Ayer, 20 de Marzo, a las 8 45 hora
oficial comenzó el otoño en la Argentina
Hoy,
Domingo 21 de Marzo, llueve y hace frío….un frío impactante si se tiene en
cuenta que ayer nomás había 26 grados con algo de sol asomando entre
desdibujadas nubes.
Es
mi estación preferida. Por varias razones. Por la lluvia que es
abundante y por los colores de la naturaleza, esa paleta de maíz, ocres,
cremas, arenas, dorados, rojos, naranjas y verdes oliva. Ambas cuestiones
son como una tentación ineludible para el poeta, para el sensible, para el que
posee alitas juguetonas en el plexo solar. Y hablando de alitas, miles de
ellas surcan los cielos hacia la calidez de otros lares, mariposas en busca de
primavera o verano más apacibles a su delicada vida.
Como
dice mi adorado amigo Eduardo Galeano, “Para volar han nacido: para volar este
vuelo. Después, regresan a casa. Y allá en el norte, mueren. Al año
siguiente, cuando llega el otoño, millones y millones de mariposas inician su
largo viaje…”
Me
vienen a la mente poemas viejos, de cuando no me acostaba sin haber escrito
alguno. Memorias incestuosas, donde solía pensar que el Sol copulaba con
la Luna en algún momento del día, ocultos a los ojos penitentes.
¿Se
dieron cuenta que los silencios comienzan a recobrar fuerza con el otoño? Aquella
poesía mía llamada Silencios de color viene a cuento ahora Nos son tan prescindibles las palabras que son más los silencios, que son más las miradas. Que decir siento frío es teñirse de gris las pupilas. Y decir estoy sola es volverle la cara al otoño ése nuestro amigo por tres meses. …Para qué contarnos la melancolía si nos basta con vestir azul …Para qué pactarnos la sonrisa si nos la regala esa valentía de abrirle la casa al sol. Es tan cierta esta no necesidad de palabras que nos estamos olvidando del lenguaje y aprendiendo a balbucear silencios Silencios de color. Acrisolado,
ovillado en la esquina más arcaica de mi memoria, surge aquel otro verso que
metamorfoseaba abril y febrero en imágenes precisas, tangibles, que
se llamaba Tejiéndote
y que empezaba así: Con
las manos abril Y
los dedos hojas amarillas, Con
madejas de sol Y
agujas de lluvia, Te
estoy tejiendo en punto aire Un
pullover polícromo. Con
la mirada febrero dulce Y
la boca dormida, Con
el cuerpo esperando, Aminoro
la marcha del tiempo Para
así, aunque sea un instante, Poder
ver, anidada en tus brazos, Desde
el arco ciliar de la tarde, La
caída sangrienta del sol. También
comparto con ustedes el poema que me dedicó mi amigo poeta premiado Jorge
Lorenzo del Gesso a raíz de Tejiéndote: CON TUS MANOS ABRIL a Mirta Cristina Rodríguez Corderí Con tus manos abril. Con tu
vientre la sangre celtomagiar
ya erecta ya
dominando su
mundo joven en
aparente lejanía de
tu vientre que
busca desbocado en
otros vientres hasta
que encuentre aquel definitivo
delicia y cárcel agonía
y consuelo. Con
tu reposo anillo para engarzar
al sembrador de
tu vientre el
que le hundió la
semilla inexorable esa
que torna necesario el
fugaz sometimiento de
la fémina al macho para
luego pasividad
teatreada reinar
suavemente
tiránica sobre
todos y todo sembrador
fruto oh
gloria a Dios cortinas ilusiones cacerolas
arrebatos felpudos decisiones
sonrisas intervalos. Con
tus sueños materia para
gestar mañana paraísos
sin precio fantasías
más netas que
una naranja roja para
apretar el cosmos con
manos de noviembre druídicamente
sabia y
dibujar mortales sendas
a ser seguidas que
en ávidos papiros copiarán
en el otro lado
del vasto Atlántico donde
estará colgado el
sarmientino hábito que lucías
el día de
tus seis años
en
que gestaste "La Soledad" te
lo dirán los astros con los
que te tuteás si
es que no se ha prendido para
siempre a tu carne de
niña genio eterna y
ni ellos pueden verlo. Con
tus manos redondamente
puras e infinitas ABRIL. Jorge, BBAA, 21-XI-2007
Cosas
aparentemente deshilvanadas, pero que escapan al caos, no se someten, no se
dejan seducir por la anarquía. Tienen
su propia babel pero sin pretensiones de tocar el cielo y atravesarlo……..maraña
de impresiones, fárrago de sentimientos, galimatías de vocales y consonantes,
vorágine de pasiones pequeñas y difusas.
