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domingo, 18 de septiembre de 2011

Téngase presente



Uno se despierta, agita todo el cuerpo
Para desperezarse, se baña y canta a veces
Se cubre la vergüenza -culpa de Adán y Eva-
Con lo que ha dado en llamarse vestimenta
Desayuna, traspasa el umbral
Y choca con el mundo
Camina algunas cuadras
O toma colectivo-tren-subte-taxi
Arriba al pan de cada día
Ganado con el sudor de su frente
Hace, pregunta, responde, dice
Escucha, mira, se agota
Uno piensa –gracias al Cielo-
Y entonces es la magia
Oleaje yendo y viniendo sin pedir permiso
Aternurizándolo todo,
Coloreando la luz fosforescente
De esos horribles tubos,
Perfumando el aire con lavanda,
Deletreando tu nombre
En cada lugarcito disponible,
Tironeándole las orejas al conejito
Que desde mi escritorio
no me pierde de vista
Y mi jefe que se encamina
Con gesto decidido
Hacia aquí
No importa
Igual es hermoso
Lo tengo presente

MIR

domingo, 21 de marzo de 2010

Otoño en el Hemisferio Sur






Ayer, 20 de Marzo, a las 8 45 hora oficial comenzó el otoño en la Argentina
Hoy, Domingo 21 de Marzo, llueve y hace frío….un frío impactante si se tiene en cuenta que ayer nomás había 26 grados con algo de sol asomando entre desdibujadas nubes.
Es mi estación preferida.  Por varias razones.  Por la lluvia que es abundante y por los colores de la naturaleza, esa paleta de maíz, ocres, cremas, arenas, dorados, rojos, naranjas y verdes oliva.  Ambas cuestiones son como una tentación ineludible para el poeta, para el sensible, para el que posee alitas juguetonas en el plexo solar.  Y hablando de alitas, miles de ellas surcan los cielos hacia la calidez de otros lares, mariposas en busca de  primavera o verano más apacibles a su delicada vida. 
Como dice mi adorado amigo Eduardo Galeano, “Para volar han nacido: para volar este vuelo. Después, regresan a casa. Y allá en el norte, mueren.  Al año siguiente, cuando llega el otoño, millones y millones de mariposas inician su largo viaje…”
Me vienen a la mente poemas viejos, de cuando no me acostaba sin haber escrito alguno. Memorias  incestuosas, donde solía pensar que el Sol copulaba con la Luna en algún momento del día, ocultos a los ojos penitentes.
¿Se dieron cuenta que los silencios comienzan a recobrar fuerza con el otoño? Aquella poesía mía llamada Silencios de color viene a cuento ahora
Nos son tan prescindibles
las palabras
que son más los silencios,
que son más las miradas.
Que decir siento frío
es teñirse de gris las pupilas.
Y decir estoy sola
es volverle la cara al otoño
ése nuestro amigo por tres meses.
…Para qué contarnos la melancolía
si nos basta con vestir azul
…Para qué pactarnos la sonrisa
si nos la regala esa valentía
de abrirle la casa al sol.
Es tan cierta
esta no necesidad de palabras
que nos estamos olvidando del lenguaje
y aprendiendo a balbucear silencios
Silencios de color.

Acrisolado, ovillado en la esquina más arcaica de mi memoria, surge aquel otro verso
que metamorfoseaba  abril y febrero  en imágenes precisas, tangibles, que se llamaba
Tejiéndote y que empezaba así:

Con las manos abril
Y los dedos hojas amarillas,
Con madejas de sol
Y agujas de lluvia,
Te estoy tejiendo en punto aire
Un pullover polícromo.
Con la mirada febrero dulce
Y la boca dormida,
Con el cuerpo esperando,
Aminoro la marcha del tiempo
Para así, aunque sea un instante,
Poder ver, anidada en tus brazos,
Desde el arco ciliar de la tarde,
La caída sangrienta del sol.

También comparto con ustedes el poema que me dedicó mi amigo poeta premiado
Jorge Lorenzo del Gesso a raíz de Tejiéndote:
      CON TUS MANOS ABRIL
a Mirta Cristina Rodríguez Corderí 

Con tus manos abril.
Con tu vientre la sangre
celtomagiar ya erecta
ya dominando
su mundo joven
en aparente lejanía
de tu vientre
que busca desbocado
en otros vientres
hasta que encuentre aquel
definitivo delicia y cárcel
agonía y consuelo.
 Con tu reposo anillo
 para engarzar al sembrador
 de tu vientre
 el que le hundió 
 la semilla inexorable
 esa que torna necesario
 el fugaz sometimiento
 de la fémina al macho
 para luego
 pasividad  teatreada
 reinar
 suavemente tiránica
 sobre todos y todo
 sembrador fruto
oh gloria a Dios 
cortinas ilusiones
 cacerolas arrebatos felpudos
decisiones sonrisas intervalos.
Con tus sueños materia
 para gestar mañana
 paraísos sin precio
 fantasías más netas
 que una naranja roja 
 para apretar el cosmos
 con manos de noviembre
 druídicamente sabia
 y dibujar mortales
sendas a ser seguidas
que en ávidos papiros
 copiarán en el otro
 lado del vasto Atlántico  
 donde estará colgado
 el sarmientino hábito
 que lucías el día
 de tus seis años                                                                        
 en que gestaste "La Soledad"
 te lo dirán los astros
 con los que te tuteás
 si es que no se ha prendido
 para siempre a tu carne
 de niña genio eterna
  y ni ellos pueden verlo.
 Con tus manos
 redondamente puras e infinitas
  ABRIL.

