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sábado, 27 de marzo de 2010

El misterio de los alienígenas silenciosos




Acabo de recibir un correo de mi amigo Moisés Garrido Vázquez con esta información, que vio la luz en Público.es

Veámosla

MIR




 El misterio de los alienígenas silenciosos

Astronomía. Auge, caída y futuro del empeño humano por saber si estamos solos o hay alguien más en el universo.

JAVIER YANES - MADRID - 27/03/2010 (PÚBLICO)
El físico italiano Enrico Fermi, uno de los cerebros de la bomba atómica, convirtió en categoría una cierta costumbre de los científicos de responder a preguntas numéricas complejas ¿cuántos coches cabrían en los océanos? en una servilleta de bar empleando un lápiz, cuatro datos bien traídos y grandes dosis de lógica. Durante un almuerzo con sus colegas en 1950, se deslizó en la charla la posible existencia de civilizaciones alienígenas, a la que el físico aplicó su método para concluir que sí; debía de haber alguien ahí fuera. Pero siendo así, preguntó el Nobel, ¿dónde están? Sus labios elevaron la simple retórica a la inmortalidad en forma de algo que desde entonces se conoce como Paradoja de Fermi y que ha mantenido ocupados durante décadas a investigadores de todo el mundo. Uno de ellos, el estadounidense Frank Drake, que ha dedicado su vida a tratar de que la paradoja deje de serlo, inauguró hace medio siglo uno de los empeños científicos que más han inspirado la imaginación popular: SETI, Búsqueda de Inteligencia Extraterrestre.
Más que un proyecto homogéneo y concreto, SETI ha sido el objetivo común de diversas iniciativas. Su nacimiento se asocia al experimento seminal en el que Drake, en 1960, decidió comprobar si aquellos hombrecitos verdes sobre los que tanto se especulaba podían estar gritándonos su existencia a través del universo sin que nos molestáramos en poner la oreja. A sus 29 años, el joven astrónomo había llegado a concluir qué debía escucharse y con qué oreja: ondas de radio de banda estrecha con un radiotelescopio. Al mismo tiempo y de forma independiente, un artículo en Nature firmado por los físicos de la Universidad de Cornell (EEUU) Giuseppe Cocconi y Philip Morrison había llegado a las mismas conclusiones, poniendo cifra concreta a la frecuencia de búsqueda 1.420 megahercios o 21 centímetros de longitud de onda, la firma universal del hidrógeno y nombre a las estrellas candidatas a las que escuchar, similares al Sol y dentro de un radio de unos 15 años luz. El artículo terminaba con una frase que se convertiría en grito de guerra de SETI: "La probabilidad de éxito es difícil de estimar; pero si nunca buscamos, es cero".
Drake escribió sus recuerdos de entonces para el primer número de la revista Cosmic Search, un efímero vehículo de SETI que sólo publicó 13 números de 1979 a 1982. En su artículo, el astrónomo retrocedía 20 años a su estancia en el Observatorio Nacional de Radioastronomía de Green Bank, en la agreste Virginia Occidental, y recordaba cómo un día nevado de 1959 almorzaba con sus compañeros en un tugurio de carretera al que socarronamente llamaban Pierres, Antoines o La cuchara grasienta. Fue cuando decidió convencer a sus colegas para embarcarse en el sueño que acariciaba desde los ocho años: buscar vida extraterrestre. Tenía la herramienta perfecta, el flamante y recién terminado radiotelescopio Howard Tatel, de 26 metros, que les permitiría buscar en un radio de unos 10 años luz. "Mientras la última gota de Coca-Cola arrastraba la última patata frita grasienta, había nacido el Proyecto Ozma", escribía Drake, que bautizó su gran idea en honor a la princesa del país de Oz creada por L. Frank Baum. El 8 de abril de 1960, Drake se levantó a las 3 de una mañana fría y neblinosa, trepó al foco del telescopio para ajustar los componentes y se reunió con sus colaboradores en el centro de control. Allí dirigieron la parábola a la estrella Tau Ceti, encendieron el receptor, pusieron en marcha el registrador y la cinta grabadora, y el ser humano comenzó a buscar a alguien con quien hablar en el espacio.
Salvo por una falsa alarma al explorar otra estrella, Epsilon Eridani, las 150 horas de rastreo del Proyecto Ozma, repartidas en sesiones de seis horas hasta julio, no obtuvieron resultado. Pero el camino estaba abierto. En 1961 Drake reunió en Green Bank a una decena de expertos que conformaron la primera conferencia SETI. Frente a aquel reducido auditorio, autodenominado la Orden del Delfín la especie conocida más próxima a la humana en inteligencia, Drake aportó su ecuación, su versión del método de Fermi para estimar cuántas civilizaciones extraterrestre podrían existir en la Vía Láctea. Una fórmula que, desde entonces, ha protagonizado innumerables estudios y debates científicos, y que carece de solución única.
De Contact a la "caza de marcianos"
El auge y caída de SETI ya es historia. El proyecto recibió el impulso de grandes personalidades, como el fallecido astrónomo y divulgador Carl Sagan, que plasmó un figurado éxito del empeño en su novela Contact. En la cresta de la ola, Drake envió al espacio en 1974, desde el radiotelescopio puertorriqueño de Arecibo, el primer mensaje dirigido a ellos, una serie de datos sobre los humanos y su mundo que se transmitió hacia el cúmulo globular M13, a 25.000 años luz de la Tierra. En 1975, SETI recibió el abrazo, aún tímido, de la NASA y sus fondos públicos. En 1992 el proyecto tocó techo con un plan de 100 millones de dólares a 10 años. Pero sólo un año después, el globo se pinchó cuando los fondos se cancelaron por "déficit en el presupuesto federal, falta de apoyo de otros científicos y contratistas aeroespaciales y una significativa historia de infundadas asociaciones con elementos no científicos, combinado con falta de oportunidad", según el historiador de la NASA Stephen Garber. Este autor recordaba que el senador demócrata de Nevada que promovió el cerrojazo, Richard Bryan, cerró su triunfo con un comunicado de prensa en el que decía: "Esperemos que este sea el fin de la temporada de caza de marcianos a costa del contribuyente".
Hoy SETI sobrevive con un perfil bajo gracias a donaciones que sostienen instituciones privadas como el Instituto SETI y la Sociedad Planetaria. La búsqueda cuenta con el apoyo de voluntarios, como los más de tres millones de usuarios de SETI@home que ofrecen la capacidad sobrante de sus ordenadores para analizar datos, o los miembros de la Liga SETI, aficionados entusiastas con antenas parabólicas instaladas en el jardín. El astrónomo jefe del Instituto SETI, Seth Shostak, señalaba a Público hace unos meses que el interés por nuestros posibles vecinos no ha decaído: "Yo sigo recibiendo a diario correos y llamadas de gente interesada". El Instituto, junto con la Universidad de California en Berkeley, promueve la construcción del telescopio Allen, un conjunto de 350 antenas cuyo nombre honra a su mecenas, el cofundador de Microsoft Paul Allen, que ha aportado 25 millones de dólares.
"Podría ser extraterrestre"
En medio siglo escuchando el cosmos, sólo un evento escapa todavía a una explicación terrestre. El momento más excitante en la historia de SETI se vivió el 15 de agosto de 1977 en el Big Ear (Gran Oreja), un radiotelescopio de la Universidad Estatal de Ohio que desde su puesta en marcha en 1963 se dedicó a rastrear señales de otros mundos. Aquel día, la impresora del computador escupió, en mitad de una rutinaria marea de datos que sólo mostraban ruido cósmico, una potentísima señal procedente de la constelación de Sagitario que duró 72 segundos, exactamente el intervalo previsto en el que una fuente emisora del cielo en rotación dejaría huella en la antena. Cuando Jerry Ehman, el profesor universitario que regalaba parte de su tiempo al proyecto, descubrió aquella anomalía en la tira de papel continuo, no pudo menos que marcarla en rojo y escribir en el margen "Wow!" (¡Guau!). La Señal Wow! ha pasado así a la historia, y ni volvió jamás a repetirse, ni nadie ha sabido explicarla sin fisuras. En un informe en el trigésimo aniversario de la señal en 2007, Ehman concluía: "Ya que todas las posibilidades de un origen terrestre se han descartado o son improbables, y como la posibilidad de un origen extraterrestre no se ha podido desechar, debo concluir que una inteligencia extraterrestre podría haber enviado la señal que recibimos como la fuente Wow!". Pero pese a su histórico significado, ni siquiera el Big Ear ha resistido al signo de los tiempos. Tras casi cuatro décadas de funcionamiento, hace 12 años fue desmantelado para ampliar un campo de golf vecino.
La tarea de ubicar una señal inequívocamente inteligente y extraterrestre en la inmensidad del cosmos es, según el astrofísico y divulgador británico Paul Davies, "buscar una aguja en un pajar". Davies, que dirige el centro Beyond en la Universidad Estatal de Arizona, acaba de publicar The eerie silence: are we alone in the universe? (El silencio inquietante: ¿estamos solos en el universo?), una reflexión sobre los 50 años de SETI y una guía para futuras investigaciones. Alguien como Davies, ¿apostaría algo a que realmente no estamos solos? "Si me pongo el sombrero de científico, soy escéptico, y probablemente estemos solos. Si me pongo el de filósofo, pienso que debe de haber mucha vida en el universo. ¿Y qué quiero creer como ser humano? Que hay vida inteligente y que pronto lograremos comunicarnos con ella", piensa en voz alta. Y si no, quién sabe; tal vez dentro de 25.000 años, un astrónomo alienígena en el cúmulo globular M13 vea romperse el silencio de su radiotelescopio con una señal Wow! y aprenda que estamos, o al menos estuvimos, aquí.