Todo muy otoñal, por cierto MIR
domingo, 15 de junio de 2008
Incansables renovadores
Siempre fuimos, un poco,
amantes de lo casual.
Quebrantar las líneas rectas de la rutina
era nuestro juego predilecto,
nuestro pasaporte a lo insólito.
Nada nos era igual o semejante,
ni siquiera las luces o el color
Eramos un trompo
girando enloquecido
a un costado del mundo
Ibamos de una sensación a otra
como la abeja salta de flor en flor
Eternos navegantes del misterio,
vegetábamos en una confusión
de cosas nuevas
que se volvían viejas
ni bien nos eran conocidas
Hasta que un día
nos miramos de forma diferente
y descubrimos que nuestras caras
de tan vistas
eran ya sinónimo de costumbre
Fue seguramente una sorpresa
el atraparnos pensando
(nosotros, incansables renovadores)
qué maravilloso hábito
éramos el uno para el otro.
Y fuimos
la primer cosa vieja y perdurable
que nos permitimos
MIR
Ahora que te descubro
¿Me adivinabas tú antes de que yo fuera?
Porque yo te sabía así desde mucho tiempo
Desde que el corazón era un punto
de tan chico, de tan vacío
y mis ojos se cerraban a la luz
y a la imagen del hombre porque aún no eras
¿Me sabías tú?
¿En qué forma tu soledad me imaginaba?
¿Con qué color en la piel y qué tristeza?
¿Con cuánta noche en la voz y en la mirada?
Yo te sabía así. Así de único
Con este mismo fervor, con esta fuerza
Que me tiene en tus redes atrapada
Y ahora que estás aquí, que te descubro
en cada huella que en mí tu mano deja,
en el centro mismo de mi alma ilusionada,
sé que no podría haber sido otro que tú
el hombre que me despertara a la belleza
de nacerme mujer, esta nueva mujer enamorada
Las uñas del gato, Tan mimoso, y suave y retraído, lasceraron mi asombro De mi piel aterida brotó un rasguño en ocaso dilatando mis últimas renuncias
MIR
Tema 3
Detente, tempestad Tu caballo desbocado se estrellará contra mi piel Inevitablemente Arderá la hoguera infranqueable de mis resistencias Sufrirá la espesa soledad de mis silencios, y poco, casi nada, podrá ser rescatado Ahora, al menos, te queda la incertidumbre: Ni yo ni mi piel Somos invencibles
MIR
Tema 14
Algo que se encuentra de pronto y se conoce desde el alfa y, a la vez, se desconoce en absoluto Algo que es médula y periferia, raíz y pináculo, como un signo abierto desangrándose en mil interrogantes
MIR
Tema 11 La misma voz cascada del antagonismo, como un chirriar de goznes al abrir la puerta del recelo. Cada palabra una guerra, una bala con destino de noche hambrienta El silencio es la tregua respetable Y la paz dos manos que se rozan
Descenso al dolor Cada vez que desciendo al dolor, que mi día tiene moños de pena en las trenzas, las palabras se me quiebran en vacío y la melancolía se sumerge en el oleaje de mis venas Es en esos momentos cuando de tan dolida se me olvida mi nombre Y necesito mirarme en los espejos para recordar mi rostro Entonces, por amor a la vida, me adhiero al destino de los crédulos, enderezo mis rodillas y sorteando el abismo, redescubro con mis dedos mis pasadas rutinas, mis antiguos caminos, y mis sueños.
MIR
Despedida
……Y su lengua atravesó mis labios para que conocieran su blanda esencia de océano corrupto –
Le di la espalda a su sorpresa -no haberme presentido, o quizás sí – Más tarde le negué mi mirada - reiterar el rencor en cada gesto – Creo que sentí la puñalada en su carne como si fuera yo todo su cuerpo Cerré la puerta detrás de mí Y me adentré en la calle –noche- sola En ese mismo instante supe - casi sentía sonar los engranajes - que sería doloroso abortar el recuerdo Pero el olvido estaba ahí Imperturbable Haciendo de nosotros probetas de laboratorio Estudiando la forma de injertarnos su amarga célula prolífera