Acuario y la nueva conciencia
Resuenan en la memoria secular las famosas palabras de André Malraux “"El siglo XXI será espiritual o no será".
En entradas anteriores, hemos ido abriéndonos camino, despejando la espesura selvática que la religiosidad del hombre ha ido enmarañando en su devenir.
En Dios creó al hombre o el hombre creó a Dios? Vimos Científicos de Oxford investigando la estructura cerebral que aloja la creencia religiosa
Iniciamos inmediatamente
La Espiritualidad en el Siglo XXI, enfocándonos en un texto imperdible de Rabindranah Tagore, El Hacedor de música, para inmediatamente ahondar en la dimensión holística que todo este saber nos impone ante la búsqueda y la experimentación de una espiritualidad cuya impronta es la universalidad y como una forma de superar las contradicciones de la sociedad científico-industrial y del paradigma newtoniano-cartesiano. Nos metimos de lleno en el Tao de la Física con los magníficos textos de un matemático, Fridjof Capra, y el inventor de la psicología transpersonal, Stanislao Grof
Y más recientemente, hemos abordado de la mano de Acharya S(Member, American School of Classical Studies, AthensScholar of Archaeology, History, Mythology and Languages)
Una pregunta clave: ¿
Qué es Dios?

Hoy, gracias a la virtuosa mediación de mi amigo Otto, intentaremos desbrozar el derrotero de la así llamada Nueva Era, como movimiento de despertar religioso, a partir del convencimiento de que las grandes iglesias y las religiones históricas se encuentran sumidas en un profundo letargo, acusadas de haber renunciado a cumplir su misión de ayudar a los hombres a vivir con plenitud y sentido.
El texto a seguir es La "conspiración del Acuario" y la nueva conciencia
De José Luis Sánchez Nogales
Le damos la característica de Interactivo, invitando a todo aquél que le plazca a expresar su opinión al respecto



La "conspiración del Acuario" y la nueva conciencia


La "nueva religiosidad" se presenta como una conspiración pacífica. La periodista norteamericana Marilyn Ferguson fue la primera en sistematizarla en su famoso libro La conspiración del Acuario. La idea base es la del gran año cósmico, que es el tiempo que tarda la prolongación del eje de la tierra en recorrer los 12 signos del zodíaco y que arroja un total de 25.268 años, con lo que un mes cósmico constaría de unos 2.105 años.
Actualmente estaríamos pasando del mes de piscis, caracterizado por la hegemonía del cristianismo, al del acuario, en el que será hegemónica la "nueva religiosidad".
Según algunos cálculos "astrológicos", la era de piscis se extendería desde el 1° de marzo del año 1 hasta el 2160. La del acuario comenzaría el 2160. Pero, en su
impaciencia, otros "conspiradores" piensan que ya se entró en acuario el 2 de febrero de 1993 a las 9.12 horas, cuando Urano y Neptuno se encontraron a 19° de Capricornio.
Piscis habría sido una era de luchas y tensiones políticas y religiosas. Incluso la
civilización científica tiene el contrapeso de las negatividades que ha generado:
desequilibrios económicos y sociales, desastre ecológico, etc. Los "conspiradores"piensan en una civilización distinta: más acogedora de tradiciones marginadas en piscis y que contrarreste sus antivalores con los valores de la sensibilidad, la paz, laespiritualidad, la autorrealización, etc


Rasgos fundamentales de la "nueva religiosidad"

1. Una religiosidad romántica y orientalizante. La "nueva religiosidad" se presenta como una experiencia inmanente de ampliación de la conciencia, en la que se busca el sentimiento gratificante, el equilibrio interior y corporal. La religión como relación con un Dios trascendente es una proyección sin valor. Se pretende reencarnar el mundo con los duendes, las hadas, la fantasía que el modernismo científico abolió, provocando la sequía de valores espirituales que padecemos.
2. Primacía de la conciencia. La conciencia es la sede de la experiencia extra- y supra-sensorial. Se ponen de moda los viajes y las experiencias de las personas que están a punto de atravesar las fronteras de la muerte.
3. El paradigma "holonómico". Definido por la llamada gnosis de Princenton, este paradigma postula que la esencia última de la realidad es un flujo infinito de energía que se despliega para formar el espacio, el tiempo y la materia. Todo se compenetraría e influiría mutuamente, hasta el punto de que el "todo" se reproduciría en cada una de las partes, como en un espejo hecho añicos. Superado así el dualismo de la era de piscis, la humanidad se encaminaría hacia una forma de "nueva conciencia", definida como "conciencia de la unidad y la integridad universal". Esta conciencia "integraría" los estados de conciencia anteriores -mágico, mítico, mental- en un "estado suprarracional", en el que se percibiría la integridad del cosmos por encima del espacio y el tiempo.
4. Fin de la ética. No hay valores morales objetivos. En lugar de la ética se impone una evolución de la conciencia hacia formas más altas, sin que intervenga la libertad. La perfección moral del hombre consiste en alcanzar un estado equilibrado, feliz en su cuerpo, sereno y bueno en su comportamiento. Ahora estamos preocupados por un pequeño mundo material, mientras tenemos ante nosotros un mundo por descubrir: el mundo de la fantasía, el espíritu, la conciencia. No hay normas morales fijas, sino sólo la trasformación: buscando uno se transforma y se salva.
5. Una religiosidad terapéutica y curanderista. La idea de Dios es sustituida por
conceptos vagos de connotación terapéutica y curanderista: "energía cósmica",
"conciencia universal". Se tiende a diluir el rasgo personal propio del

