
Pensarán las hormigas que somos sus Dioses?Algunas de ellas nos ven y se lo cuentan a las demás.-"portaos bien!, moveos en linea recta y todas juntas, no os torzais ni un poquito, porque si no, vendrá Dios y os pisará!!!!"Alguna más curiosa, pensará: -"a veces nos ha pisado aunque íbamos por el camino recto!, Dios no puede ser así,Dios es Amor y Perfeccion. Definitivamente, no creo en ese Dios, debe haber algo más allá......."
Maite
algo de Andreas Faber Kaiser
Nuestra libertad total solamente es alcanzable si previamente cada individuo alcanza su propia libertad mental. Harto difícil de alcanzar por otra parte, dado que la historia nos muestra que somos claramente vulnerables a la manipulación de nuestra mente. Y si los recursos de la mente humana están despertando como evidentemente lo están haciendo, los menos despiertos van a ser cada vez más manipulables por parte de quienes logren canalizar la energía a su antojo. Que puede ser para bien o para mal. Es, como todo, un arma de doble filo. Para no dejarse arrastrar por la corriente sólo queda un recurso.Afortunadamente, al alcance de todos y cada uno de nosotros: pensar. Uno puede estar limitado por el medio en el que se ve obligado a moverse, pero lo que uno no puede permitir jamás es que otros decidan por él. Es dejarse dominar de tal forma que su voluntad no sea propia, sino que sea el reflejo de la de otro. Cuidado, que estoy diciendo que a uno le pueden manipular muy sutilmente, mentalmente, sin que él se dé cuenta de esta manipulación. Por ello precisamente se impone la necesidad de que de vez en cuando al menos, uno se tome el tiempo necesario para pensar. Porque si se pone a recapacitar sí tendrá la oportunidad íntima de observar los efectos de su conducta y de juzgar entonces si es que está actuando en contra de su propia y libre voluntad.Hay que darse cuenta de que, al igual que un médico no nos curará si nosotros no queremos ser curados, tampoco nadie podrá jugar con nuestra voluntad si nosotros no queremos que nos manipulen. La única defensa en contra de esta manipulación es aplicar el raciocinio en vez de la comodidad. Es nadar contra la corriente si es preciso en vez de dejarse llevar cómodamente por la misma. Ninguna secta, ninguna religión, ningún grupo, ningún partido, ningún gobierno, ninguna nación, ningún equipo deportivo, ningún medio informativo, ningún líder, ningún mensaje del más allá debe ser nunca más importante que uno mismo. Porque ello supone indefectiblemente la pérdida de la libertad personal de cada uno. Sólo cuando hayan quedado desmontadas todas las religiones, todos los grupos, todos los sistemas de gobierno, todos los sistemas de dominio, todas las formas de influencia, sólo entonces todos y cada uno de los individuos de la especie humana podrán considerarse intrínsecamente libres. Pero insisto en que el alcance de esta utopía sólo será factible cuando todos y cada uno de esos individuos apliquen la herramienta que para ello les ha dado la naturaleza (por decir alguna cosa) : la facultad de raciocinio, la facultad de pensar.
Andreas Faber Kaiser.
Maite.
Nuestra libertad total solamente es alcanzable si previamente cada individuo alcanza su propia libertad mental. Harto difícil de alcanzar por otra parte, dado que la historia nos muestra que somos claramente vulnerables a la manipulación de nuestra mente. Y si los recursos de la mente humana están despertando como evidentemente lo están haciendo, los menos despiertos van a ser cada vez más manipulables por parte de quienes logren canalizar la energía a su antojo. Que puede ser para bien o para mal. Es, como todo, un arma de doble filo. Para no dejarse arrastrar por la corriente sólo queda un recurso.Afortunadamente, al alcance de todos y cada uno de nosotros: pensar. Uno puede estar limitado por el medio en el que se ve obligado a moverse, pero lo que uno no puede permitir jamás es que otros decidan por él. Es dejarse dominar de tal forma que su voluntad no sea propia, sino que sea el reflejo de la de otro. Cuidado, que estoy diciendo que a uno le pueden manipular muy sutilmente, mentalmente, sin que él se dé cuenta de esta manipulación. Por ello precisamente se impone la necesidad de que de vez en cuando al menos, uno se tome el tiempo necesario para pensar. Porque si se pone a recapacitar sí tendrá la oportunidad íntima de observar los efectos de su conducta y de juzgar entonces si es que está actuando en contra de su propia y libre voluntad.Hay que darse cuenta de que, al igual que un médico no nos curará si nosotros no queremos ser curados, tampoco nadie podrá jugar con nuestra voluntad si nosotros no queremos que nos manipulen. La única defensa en contra de esta manipulación es aplicar el raciocinio en vez de la comodidad. Es nadar contra la corriente si es preciso en vez de dejarse llevar cómodamente por la misma. Ninguna secta, ninguna religión, ningún grupo, ningún partido, ningún gobierno, ninguna nación, ningún equipo deportivo, ningún medio informativo, ningún líder, ningún mensaje del más allá debe ser nunca más importante que uno mismo. Porque ello supone indefectiblemente la pérdida de la libertad personal de cada uno. Sólo cuando hayan quedado desmontadas todas las religiones, todos los grupos, todos los sistemas de gobierno, todos los sistemas de dominio, todas las formas de influencia, sólo entonces todos y cada uno de los individuos de la especie humana podrán considerarse intrínsecamente libres. Pero insisto en que el alcance de esta utopía sólo será factible cuando todos y cada uno de esos individuos apliquen la herramienta que para ello les ha dado la naturaleza (por decir alguna cosa) : la facultad de raciocinio, la facultad de pensar.
Andreas Faber Kaiser.
Maite.