PAUL DAVIES, Astrofísico, divulgador y escritor

«SETI busca lo mismo que las religiones»
 ¿Cuál es su balance de los 50 años de SETI?
Un inquietante silencio, como titulo mi libro. Pero vale la pena, aunque debemos explorar nuevas estrategias. En lugar de señales de radio de banda estrecha, debemos buscar balizas cósmicas que emitan pulsos. Segundo, debemos olvidar la idea de mensajes dirigidos a nosotros, porque no saben que estamos aquí. Debemos buscar firmas de tecnología, fenómenos que no tengan una causa natural, como, en el caso de la Tierra, el calentamiento global.
¿La Señal ‘Wow!’ podría ser una de esas balizas cósmicas?
Es imposible saberlo. Una baliza es un faro, repite la señal. Los radiotelescopios sólo han podido mirar a cada estrella durante media hora, pero no se ha vuelto a hallar esa señal. Es consistente con una inteligencia extraterrestre, pero lo es con otros procesos naturales. Sería diferente si apareciera otra vez.

¿Se justifica el gasto sin resultados ni aplicaciones? ¿O debería ser incluso mayor?

La motivación es la misma que la de la religión; antes se construían catedrales buscando las grandes cuestiones del ser humano, y nadie objetaba esos gastos. SETI persigue lo mismo, la identidad humana y cómo encajamos en el universo. Hoy sólo se gastan fondos privados. Por suerte el volumen es adecuado, pero es una pena que como sociedad no dediquemos más recursos.

¿Cree que la gente ya no sabe qué pensar sobre si hay alguien ahí? La ecuación de Drake ha tenido tantas ‘soluciones’...
La ecuación de Drake no significa nada. Su principal cuestión es la probabilidad de vida en un planeta como la Tierra, y no lo sabemos, porque no tenemos teoría sobre el origen de la vida. La mejor forma de responderlo es saber si la vida ha surgido más de una vez en la Tierra. En mi libro dedico un capítulo a la búsqueda de la biosfera en la sombra, microbios terrestres que serían vida distinta a la que conocemos. Claro que la inteligencia biológica es sólo una fase en la evolución.

martes, 2 de marzo de 2010

Entrevista a Moisés Garrido Vázquez

Hoy estamos de fiesta. Tiramos el blog por la ventana. Hoy puedo postear la entrevista a uno de mis amigos más admirados y adorados: Moisés Garrido. ¿Qué decir de Moisés que no se haya dicho ya?... Aprovechando que hay tanto prurito en los entrevistadores diré, temerariamente, que es un andaluz alto y de ojos negros y profundos, que después de dejarte un poco mareada con su belleza varonil, termina knoqueándote con su inteligencia y savoir faire. Un amigo lleno de ángel, un Lord de los que ya ni se ven por el orbe. Un Primus inter pares: Moisés Garrido, con ustedes.


MOISÉS GARRIDO
MOISÉS GARRIDO VÁZQUEZ (Huelva, España, 1966) lleva tres décadas investigando los fenómenos anómalos (espiritismo, parapsicología, ovnis, milagros...) Ha sido directivo de diversas asociaciones especializadas en el estudio de los sucesos inexplicados, como el C.E.U.P. (Centro de Estudios Ufológicos y Parapsicológicos), el G.E.I.F.O. (Grupo Español de Investigación del Fenómeno Ovni - Delegación de Huelva) y la Sociedad “Andrómeda” de Sevilla. Fue corresponsal de las extintas revistas especializadas KARMA-7 y ESPACIO Y TIEMPO. Actualmente publica sus trabajos en MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA y ENIGMAS. Colaborador en prensa y radio. Ha escrito más de 300 artículos y reportajes periodísticos sobre misterios en general. Autor de los libros El negocio de la Virgen (Nowtilus, 2004) y El negocio de la fe (América Ibérica, 2007). Interesado por las cuestiones científicas, filosóficas y religiosas crea a principios de 2009 el blog “La Sombra de Chárvaka”, un rincón virtual para el debate crítico sobre estos apasionantes asuntos. Acaba de finalizar un extenso libro sobre los fenómenos anómalos, exponiendo el resultado de sus investigaciones y reflexiones.
1.- ¿Cuál consideras la puerta de entrada o el punto alfa de tus investigaciones en el mundo del misterio?

- “Yo me adentré en el mundo del misterio, como tantos otros investigadores, a través del espiritismo, y más concretamente a través de la oui-ja. A los 16 años, en el instituto, conocí a Fernando García y Raúl Ortega que fueron compañeros de clase. Nos aficionamos a las prácticas espiritistas y lo que comenzó siendo un juego pronto se transformó en una gran curiosidad, en una necesidad vital de saber si realmente era posible establecer comunicación con los supuestos espíritus. El tema me lo tomé tan en serio que comencé a devorar toda la literatura existente sobre espiritismo, como las obras de Allan Kardec. De la oui-ja pasé a realizar psicofonías, a frecuentar sesiones con médiums, a cartearme con otros interesados, a afiliarme a grupos de temáticas espiritistas y esotéricas... Casi sin darme cuenta, me fui metiendo en el mundo de lo inexplicable, estudiando parapsicología. Con el paso de los años, dejé de creer en la comunicación con los muertos, pero aquello fue mi bautismo de fuego. Y si hoy estoy aquí, consagrado a estos temas, se lo debo a todo lo que viví en aquella inolvidable etapa adolescente de mi vida, en la que el espiritismo significó tanto y en la que todo lo vivía con gran entusiasmo. No obstante, ya en mí existía plantada una semilla. Recuerdo que desde pequeño me interesaba más observar el cielo, filosofar sobre la vida y la muerte, ver los programas de Jiménez del Oso en televisión y leer libros sobre la prehistoria y sobre el cosmos, que entretenerme en dar patadas a un balón. Desde muy temprana edad llevaba un filósofo en mi interior y es normal que al descubrir el fascinante mundo de los enigmas me metiera de cabeza en él. Aquello, de algún modo, dio sentido a mi existencia”.

