El discípulo
Vienes aprendiz
Despliegas tus desiertos frente a mí
Y derramo mis aguas sin medida
Devienes expertiz
Devoras con fruición mis raíces
Calendarias y sedientas de vida
Manejas ya el código.
Siento que tutorearte es destino
Y esparzo lentamente la semilla
Eres tan pródigo
Y yo muy al contrario
Tan expectante de una maravilla
Eres tan joven
Que en esta suerte de tutela
Me siembro y me cosecho diariamente
Con cierto resquemor
De no superarme castañuela
Para convertirme en
tambor
¿Germinaré en tu savia finalmente?
Vine y devine maestra
Tu sino de discípulo me aterra:
Transfórmate en tutor.
MIR
