Mis pies se enredan
en tus dudas
Y de tanto tropezar
he adquirido
Esa facultad de
trapecista
Sin red abajo
Tropezando me he
acostumbrado
A que hesitar para ti
Es como respirar.
Suspicacias aparte
Sueles aplicar la
rigurosa ley
Del vaso medio vacío
La implacable norma
Del dedo de Santo-Tomás
En las heridas
Para aceptar las
huellas de la lanza
¡Pardiez!
Tener que lidiar con
tu desconfianza
Cada día del
almanaque
¡Parveinte!
Verme obligada a
resignarme
Ante tu estructura titubeante
Tu valija llena de
recelos
Y perplejidades
¡Partreinta!
Ya casi comienzo a oscilar
Como péndulo sin
rumbo
Sólo por tu recidiva
De incertidumbres
Y vacilaciones
Yo te aviso:
Me bajo aquí.
En tierra firme.
Mir Rodríguez Corderí