2.- De los diversos campos disciplinarios que abarcas, ¿cuál es el que te fascina o te atrae más y por qué?

- “Para una mente inquieta como la mía, todos. Es más, yo observo que todo está interrelacionado y no me es posible hacer distinción. Ya sabes que mis temas fuertes han sido la parapsicología y la ufología. Sin embargo, en los años noventa del pasado siglo fui en España uno de los impulsores de la “paraufología”, siguiendo la estela de Ignacio Darnaude y José Mª Casas-Huguet. Se trata de una disciplina a caballo entre lo paranormal y los OVNIs, según la cual las experiencias ufológicas vienen acompañadas muchas veces de elementos parapsicológicos. Los testigos OVNIs, sobre todo de encuentros cercanos, suelen desarrollar ciertas facultades psi o ya las tenían previamente. Los OVNIs como despertador de la conciencia. Por tanto, estamos ante piezas de un mismo puzzle. Me interesa lo paranormal, los ovnis… pero también la cosmología, la neurociencia, la física teórica, la psicología transpersonal, la filosofía… Si tienes un verdadero afán de conocimiento, como ocurre en mi caso, necesariamente te tienes que sentir atraído por todo aquello que arroje luz sobre los misterios del Cosmos y del Hombre, que de alguna manera lo abarcan todo. Un tema te lleva obligatoriamente a otro. El camino es largo y con muchas bifurcaciones. Bien es cierto que por el camino vas dejando cosas. Ya las prácticas espiritistas no me interesan nada. Pero creo que quien se adentra en estos temas debe tocar todos los palos, interesándose por el estudio y la investigación de un sinfín de asuntos. A la larga, esa experiencia acumulada te vale de mucho, siempre y cuando te enriquezcas intelectualmente y adquieras un buen nivel de conocimientos científicos y psicológicos”.



3.- ¿Qué queda del adolescente que jugaba con la oui-ja? Cuéntame de tus sueños e ilusiones en esa época.
- “De alguna manera ya te lo he respondido anteriormente. Aquellas primeras incursiones en el mundo del misterio las vivía con tremenda pasión, con curiosidad, con asombro, con miedo en ocasiones ante lo desconocido, porque a veces ocurrían cosas que escapaban a nuestro control… A pesar de mi actual escepticismo, sigo manteniendo una gran pasión a la hora de explorar el misterio. Continúa siendo el epicentro de mi vida y, como siempre, suelo sacrificar otras cosas, como ratos de ocio, para que nada obstaculice el objetivo que me he marcado en la vida, pues no existe nada que me llene tanto. Sigo también escribiendo sobre estos temas en revistas especializadas. Además, he finalizado recientemente un libro dedicado a los fenómenos anómalos en general, dando buena cuenta de casos, hipótesis, etc. Condensando en dicha obra mis ideas, mis reflexiones, mis investigaciones… El hecho de que actualmente enfoque estos temas desde un punto de vista más crítico que antes, resultado lógico de los conocimientos que uno va adquiriendo durante el transcurso del tiempo y de las conclusiones de las propias investigaciones, no significa que mi interés haya disminuido. Posiblemente, hoy me centre más en la filosofía que en la parapsicología, en las obras de Jung que en las del doctor Rhine, en los libros de física teórica que en los de OVNIs, pero como te dije antes, todo conocimiento adquirido sobre otras materias al final me sirve de excelente complemento para aplicarlo luego al terreno de los fenómenos anómalos, en el que sigo investigando cuando me llegan casos con un alto índice de extrañeza, pues soy mucho más exigente en ese sentido. De hecho, la mayoría de estudiosos adolecen de una buena base filosófica y científica. A estas alturas, hacen falta más pensadores y mentes científicas que meros recopiladores de casos y gente que se entretiene en buscar fantasmas en cementerios, pues al final no saben qué hacer con el material recogido, que por otro lado casi siempre suele ser insignificante, ya que, desgraciadamente, la mayoría de los que se adentran en estas temáticas pecan de excesiva credulidad y cualquier mínima cosa, un simple reflejo de luz, la convierten en una gran prueba paranormal. Precisamente, en cuanto a creencias e ingenuidad queda muy poco de aquel adolescente atraído por el espiritismo, el esoterismo, la Misión Rama, etc. La madurez que dan los años, el cúmulo de estudios e investigaciones y el descubrimiento de tantísimos fraudes -la asignatura pendiente del mundo del misterio-, me han conducido necesariamente hacia un sano escepticismo”.

4.- ¿Qué extrañas del Moisés que sostenía la “Hipótesis Extraterrestre”? ¿Qué le dirías hoy?

-
“No extraño nada de aquél Moisés y le diría simplemente que le faltaba información. Cuando profundizamos en el tema OVNI, cuando analizamos a fondo la casuística, cuando manejamos otras hipótesis y tenemos conciencia de lo que significa desde un punto de vista astronáutico -que no astronómico, porque estoy convencido de que existe vida en otros mundos- una eventual visita de seres procedentes de otros planetas -con todo lo que ello conllevaría a escala mundial-, la HET se cae por su propio peso. La sociedad se plantea el tema OVNI desde dos posturas abiertamente enfrentadas: o existen o no existen. Y si existen son de otro planeta. Eso es todo. Y así también enfoqué el problema cuando comencé a estudiarlo, influido qué duda cabe por la literatura pro-HET de la época. Luego fui observando que el asunto es más complejo y que tiene elementos arquetípicos, oníricos, absurdos… Los abducidos parecen protagonizar más bien una especie de ‘estado alterado de conciencia’. Podríamos estar hablando de visiones relacionadas con la epilepsia del lóbulo temporal. La apariencia de los ufonautas, de acuerdo a las descripciones de los testigos, es sospechosamente humana. Hasta respiran nuestra atmósfera y se comunican fácilmente con nosotros. Creo que proyectamos en ellos una visión futurista de nosotros mismos. Algunos nos traen mensajes redentores y otros nos secuestran. Unos tienen rasgos angelicales y otros demoníacos. El interior de las naves nos recuerda el aspecto de un quirófano. Incluso el instrumental que emplean es similar. Hay muchos elementos propios de la ciencia-ficción, que planteaba estas mismas cuestiones décadas antes de que floreciera el tema OVNI a mitad del siglo XX. Muchos relatos ufológicos nos recuerdan antiguas crónicas sobre duendes, hadas, íncubos, etc. A eso hay que añadirle, como ya señalé antes, las implicaciones paranormales que presentan algunos casos. Yo creo que estamos ante algo parafísico o, más bien, ante un mito tremendamente complejo que se reactualiza por épocas. Sea lo que sea, me parece que el factor humano es el epicentro de estas historias, no las presuntas naves avistadas. El testigo no es algo independiente del fenómeno observado. Jung ya tuvo en cuenta estos elementos, considerando que los OVNIs son de naturaleza psicoide, con una gran carga emocional detrás. Cuando tomé conciencia de todo ello, fue cuando dejé de defender la HET, considerándola inviable, aparte de la falta de pruebas concluyentes sobre la misma, después de sesenta años de investigación ufológica. Por eso hoy considero fundamental enfocar el tema OVNI desde planteamientos psicosociológicos, por mucho que nos pese, aunque mantengamos la posibilidad de que exista un estímulo externo real. En ese sentido, me merece mucho respeto la escuela francesa, con ufólogos escépticos como Monnerie, Pinvidic y Maugé a la cabeza”
.

