
¿Sabes una cosa?
por Mirta Cristina Rodríguez
¿Sabes una cosa?
Hablarte desde este lado de la pantalla parece fácil
Puede que lo sea
Seguramente no te extrañe esta intromisión en tu vida, en tu rutina, en tu cotidianeidad, herman@ internauta, porque sabes que suelo hacerlo, porque sabes que ya lo he hecho o porque aún no sabiendo ninguna de ambas cosas, te parece de lo más natural que yo aparezca así y te diga: ¿Sabes una cosa?
Es cierto que esto no te sucede todos los días.
Podría empezar diciendo: andaba por aquí y decidí saludarte, decirte hola qué tal, comentarte algo……pero no, esto no es del todo improvisado así como tampoco es del todo programado.
Esto es necesidad de compartir y como toda necesidad va desde lo interior, desde lo profundo, lo oscuro, lo húmedo, a lo exterior, a lo epidérmico, lo iluminado, lo seco, o sea tú.
Y como estás allí, detrás de mi monitor (o delante del tuyo que es lo mismo, o casi) convierto mi mano en una probabilidad cuántica y te palmeo el hombro , te saco de tu mutismo, tu mismidad, tu cosa habitual enmarcada en una soledad de uno con sus circunstancias y sus pensamientos, algo tan común entre nosotros, los internautas.
Vuelvo a preguntar o a repreguntar ¿sabes una cosa?
A esta altura ya te ha picado el bichito de la curiosidad y estás preguntándote qué demonios debo saber o estoy por hacerte saber o…qué quiere decirme, o contarme, o …?
Somos de la misma familia, y sin embargo, no tenemos una gota de sangre en común ni estamos emparentados siquiera políticamente ni somos vecinos ni trabajamos juntos…….
Recibimos el mismo alimento a pesar que jamás hemos estado en el mismo restaurante o en la misma mesa o en mesas contigüas o bajo un mismo techo, o en un mismo barrio, país, ni siquiera continente.
Pero bebemos, comemos, respiramos, vivimos, soñamos internet
(de“dentro y red”, o de “red entre”, o de “red interna” o de comunicarnos entre nosotros, todos, sin fronteras físicas, sin excepción)
Hoy te traigo ciertas reflexiones que hago cada vez que me meto en un grupo o lista o foro o como tú prefieras llamarle.Ciertamente vinculadas a la vida misma
Porque, más allá de todas las admoniciones, de todas las opiniones en contra, de todas las advertencias y predicciones apocalípticas, tú y yo hemos elegido Internet como algo que hicimos participar de nuestras vidas, como algo que cubre los vacíos que podemos detectar en ellas o que coadyuva, ayuda, fortalece, enriquece ciertos perfiles de nuestra doméstica y particular estructura.
Hoy vengo a hablarte de la vida en pareja y de los demonios que la invaden, la agreden, la asechan, la entorpecen, la ponen en real peligro.
Y te vuelvo a preguntar:
¿Sabes una cosa?
Más que cualquier otra situación vital, la vida en pareja está amenazada por complicaciones permanentes debidas a la engañosa motivación de cada cónyuge.
La fricción constante entraña el riesgo de crear heridas que no llegan a cicatrizarse.
En este sentido, es oportuno señalar que las reacciones de odio amenazan a todas las relaciones humanas, pero no se manifiestan jamás con tanta frecuencia como en la vida en común de hombre y mujer.
Atacada de perversión, la monogamia, en vez de culminar en la unión de la pareja corre el riesgo de caer en un exceso de rivalidad entre los sexos, cuyas consecuencias destructivas afectan la célula familiar como parte del organismo social en general.
La falaz elección puede deberse o bien a motivos de orden banal y utilitario, o bien a un amor sentimentalmente exaltado, que está expuesto a degenerar en “amor-odio” y en decepción
En lugar de la aceptación, se manifestará la ambivalencia “resignación - rebelión”.
El compañer@ soñado - que tiene gran poder de sugestión- disociará a la pareja que, aunque se halle aparentemente unida, vivirá en lo sucesivo en estado de "divorcio imaginario".
Un paso más allá y las exigencias de la vida en común obligarán a resguardar el fantasma del compañer@ ideal, que quedará convertid@ en idol@ en un rincón secreto de la psique y todas las decepciones de la vida matrimonial le serán ofrecidas en holocausto.
Encaballado sobre este proceso de descomposición de los sentimientos, el acto sexual se inhibe a fuerza del rencor.
Mediante la acentuación creciente de las provocaciones se intentará obtener a través de la respuesta agresiva del otro la prueba de su maldad y la justificación de los proyectos de divorcio.
Sin embargo, la repetición obsesiva de tales provocaciones sólo logrará extremar el sufrimiento común y junto al mismo los remordimientos estériles de cada uno, lo que, precisamente, hará que la separación se torne irrealizable.
El que odia dentro, expía sus culpas afuera, proyecta sobre los demás su insatisfacción, odio, desdén, impotencia, (precisamente en aquellos con los que socializa)
Una de las inmediatas reacciones, es el constante uso de epítetos o insultos de índole sexual, proyecciones indignadas de la propia desvalorización erótica sobre casuales o potenciales interlocutores
En el curso de mis investigaciones he podido comprobar que los foros de la realidad virtual tienen abundante material que certifica este aserto.
Y esto es lo que me preocupa y por qué no decirlo con todas las letras, me asusta.
¿Estamos llamados los grupos de Internet a ser una caja de Pandora de las impotencias inconfesables de cada uno?
Así como funcionamos como una cálida llamada a la compañía anónima, desinteresada, amable, contenedora y amistosa – casi un sucedáneo ideal para la entidad familia, que prácticamente agoniza en muchos sentidos - ¿estamos destinados a ser un receptáculo de fobias, odios, pasiones desmedidas, incapacidades, y demás inquilinos de nuestras respectivas sombras, en el verdadero sentido junguiano?Opinen, por favor…