 Jorge, BBAA, 21-XI-2007 
Cosas aparentemente deshilvanadas, pero que escapan al caos, no se someten, no se dejan seducir por la anarquía.  Tienen su propia babel pero sin pretensiones de tocar el cielo y atravesarlo……..maraña de impresiones, fárrago de sentimientos, galimatías de vocales y consonantes, vorágine de pasiones pequeñas y difusas.
Todo muy otoñal, por cierto

MIR







                                             







                                             









                                                   

domingo, 15 de junio de 2008



Incansables renovadores

Siempre fuimos, un poco,
amantes de lo casual.
Quebrantar las líneas rectas de la rutina
era nuestro juego predilecto,
nuestro pasaporte a lo insólito.
Nada nos era igual o semejante,
ni siquiera las luces o el color
Eramos un trompo
girando enloquecido
a un costado del mundo
Ibamos de una sensación a otra
como la abeja salta de flor en flor
Eternos navegantes del misterio,
vegetábamos en una confusión
de cosas nuevas
que se volvían viejas
ni bien nos eran conocidas
Hasta que un día
nos miramos de forma diferente
y descubrimos que nuestras caras
de tan vistas
eran ya sinónimo de costumbre
Fue seguramente una sorpresa
el atraparnos pensando
(nosotros, incansables renovadores)
qué maravilloso hábito
éramos el uno para el otro.
Y fuimos
la primer cosa vieja y perdurable
que nos permitimos

MIR

Ahora que te descubro

¿Me adivinabas tú antes de que yo fuera?
Porque yo te sabía así desde mucho tiempo
Desde que el corazón era un punto
de tan chico, de tan vacío
y mis ojos se cerraban a la luz
y a la imagen del hombre porque aún no eras
¿Me sabías tú?
¿En qué forma tu soledad me imaginaba?
¿Con qué color en la piel y qué tristeza?
¿Con cuánta noche en la voz y en la mirada?
Yo te sabía así. Así de único
Con este mismo fervor, con esta fuerza
Que me tiene en tus redes atrapada
Y ahora que estás aquí, que te descubro
en cada huella que en mí tu mano deja,
en el centro mismo de mi alma ilusionada,
sé que no podría haber sido otro que tú
el hombre que me despertara a la belleza
de nacerme mujer, esta nueva mujer enamorada
MIR

lunes, 9 de junio de 2008

Poesías: Temas 8, 3, 14 y 11

Tema 8


Las uñas del gato,
Tan mimoso,
y suave
y retraído,
lasceraron mi asombro
De mi piel aterida
brotó un rasguño en ocaso
dilatando
mis últimas renuncias

MIR





Tema 3


Detente, tempestad
Tu caballo desbocado
se estrellará contra mi piel
Inevitablemente
Arderá la hoguera infranqueable
de mis resistencias
Sufrirá la espesa soledad
de mis silencios,
y poco, casi nada,
podrá ser rescatado
Ahora, al menos,
te queda la incertidumbre:
Ni yo ni mi piel
Somos invencibles
MIR

Tema 14
Algo que se encuentra de pronto
y se conoce desde el alfa
y, a la vez,
se desconoce en absoluto
Algo que es médula y periferia,
raíz y pináculo,
como un signo abierto
desangrándose en mil interrogantes
MIR





Tema 11
La misma voz cascada
del antagonismo,
como un chirriar de goznes
al abrir la puerta del recelo.
Cada palabra una guerra,
una bala con destino
de noche hambrienta
El silencio es la tregua respetable
Y la paz dos manos que se rozan
MIR

Descenso al dolor - Despedida
















Descenso al dolor
Cada vez que desciendo al dolor,
que mi día
tiene moños de pena
en las trenzas,
las palabras se me quiebran
en vacío
y la melancolía
se sumerge en el oleaje
de mis venas
Es en esos momentos
cuando de tan dolida
se me olvida mi nombre
Y necesito
mirarme en los espejos
para recordar mi rostro
Entonces,
por amor a la vida,
me adhiero al destino
de los crédulos,
enderezo mis rodillas
y sorteando el abismo,
redescubro con mis dedos
mis pasadas rutinas,
mis antiguos caminos,
y mis sueños.

MIR

















Despedida

……Y su lengua atravesó mis labios
para que conocieran su blanda esencia
de océano corrupto –


Le di la espalda a su sorpresa
-no haberme presentido,
o quizás sí –
Más tarde le negué mi mirada
- reiterar el rencor en cada gesto –
Creo que sentí la puñalada
en su carne
como si fuera yo todo su cuerpo
Cerré la puerta detrás de mí
Y me adentré en la calle –noche- sola
En ese mismo instante supe
- casi sentía sonar los engranajes -
que sería doloroso abortar el recuerdo
Pero el olvido estaba ahí
Imperturbable
Haciendo de nosotros
probetas de laboratorio
Estudiando la forma de injertarnos
su amarga célula prolífera

MIR