IGNACIO DARNAUDE Y MOISÉS GARRIDO, CONVERSANDO SOBRE LOS OVNIS
5.- ¿Has pasado alguna “noche oscura del alma”?
- “Pues sí. ¿Y quién no? Estos temas suponen bastante sacrificio, aunque por otro lado te den mucha satisfacción y te enriquezcan intelectualmente, muchísimo más que lo que puedas aprender en una carrera universitaria. Te dedicas en cuerpo y alma, es una entrega total, vives por y para el tema, que no del tema. Lees un montón, conoces a mucha gente, no paras de estudiar, de robar horas de sueño. Llega un momento en que necesitas parar, descansar… Cuando estás harto de descubrir fraudes, de no encontrar evidencias incuestionables, de toparte con tantos crédulos y sinvergüenzas, se te pasa por la cabeza tirar la toalla. Olvidarte por un tiempo de estos temas o verlos desde fuera, no implicándote tanto. Una de esas “noches oscuras” la atravesé hace cinco años. Poco después de salir a la luz mi libro ‘El negocio de la Virgen’, donde daba buena cuenta de los montajes aparicionistas. Coincidió con el replanteamiento de mi agnosticismo que derivó finalmente en mi actual ateísmo, con un resquebrajamiento de muchas de mis antiguas ideas y creencias. Fue un período de bastante reflexión interior, de constante estudio filosófico y científico. Puse sobre la mesa aquellas ideas que uno defiende por inercia respecto a lo paranormal y los OVNIs, y me di cuenta de que se fundamentaban más en creencias que en evidencias. Hice un examen de aquellas hipótesis más defendidas por los ufólogos y parapsicólogos, descubriendo que son precisamente las que contienen más referentes animistas. Eso me hizo pensar que normalmente no interesa enfocar esos temas desde una vertiente científica, sino cuasi-religiosa. Mucha gente se acerca a la parapsicología no con un afán científico, sino con la imperiosa necesidad de encontrar supuestas evidencias de una vida post-mortem, de la existencia de algo trascendental. Pero luego no investigan. Se instalan cómodamente en estos temas y punto. Lo paranormal lo convierten en una especie de sucedáneo religioso. El tema OVNI igual. Ya sabes cuánta gente se identifica con el mensaje contactista. No les interesa averiguar qué son los OVNIs. Ya los tienen de sobra identificados… Son ni más ni menos que nuestros ‘Hermanos Cósmicos’ que vienen a echarnos una mano. Lástima que nunca estén donde más se le necesitan, como por ejemplo, en Haití o en Chile. Los extraterrestres son los nuevos dioses de Acuario. Hay una gran carga milenarista y mesiánica detrás del fenómeno OVNI. Por estas y otras razones, uno decide en algún momento dejar estos temas, porque crees que de nada sirve enfocarlos racionalmente. La gente seguirá confundiendo deseo con realidad… No obstante, resulta difícil dejarlos para siempre. Te tomas cierto descanso, pero al final, vuelves aunque te hayas vuelto escéptico. Te das cuenta de que puedes seguir aportando mucho, aunque ya no te identifiques con la corriente ortodoxa o crédula. Esto lo llevamos grabado a fuego en lo más profundo de nuestro ser. Es un contrato vitalicio. No hay nada que me llene más en la vida. Cada uno está llamado para hacer algo. Y mi vida no la concibo sin el misterio”.


ALBERTO CHISLOVSKY, MOISÉS GARRIDO Y RAÚL M. ORTEGA

6.- ¿Cómo pasaste de la creencia al agnosticismo y de éste al ateísmo? Explica los estados emocionales asociados a esa transformación en ti.
- “Quizá sea la pregunta más difícil de responder, porque son procesos muy personales, de reflexión interior y que ni siquiera compartes con tu familia. Nunca he sido especialmente una persona de fe, sino más bien de profundas dudas. En todo caso, creía en un Dios como el que planteaba el filósofo Spinoza. Una especie de panteísmo, una Inteligencia Cósmica que impregna el Universo y la Vida, la Naturaleza en su conjunto. Ya sabes, aquello de ‘Deus sive Natura’. Desde que tuve uso de razón, no me convenció el Dios de la revelación que nos presentan religiones como la judeocristiana. El Yahvé bíblico me parecía un impresentable y no podía entender que la gente creyera en un ser tan cruel y perverso, creado más bien a imagen y semejanza nuestra. Por otro lado, la existencia del mal en el mundo me ha hecho dudar siempre de la existencia de un Dios todopoderoso y misericordioso. Luego, la falta de evidencias. Es más, la fe es contraria a la razón, por mucho que ciertos teólogos sesudos digan lo contrario y saquen a colación la tan manida escolástica. El conocimiento siempre me atrajo más que la fe. Pronto reconocí que la idea de Dios no se sustentaba sobre nada sólido, sino que pertenece al reino de la imaginación. No hay más que ver los débiles argumentos de los creacionistas. A Dios no lo mató Nietzsche, lo mató Darwin con su magistral teoría de la evolución. No obstante, de cara a la galería, me definía como agnóstico, aunque en lo más profundo de mi ser la idea de Dios me parecía tan absurda como ridícula. Conforme me aproximaba a las ideas científicas rechazaba más la idea de Dios. Las experiencias visionarias, los estados místicos, la devoción religiosa… Todo eso tiene explicación racional. La fe se hereda culturalmente, es algo que nos inyectan desde pequeño, no es ningún don divino. Hoy, la neurología estudia las estructuras cerebrales que potencian las experiencias místicas e incluso la fe religiosa. Estoy cada vez más convencido de que la fe ha servido como mecanismo de defensa para mitigar el temor a la muerte. Nos angustia la idea de que algún día desapareceremos para siempre. La religión cumple, por tanto, una función consoladora. De ahí que el sentimiento religioso, que comenzó a aflorar en el Hombre de Neanderthal con el pensamiento mágico, esté tan arraigado en la naturaleza humana, formando ya parte de la evolución cognitiva. ¡Cuánta razón tenía el filósofo Lucrecio al decir que “el miedo engendra dioses”!... Por eso, a los creyentes les cabrea tanto que algunos hablemos abiertamente de ateísmo y no seamos temerosos de Dios como lo son ellos. Se sienten ofendidos. A los ateos, en cambio, nos ofenden las barbaridades que se siguen diciendo y cometiendo en nombre de Dios… Las religiones no han hecho de este mundo un lugar más habitable. Al contrario, han potenciado la división entre los hombres. Además, son intolerantes, dogmáticas, misóginas… De todos modos, mi crítica a la religión y a la idea de Dios la fundamento, principalmente, desde mi defensa del materialismo filosófico. Por tanto, mi ateísmo guarda más relación con el defendido por ciertos filósofos de la Ilustración, como el Barón D’Holbach por ejemplo, que el que pueda derivarse desde planteamientos psicológicos y sociológicos. De todo ello doy buena cuenta en mi blog ‘La Sombra de Chárvaka’ donde desarrollo ampliamente el tema, especialmente en mi polémico artículo ‘La nociva droga de la fe’, que ya vio la luz en el nº 59 de la revista virtual ‘El Ojo Crítico’. Cuando por fin me dije que ya era hora de definirme ateo, pues llevaba años pensando como tal, actué consecuentemente, primero realizando mi apostasía de forma oficial, siéndome concedida por el Obispado de mi ciudad en mayo de 2008, tras meses de papeleos. Y segundo, confesándolo abiertamente y con total libertad, máxime tras ver la intolerancia de los creyentes cuando el biólogo y ateo Richard Dawkins promocionó la campaña de los buses ateos. Ahí me dije que los ateos teníamos ya que defender nuestra postura sin temor al qué dirán, y más en un estado aconfesional como España, tan impregnado aún de referentes católicos a causa de su pasado histórico. Fruto de esa motivación fue crear mi propio blog ateísta. Y al que no le guste mi forma de pensar, pues ya sabe lo que tiene que hacer: no leerme y encomendarse a su Dios imaginario para que le libre de ‘almas condenadas’ como la mía. Como bien sabemos, amiga Mirta, creer es más fácil que pensar, por eso hay tantos creyentes…”