monoteísmo, para presentar un Dios como desdoblado: como totalidad de la realidad y como Gea, la diosa-madre-tierra, entendida como organismo vivo. El hombre y la tierra estánenfermos. La raíz de sus males radica en el paradigma materialista y técnico que ha llevado a la desacralización total del mundo y a su explotación. La curación se ha de conseguir en dos direcciones: práctica del ecologismo militante y desarrollo de las medicinas alternativas; psicosomáticas, homeopáticas o naturalísticas.
6. Creencia en la reencarnación. Esta creencia, que es central, se toma del hinduismo y del budismo: no tenemos una vida decisiva en la que nos juguemos lo que habremos de ser definitivamente, sino varias a disposición para ir realizando fluidamente nuestro ser divino.
7. Una teotécnica. El hombre construye su propia salvación. Por esto no necesita de una teología, que le dice que es pecador y que debe ser salvado, sino de una teotécnica, un método para utilizar "lo divino" en provecho de la propia autorrealización y salvación.
8. Retorno de un Dios impersonal y sin rostro. Dios no es más que el símbolo de la experiencia del propio yo, su más honda profundidad. Así se pasa de la religión a la espiritualidad entendida como profundidad de la conciencia, pero sin contacto con la aheridad de Dios.
9. Un Cristo cósmico. Cristo no es una persona, sino un símbolo, un modo de hablar de la "energía cósmica", del "gurú o maestro espiritual". Se rechaza la confesión en el Cristo, Hijo de Dios encarnado. Se pone de relieve el aspecto cósmico y universal de Cristo, pero sin vinculación necesaria y única con Jesús de Nazaret.
10. Un "supermercado espiritual". Cada uno crea su propia espiritualidad escogiendo lo que más le gusta de las diversas religiones. Lo importante, pues, de esa "nueva religiosidad" no es el contenido, sino la estructura fluida y nebulosa, gracias a la cual puede penetrar inadvertidamente en cualquier religión y espiritualidad.


Valores y contravalores

La "nueva religiosidad" tiene de positivo que potencia los valores del equilibrio y la paz. Pero, como contrapartida, constituye un irenismo sincrético, una religión "débil", en la que la auténtica experiencia de encuentro religioso es suplantada por unaexperiencia de encuentro con los propios deseos que hacen de ella una religión a la carta. Detecta la necesidad para el hombre de una experiencia viva y personalizada de la divinidad, pero realiza una total inmanentización del Dios vivo. Reserva un lugar al Cristo cósmico pero induce una energetización a-histórica y a-personal de Cristo y de su Espíritu.
Es verdad que coincide con el cristianismo en poner de relieve la primacía del espíritu sobre la materia. Pero vacía hasta tal punto la realidad histórica del ser humano que la responsabilidad, tanto individual como colectiva, queda totalmente desdibujada.
Es positivo el giro "eco-céntrico", que pone de relieve los valores ecológicos, y la
potenciación de la corporalidad humana frente a visiones dualísticas y maniqueas. Pero acaba por divinizar la naturaleza y negar su condición de creatura. Con ello induce una idolatría encubierta, en la que el culto al propio cuerpo, y el bienestar psicofísico constituyen un nuevo panteón.
Proclama un cierto optimismo en cuanto a las posibilidades de salvación final del ser humano y del mundo. Pero propone una soteriología automática, según el modelo de la ingenua teoría evolucionista del progreso indefinido. La autosalvación se realiza en un proceso de evolución de la conciencia, que resulta independiente de la gratuidad del don divino, de la libertad humana y de las mediaciones religiosas.
En fin, esta nueva religiosidad cultiva auténticos valores personales. Pero olvida la verdadera projimidad y se decanta hacia una ausencia de preocupación y una falta de compromiso por el mejoramiento de las condiciones de vida de los marginados y de los pobres de la tierra.


Condensó: JORDI CASTILLERO