Mostrando entradas con la etiqueta Poema. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Poema. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de junio de 2019

EL LOBO RAPAZ.


EL LOBO RAPAZ.

Autora: Mir Rodríguez Corderí

 

 

Amanecí de lila y amarillo

frente a un doctor de austero traje oscuro

-después de tantos días y allí estaba-

Y en tanto al Señor me encomendaba

comenzó entre los dos el juego absurdo

que va de lo abstruso a lo sencillo.

Pregunta tras pregunta me atacaba,

de tónica mordaz y estilo burdo,

me sentí como zarza ante el rastrillo.

Pero ya cuando el juego terminaba,

y a favor mío se inclinaba el triunfo,

divisé en sus ojos el lascivo brillo

cuando en mis senos su mirar detuvo.

¡Cuántas veces escondió el colmillo

mientras ladino a su presa vigilaba

el lobo rapaz con traje de ovejuno !

 

Tanto tiempo y jamás

 


Moría ya la tarde

O resucitaba la noche.

-Todo es cuestión de perspectiva-

Golpeabas los dedos contra la mesa

Mordisqueabas tus labios

Meneabas tu neurosis obsesiva.

Observarte de lejos

Sin que puedas saberlo

Con mi notable mirada compasiva.

¡Tanto tiempo y jamás!

¡Tanto silencio y siempre!

¡Tanta pérdida de masa sensitiva!

 

Mir Rodríguez Corderí

viernes, 15 de junio de 2018

Que nació en noviembre.

La memoria fluctúa siempre.
Y envejece.
En sus papeles kanson 
hay zonas resquebrajadas,
hay grietas de septiembre
que envilece
primaveras descaradas.
Hay una imagen nuestra desdibujada
de ésa que nació en noviembre
y que agosta, que envejece
a pesar que aún siembre
pasiones desordenadas.

Mir Rodríguez Corderí.

Bésame así


Curvas de mujer


El impulso enamorado


Corazón enorme


El ángel custodio de mi jardín sin odio


Esperándote


Manumitida


Hojas en el suelo


Cabalgando


martes, 14 de julio de 2015

Frente al mar y mi psicoanalista. Poema. Mir Rodriguez Corderi





Miro el mar
que se estira y se estira
Gran bostezo
de abisales consignas
Al igual que tu apasible apariencia
(controlada, analítica dermis).
Tan sereno parece por fuera
y movidas entrañas oculta.
Neptuniano es el mundo 
que escondes
bajo esa actitud tan medida.
De insondables abismos
y bullentes silencios,
de humedades negadas
y dolientes heridas,
de ignotos cataclismos
bajo aguas profundas. 
Con tus olas heladas
me envuelves, me cuidas,
escudriñas los signos
de mis claves veladas. 
Poco a poco desnudas
con tus pulcras maneras
mi perfil escondido
y mis zonas vedadas. 
Qué será - te pregunto-
cuando sepas mis dudas
con tan sólo mirarme
Y punto.

viernes, 15 de mayo de 2015

Con un bolígrafo por espada. Poema. Mir Rodríguez Corderí

A golpes de insomnio

y tabaco rubio, 
salivando la rabia por el sueño
que no termina de llegar,
te estoy viviendo con estas pocas ganas mías de vivirte
noche de junio.
Por los ojos abiertos como una boca al beso
te me vas metiendo
con esa cansina forma tuya 
de invadir.
Tu borrosa presencia
parece abarcar más allá de lo abarcable, 
parece hasta querer sobrepasar
la amarillenta plenitud
de mis sentidos
y acunarme en su silencio
de ciudad dormida.
Pero la empecinada resistencia
de mis desvelos
es un rival difícil
a tu soporífera caricia.
Y aquí me tenés,
bajo una lámpara encendida
como un pequeño sol desubicado,
asesinando palabras
con un bolígrafo por espada

miércoles, 15 de octubre de 2014

Simplemente porque la vida es así



Porque la vida es así
Torpe, sinuosa, imprevisible.
Hoy te tocó su cara en sombras,
La sacudida eventual
Que nos saca del letargo y del sol.
Primero fue el asombro,
Después un sentimiento indefinible
Parecido a la ira.
Las palabras se frustraron
En tu voz ausente.
- las batallas más íntimas 
  se libran en silencio –
Despaciosamente,
El estado más temible,
La tristeza,
Fue invadiéndote el pecho de ceniza.
Cuando se pierde la confianza
En otro ser
Se pierde un poco de un mismo.
Hoy tu amigo ya no es más tu amigo.
Y te duele.
Y te estás desangrando.
Tendrás que recorrer
El espinoso sendero del rencor
Hasta que cicatrices.
Después, comenzarás a sonreír
Poco a poco, de nuevo,
Y casi sin darte cuenta,
Junto con el olvido,
Imperceptiblemente,
Volverás a creer.

Porque la vida es así.
Simplemente.



Mir Rodríguez Corderí