7.- ¿Cómo es el escepticismo que practicas?

- “Sigo fielmente el axioma del desaparecido ufólogo francés Aimé Michel: ‘Tener la mente abierta, estudiarlo todo y no creer en nada’. El escepticismo que practico no tiene nada que ver con ese escepticismo militante radical que defienden ciertos grupos anti-paranormal como el que existe en España, con cuya línea sectaria y difamatoria no me identifico lo más mínimo. Escéptico es aquél que duda, no el que niega lo paranormal a priori. Yo defiendo la parapsicología seria, científica, la que desde Rhine se ha realizado en laboratorios, bajo un prisma experimental. Lo mismo que digo una cosa, digo otra: estoy convencido de la realidad de la ESP (Percepción Extrasensorial). Creo que se han acumulado suficientes evidencias para defender que, bajo determinadas circunstancias, se pueden producir fenómenos como la telepatía, la clarividencia o la precognición. Yo he recogido testimonios de primera mano que me merecen total credibilidad. Y no hay que hurgar en teorías animistas para explicar esos extraordinarios fenómenos. Así pues, los hechos no los niego. Cuestiono, eso sí, la interpretación que dan ciertos parapsicólogos de tendencia trascendentalista. Si es una cualidad especial del psiquismo humano, la neurociencia tendrá algún día la última palabra. Recordemos, además, que la parapsicología fue aceptada como disciplina científica en 1969, cuando la ‘Parapsychological Association’ fue admitida en el seno de la ‘Asociación Americana para el Avance de las Ciencias’, gracias al apoyo de una gran mujer: la antropóloga Margaret Mead. Al cumplirse el pasado año el 40º aniversario de esa fecha, escribí un amplio dossier para la revista ‘Más Allá de la Ciencia’ donde daba cumplida cuenta de los éxitos y fracasos de la investigación parapsicológica en estas cuatro décadas. Por cierto, para dicho reportaje entrevisté a un gran parapsicólogo que tenéis en Argentina, el amigo Alejandro Parra, cuyo Instituto de Psicología Paranormal es todo un ejemplo de seriedad y rigor.
MOISÉS GARRIDO MUESTRA EL DOCUMENTO OFICIAL DE SU APOSTASÍA
Creo, Mirta, que la parapsicología tiene que seguir adelante en su ardua y poco reconocida labor, esquivando obstáculos, pero necesita el apoyo de la ciencia, no su rechazo. Afortunadamente, hay físicos como el premio Nobel Brian Josephson que se están interesando por lo paranormal, a raíz de sus incursiones en el no menos anómalo mundo de las partículas subatómicas, que como sabemos no se rigen por leyes causales sino probabilísticas. Pero ya sabes que personas como él, o como el biólogo Rupert Sheldrake que también estudia la ESP, son rechazados por la comunidad científica. Mientras no cambie el paradigma vigente, la parapsicología seguirá siendo muy cuestionada por el establishment científico.

En fin, lo único que te puedo decir es que quien practica un sano escepticismo, como es mi caso, seguirá amando el misterio, navegando en sus aguas por muy turbias que estén y llevándose bien con la gente del mundillo. Los detractores son los que no aman el misterio. Al contrario, lo desprecian. Se mofan de los investigadores y de los testigos. Así pues, es importante diferenciar al escéptico del detractor. Pero hay que decir también que amar el misterio no significa caer en la credulidad. Hay que erradicar la superchería. Es la duda la que debe guiar a todo buen buscador de la verdad. Y si por el camino nos encontramos con respuestas que no esperábamos, si verdaderamente somos honestos, debemos aceptarlas y dejar a un lado nuestros prejuicios, por mucho que nos cueste. Muchas de las ideas y creencias que yo sostenía hace años se han ido quedando por el camino. Si me he vuelto escéptico en ciertos asuntos no es por gusto, sino porque forma parte de mi evolución intelectual y del proceso desmitificador que he considerado oportuno realizar, para separar la paja del trigo. Si no actuásemos así ante fenómenos tan escurridizos como los que estudia la parapsicología, poco avanzaremos. Entonces no estaríamos en disposición de exigir a los hombres de ciencia que se interesen por una disciplina que ni nosotros respetamos”.

8.- ¿A qué escéptico admiras o tienes por referente o simplemente lees?
- “En España admiro, tengo por referente y leo a Gonzalo Puente Ojea. Me parece uno de los pensadores más brillantes que tenemos. De una erudición y de una solidez argumental impresionantes. Libros como ‘El mito del alma’, ‘Vivir en la realidad’ o ‘Elogios del ateísmo’ son extraordinarios. Aunque se ha centrado sobre todo en el estudio crítico de las religiones, siguiendo fielmente la línea estructurada por el brillante antropólogo Edward B. Tylor, artífice de la teoría animista para explicar el origen del sentimiento religioso en el humano primitivo, sus fundamentos filosóficos y científicos, así como su irrebatible deconstrucción de la falacia animista, sirven perfectamente para aplicarlos a los erróneos sistemas de creencias que parten de los presupuestos paranormales y ufológicos, cuyos hechos pueden deberse a muchas causas, pero no necesariamente a causas que se hallen en otro nivel ontológico. Es una falacia afirmar que los fenómenos psi demuestran la existencia del alma humana. Seguimos aferrados a ese trasnochado y ficticio dualismo alma-cuerpo, propio del pensamiento animista. Reconozco que es una lectura muy densa, demasiado compleja y, por tanto, no destinada a un público profano en tales materias, pero bien merece la pena aproximarse a la obra de Puente Ojea. Luego ya daría el salto a especialistas extranjeros. Mis autores escépticos favoritos son: Richard Dawkins, Robert Sheaffer, Carl Sagan, Michael Shermer, Sam Harris, Daniel C. Dennett, Wendy Kaminer, Martin Gardner, Wiktor Stoczkowski… A la mayoría de estudiosos del misterio muchos de estos autores ni les sonarán. Es lamentable que sólo conozcan la literatura crédula, la que añade más misterio a los misterios, y no la escéptica, la que trata de resolverlos a la luz de la razón, desde un prisma científico. Todavía hay muchos ilusos leyendo a Däniken y a otros fabuladores similares a estas alturas del siglo XXI. Así andamos…”

9.- ¿Es más fácil creer o descreer?
- “Sin duda alguna, creer. Es de las primeras cosas que se nos inculca en nuestra infancia. Se nos adoctrina en edades tempranas porque somos más vulnerables. Nos hablan de Dios, de los ángeles, del cielo, del infierno y de los milagros con una naturalidad pasmosa. No nos potencian a pensar, sino a creer. Rezamos de forma automática sin saber muy bien qué decimos y si alguien nos escucha. Incluso se nos bautiza sin esperar a que tengamos uso de razón para tomar una decisión propia. Simplemente es algo que marca la sociedad, es una cuestión considerada sagrada y, por tanto, no puede cuestionarse. Aunque las sociedades modernas, al menos en occidente, se han secularizado, las tradiciones religiosas siguen ejerciendo una poderosa influencia en el sujeto desde que es pequeño, en el seno de su familia. Luego resulta difícil desprenderse de esos malos hábitos adquiridos. Y van transmitiéndose de una generación a otra. No me extraña que Dawkins hable de ‘memes religiosos’. Incluso hay mucha gente creyente con una buena formación cultural. Aún así, jamás se han parado a replantearse si sus creencias religiosas tienen algún fundamento. Sigue la tendencia general y se deja llevar. Por eso, los ateos somos observados como “bichos raros”, aún hoy, cuando ni los propios creyentes son consecuentes con su fe, pues muy pocos siguen los preceptos marcados por su religión. Viven como ateos, ¡pero quieren seguir afirmando que son creyentes! Supongo que por guardar la esperanza en una vida eterna… Hasta ese punto actúa esa droga llamada “fe”, que hace perder totalmente el sentido común. Como bien decía Nietzsche: “el último cristiano murió en la cruz”… Conozco a pocos creyentes que realmente sean buenas personas por culpa de su religión. Si son buenas personas, lo serían también si fuesen ateos. Uno no se convierte en peor persona por dejar de creer en Dios, como algún ingenuo piensa todavía. La moral no nace de la religión. En cambio, hay buenas personas que su religión las convierte en criminales. Les hace ver el mundo dividido entre fieles e infieles, entre personas que siguen a Dios y personas que siguen al diablo. Con esas peligrosas ideas en la mente, es muy fácil cometer cualquier atrocidad. Recordemos lo que pasó el 11-S, por ejemplo. Estoy seguro que los terroristas suicidas que matan en nombre de Dios no habrían asesinado si la fe ciega no hubiese castrado su mente racional. Por eso no creo que la Biblia o el Corán sean libros adecuados para dejar al alcance de un niño… Llegar al ateísmo requiere, por tanto, un gran esfuerzo intelectual, una independencia mental y una profunda reflexión sobre las ideas y creencias que heredamos culturalmente. Y pocos se atreven a dar ese crucial paso en sus vidas”.
LOURDES GÓMEZ, MOISÉS GARRIDO, FERNANDO GARCÍA, JESÚS CALLEJO Y CARLOS CANALES (SEVILLA, 14-02-10)
10.- Aún así, ¿has sentido alguna vez nostalgia de creer en algo?

- “Me gustaría creer en la bondad del ser humano, te juro que lo intento, pero cada vez me cuesta más. Pero bueno, si te refieres a algo sobrenatural, la verdad es que no. Ya creí en su día en muchas cuestiones esotéricas, espiritistas, en la vida post-mortem, en el alma, en la reencarnación… Pero todo eso, como te digo, se fue perdiendo por el camino y ahora me desplazo con más soltura, sin tanto peso sobre las espaldas. Dice el filósofo ateo André Comte-Sponville: ‘¡Qué libertad! Desde que soy ateo, tengo la sensación de que vivo mejor: más lúcidamente, más libremente, más intensamente’. Eso mismo me ocurre a mí. Hoy, me preocupan más las cosas de este mundo, con sus virtudes y sus miserias. Me interesa el ser humano, no los hipotéticos seres de otros mundos, ya sean físicos o etéreos. Sé que no hay vida más allá de la muerte. Te aseguro que se vive mejor sin creencias y asumiendo nuestra finitud. Vivo más el aquí y el ahora porque sé que esta vida es la única oportunidad que tengo. Siento, eso sí, no haber pensado de este modo hace muchos años, pues así hubiera abandonado mucho antes las absurdas creencias que defendí en su momento y que me distraían de muchas otras cuestiones más fascinantes dentro del estudio de los enigmas, pero bueno, son etapas en la vida y todo sirve en algún momento de algo. Lo malo es irte a la tumba con las mismas supersticiones, creencias e ideas irracionales que adquieres en la infancia y en la adolescencia”.


MIGUEL BLANCO Y MOISÉS GARRIDO ("ESPACIO EN BLANCO", R.N.E., 28-02-09)
11.- Soy consciente que te voy a hacer una pregunta difícil, que la mayoría de gente evade contestar ya sea fingiendo total satisfacción o acudiendo a respuestas elípticas o asépticas, aquí va: ¿la vida te ha dejado medianamente satisfecho o te gustaría que algo en tu pasado hubiera sido diferente?
- “Una sola cosa me gustaría que no hubiera ocurrido en mi pasado: la muerte tan trágica de mi madre cuando tenía 48 años. Precisamente hacemos esta entrevista un 1 de marzo, cuando se cumple exactamente 24 años de su muerte. Aquello fue una tragedia para mi familia. Afortunadamente, lo superamos con el paso del tiempo. Por lo demás, la vida me ha dejado muy satisfecho. No suelo quejarme, máxime viendo lo mal que lo pasan tantísimos seres humanos que no tienen nada que llevarse a la boca, que viven en medio de conflictos bélicos o que han sido víctimas de catástrofes naturales. Viendo tragedias como las ocurridas en Haití o en Chile, jamás me atrevería a decir que la vida no me ha dejado satisfecho. Por otro lado, soy un defensor acérrimo de las libertades y, en ese sentido, he hecho lo que he querido sin dar cuentas a nadie. He disfrutado de la vida con moderación, mi único vicio ha sido la lectura (jamás he fumado ni he bebido alcohol, lo cual celebro), tengo buena salud, tengo una familia estupenda, por mi vida se han cruzado mujeres extraordinarias -aunque se han quejado siempre del tiempo que dedico a estos temas-, tengo buenos amigos con los que comparto mis inquietudes -en eso del ateísmo, sin embargo, me encuentro más bien solo- y me he dedicado a lo que me apasiona. El haberme interesado por los enigmas me ha enriquecido mucho mi vida a nivel intelectual y humano. He podido entablar amistad con eminentes investigadores del mundo del misterio como Jiménez del Oso o Antonio Ribera, que ya no están entre nosotros. Y con gente del campo de la ciencia, como el reputado astrofísico Juan Pérez Mercader, todo un sabio. ¿Cómo puedo quejarme, amiga Mirta?...”


MOISÉS GARRIDO ENTREVISTANDO A ENRIQUE DE VICENTE (CASTELLÓN, 1989)
12.- Tu libro “El negocio de la Virgen”, ¿te ha dado satisfacciones?...
- “Muchas. En principio, porque nunca pensé que sería capaz de escribir un libro, a pesar de tantísimos artículos que escribo. Eso era impensable para mí, hasta que me puse y lo hice. Otra de las satisfacciones es que me lo publicó Jiménez del Oso en una colección de libros dirigida por él. El prólogo fue suyo además. Y otra enorme satisfacción es que el libro haya servido a tanta gente para darse cuenta de las tramas económicas y sectarias que se esconden detrás de las apariciones marianas. Si mis investigaciones han valido para advertir a la gente del peligro que subyace detrás de estos aparentemente inofensivos movimientos de piedad popular, me doy por satisfecho. Sé que el libro ha molestado a ciertas personas vinculadas con la Iglesia y con el mundo mariano con los que me unía cierta amistad, pero lo lamento mucho, son los resultados de mis investigaciones y lo que plasmo ahí es lo que he descubierto. Digo como Aristóteles: ‘Soy amigo de Platón, pero más amigo de la verdad’. Contra los hechos no valen argumentos. Hay creyentes que aunque le pongas delante las pruebas del fraude, no querrán admitirlas jamás. Prefieren seguir anteponiendo la fe a la razón. Lo siento por ellos. Sin embargo, he recibido cartas de muchos creyentes, personas de profunda fe cristiana, agradeciéndome el haber escrito ese libro, pues creían que todo lo que se mueve en torno a las apariciones marianas era auténtico. Casi todo lo que se escribe sobre las apariciones de la Virgen se hace desde una óptica piadosa. Así pues, mi libro tiene la peculiaridad de haberse hecho desde una vertiente periodística, de investigación ‘in situ’, de estar entre los videntes y los promotores del movimiento aparicionista, de entrevistar a los implicados. Sacar a la luz lo que se esconde detrás de esos grupos integristas, exponer las diversas hipótesis para explicar los supuestos milagros y revelar datos inéditos de los casos aparicionistas más importantes de todo el mundo supone un arduo trabajo, pero muy gratificante a la vez. Y la verdad es que mi libro ha tenido una gran acogida. Hace seis años que se publicó y aún recibo emails de gente que lo sigue leyendo y asombrándose de todo lo que ahí revelo”.

13.- Para terminar, ¿qué te sugieren los siguientes nombres?:


- Carl Jung: un importantísimo faro en mi particular recorrido por el misterio. Y no fue ateo precisamente. Tras leer a Jung, para mí el tema OVNI ya no volvió a ser el que era. Ni yo tampoco…

- Carl Sagan: otro importante faro en mi interés por la ciencia y el pensamiento escéptico. No leer su obra póstuma "El mundo y sus demonios" es imperdonable.

- Jiménez del Oso: los enigmas sin él no hubiesen sido lo mismo. A todos nos fascinó su programa “Más Allá”. Marcó una época. Le agradeceré siempre toda la confianza que depositó en mí, como corresponsal de sus revistas.

- Ignacio Darnaude: maestro, filósofo, amigo, confidente… Una de las mejores personas que he conocido en mi vida, por no decir la mejor. Sí, es la mejor, porque encima no me reprocha mi ateísmo. Él, que tanto ha escrito sobre la Causa Primera.

- Raúl Ortega Librero: hermano del alma. Aunque discrepemos en ciertos puntos, sabe que recorremos el mismo camino. Rara vez pasa más de una semana sin que nos reunamos para hablar de lo humano, de lo junguiano y… de las mujeres. Y últimamente también de la música, pues otra vez está tocando la batería.

- Manuel Carballal: no sé si está loco, pero es el investigador más atrevido, valiente y tenaz que conozco. Nos une una buena amistad desde hace un montón de años, a pesar de la distancia. Le tengo una profunda admiración.

- Conocimiento: es lo que más me satisface en la vida. Es mi constante búsqueda.

- Ateísmo: mi actual filosofía de vida. Fuera fideísmos. Y no pienso cambiar mientras Dios no se me manifieste para decirme que estoy equivocado, jaja.

- Escepticismo: tan necesario como seguir la acertada máxima de Kant: “Ten el valor de servirte de tu propia razón”. Razón y escepticismo van unidos.

- Tánatos:
despedida y cierre. Ahí se termina para siempre jamás esta maravillosa experiencia que es la vida. Aprovechémosla sabiamente. No hay otra oportunidad
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*BLOG DE MOISÉS GARRIDO: http://lasombradecharvaka.blogspot.com/

jueves, 28 de enero de 2010

Lo que he encontrado en el mundo de la Ufología


Introito

Mis observaciones en este escrito tendrán un vicio: la generalización, pero no sé cómo evitarlo o sanearlo. Valga decir que hay honrosísimas y escasísimas excepciones a lo que aquí apunto. Esta es mi payada:

Desarrollo

1. ¿Qué he hallado como común denominador en este mundo de la Ufología Contemporánea?

· Indiferencia

Me ha llamado poderosamente la atención el nulo interés demostrado por cada ufólogo en lo que un colega dice o piensa o intenta demostrar. Sólo pensar en lo importante que es para cada cual que su esfuerzo sea reconocido, aunque sea en parte, aunque no sea compartido, aunque sea, en definitiva, controvertido, me pone la piel de gallina ante tal impresionante y aplastante mutismo.


Este mundo no tiene redes de contención, es salvaje, cruel, profundamente solitario y desapegado ad náuseam.

En las Zonas Oscuras de la mente, Ramiro Calle, expresa que si bien son signos de equilibrio mental y emocional tanto el desprendimiento saludable, el desasimiento sano y el verdadero desapego, la indiferencia, en cambio es un error básico de la mente y conduce a la insensibilidad, la anestesia afectiva, la frialdad emocional y el insano desapego psíquico.

En su sentido coloquial, se trata de una actitud de insensibilidad y puede, intensificada, conducir a la alienación de uno mismo y la paralización de las más hermosas potencias de crecimiento interior y autorrealización.

"La indiferencia endurece psicológicamente, impide la identificación con las cuitas ajenas, frustra las potencialidades de afecto y compasión, acoraza el yo e invita al aislacionismo interior, por mucho que la persona en lo exterior resulte muy sociable o incluso simpática. Hay buen número de personas que impregnan sus relaciones de empatía y encanto y, empero, son totalmente indiferentes en sus sentimientos hacia los demás. " (R Calle).


Qué mecanismo despliega la indiferencia? Actitud neurótica por excelencia, a veces se refleja como prepotencia o arrogancia, pero muchas otras desemboca en una actitud de modestia y humildad, auto-defensiva.

Sea ya una máscara para ocultar al hipersensible que se autodefiende por miedo al dolor o porque no tuvo satisfacción en sus necesidades de afecto o por otras causas que la imponen, consciente o inconscientemente, la indiferencia es un verdadero tronco de tropiezo para el desarrollo de las mejores potencialidades del ánimo que serán objeto de inhibición o represión, impidiendo el proceso de maduración, si estas autodefensas no son desarmadas en tiempo y forma.

· Colectivo autista

No comprende a los demás, ni se interesa por ellos, no puede disfrutar de la cosa imaginativa ni del intercambio de ideas con los propios miembros , no puede integrar experiencias pasadas y presentes para planificar el futuro, lo único que le queda es repetir las actividades que le proporcionan placer, que se reducen a leerse cada cual a sí mismo.




· Los gentlemen se olvidan fácilmente de serlo

Hay algo de macho alfa que se apodera de los ufólogos masculinos, no se puede precisar a ciencia cierta qué causas abren las compuertas del dique de contención. Digamos que son variopintas.

La mujer, en términos generales, es leída pero no es comentada. Y muy habitualmente es destratada, ya sea lisa y llanamente, ya sea en forma elíptica, con ese no sé qué de padre bonachón que te dice “nena, estás algo equivocada” o de maestro ciruela que se llama a conducir a mejor puerto las conclusiones de la “ufóloga” que le toque en suerte “yo te voy a dar un mejor punto de vista”.

Mucha condescendencia y poca aquiescencia, digamos.

· Los nenes con los nenes



Hay bastante de gallos de riña en este escenario.

Ni hablar de las disputas de egos entre escépticos = debunkers y magufos = creyentes=crédulos: ésas ocupan el centro de atención, el punto álgido de la convivencia colectiva.

Se dicen de todo, con abundancia de argumentos ad hominem –como aprendí en Filosofía y en Historia de las Ideas y que acostumbro mentar habitualmente. Es lo de rigor, ninguno va a dar el brazo a torcer en este tipo de contiendas y ninguno va a convencer al otro con sus razones.

Enfrentamientos estériles, si los hay. Por estas razones muchos grandes no participan en listas o grupos, como es el caso de Ignacio Darnaude, a quien por cábala, invito cada año, con la consabida respuesta negativa.

Aquéllos que se han cansado de ser atacados por la parte contraria, han bajado mucho su participación, y lo que es más grave, son siempre los mejorcitos. Me vienen a la cabeza dos ejemplos, polares, es decir, cada uno de la díada creyente-no creyente, uno, Moisés Garrido que se fue de Otras Inteligencias decepcionado de tanto palo y palo y ataques irracionales; el otro, Gustavo Fernández, que se ha dedicado a minimizar sus intervenciones a un campo neutral, evitando entrar en todo tipo de confrontación.

La confrontación enerva, quita tiempo y es tan inútil que uno termina preguntándose para qué, si nadie va a cambiar el libreto de nadie.

Nos olvidamos que muchos buscan respuestas sin ningún ánimo combativo. Y que los más aceptan las diferencias porque de ellas se aprende mucho. Lástima que esta élite de provocadores termine por agotar a los hombres de buena voluntad. Todo esto ocurre ante los mismos ojos, que nunca hacen nada al respecto.

Y el circo sigue……………….

En mi caso particular, apelo a la ironía como buen remedio académico, pero escasas veces lo entienden. Me pasa con Belduque y con Keith Coors, que pasan de lo irritativo a la denostación con una ligereza que escuece. A veces me parece que se creen realizando una tarea mesiánica y que los convoca a no dejar creyente con cabeza.

En lo que atañe a Keith vale decir que su dedicación científica es encomiable, de lo que su blog da cuenta con creces, sólo que es demasiado sanguíneo con lo que defiende, al igual, desde la otra margen del Rubicón, que Adolfo Gandin Ocampo, y por eso dejan arrasada la tierra al mejor estilo Atila cada vez que salen armados.

Pintorescas anécdotas propias de este mundillo.

2. El dogma escéptico

No faltarán personas que se pregunten por qué razón los escépticos se suscriben a grupos ufológicos de marcada tendencia creyente. Baste señalar que la inversa es harto rara. En fin, pero ahí están.

Citando a Stanton Friedman: Las herramientas principales son las de los propagandistas, como la elección muy selectiva de los datos, el uso de apelativos positivos y negativos, y la tergiversación.

Y hablando de los escritores activos que no son escépticos en el verdadero sentido de la palabra, agrega
“Son detractores haciendo todo lo posible para engañar a un público curioso. Ellos saben las respuestas, por lo que no necesitan realmente investigar. La proclamación es más su estilo. El engaño es el nombre del juego.”

Escépticos, decíamos los hay extremos y negacionistas, que apelan a la ridiculización de los crédulos y de sus creencias y que se han comprado la Verdad Absoluta en alguna barata mientras paseaban al perro o al gato. Me viene ahora uno a la cabeza, que se da el lujo de hacer ranking con personas, por supuesto aquéllas que no piensan como él, y con fines puramente lúdicos. Me da vergüenza ajena.

Los hay sesudos y honestos, honorables y de soberbia apertura mental, adaptativos y que intentan tan sólo desbrozar el escenario de fakes y picardías, como el caso de Leopoldo Zambrano Enríquez, Paulo Poian, Kentaro Mori.

Con ellos el creyente puede convivir sin problema alguno. Como dice Leo, mi moderador en Otras Inteligencias, los crédulos somos los que tenemos que demostrar por qué afirmamos la existencia de algo; ellos, los escépticos, sólo dudan de la misma y la someten a cartabones científicos.

Gracias al sentido común, en los estrados judiciales debe demostrar su razón el que afirma o el que niega……… pero en este mundo que estoy detallando, el sentido común es el menos común de los sentidos, para usar una frase remanida.

¿Qué es la lógica?

"la ciencia del razonamiento, del examen, del pensamiento y la inferencia".

La lógica permite analizar una afirmación o un razonamiento y determinar si es correcto o no.

¿Qué es un razonamiento? Un razonamiento es una serie de afirmaciones conectadas para establecer una proposición definida: La conclusión.

Los creyentes somos más simplones: creemos en una posibilidad y esperamos pacientemente que la ciencia llegue a explicar tales fenómenos o que simplemente se hagan presentes de manera indubitable y hasta los escépticos deban aceptarlos. En el entretanto ‘creemos y punto’.

Y esa es nuestra razón, que para nosotros es tan lógica como la que más.


3. ¿El protagonismo impide la existencia de una Ufología Colegiada?

A mí particularmente me sacan de quicio determinados defectos de este colectivo, como que las investigaciones se quedan sin terminar, sin conclusiones ciertas, porque hay desinterés, o desánimo, da lo mismo, que lleva a los ufólogos a no ayudar a otros o a concluir investigaciones iniciadas por otros.

No hay límites para establecer un campo de estudio. Como no hay límites ni hay reglas, tampoco se lleva una memoria histórica de hechos, cada quien opina lo que le viene en gana, a fin de cuentas todo es posible.

Un ejemplo muy palpable… las naves triangulares. Cuando salieron al ruedo ufológico, todos estuvieron de acuerdo en que funcionaban con electromagnetismo; sin embargo en una nota de un OVNI FORTUITO, se dice que un triángulo dejaba estela.

Si no hay un canon, no hay una base firme para una real investigación. Y si no hay una real investigación, cada quien tendrá sus ideas, y si el trabajo de otro no va en el mismo sentido, no se opinará nada tras leerlo.

Como dice Leo continuamente:
“Ya lo he comentado muchas veces; lo que se pueda decir será siempre ‘una opinión más’ Y la verdad, cansa explicar lo mismo ‘n’ veces. Un foro nunca será un grupo de investigación. Sólo de divulgación. La libre expresión (que no siempre es atendida) y el ingreso de ‘curiosos’ al medio ufológico, contaminan la investigación bajo la premisa: ´Todo es posible´. Y ante esta máxima, ¿quién le teme a Virginia Wolf? ”(Leopoldo Zambrano).


Conclusión

En apretada síntesis, el no pocas veces vapuleado mundo ufológico aparece a primera vista desorganizado, caótico, fraccionado, apático hacia adentro, protagónico hacia afuera, sin redes de contención internas o externas, mixturado, compartimentizado, distante y desarticulado.

Se hace ultra necesario, por ende, instaurar mecanismos de colegiación, de normatización y de socialización a corto plazo.

Esto lo he escrito con la mayor objetividad de la que soy capaz, usando herramientas conceptuales de tipo académico y tratando al mismo tiempo que fuera fácil y entretenido para la lectura. Muchos me criticarán por esto, lo lamento por ellos.

Al mismo tiempo, estoy pensando que quizás mañana aparezca en un selecto ranking, ‘simpático’ y curioso por cierto, dado que funciona según se encuentre el hígado de alguien, ¿o era la bilirrubina? Adelanto que me nefrega, que es lo mismo que decir me importa un rábano, un comino o un bledo y tres velines.

MIR