lunes, 24 de agosto de 2015
lunes, 20 de julio de 2015
Las uñas del Lunes. Mir.
Lunes tempranísimo.
Todo porque el reloj
despertador vaticinó que abriera los ojos a las 7, sonando consecuentemente a
esa misma hora, como es dable esperar de la famosa puntualidad mecánica suiza.
Salto de la cama (bah,
es un decir, porque en realidad me arrastro perezosamente fuera de ella,
pidiendo permiso a cada articulación)
Y me pongo a pensar en
que las uñas no ayudan mucho en esta tarea.
Ejecuto el ritual
mañanero de siempre: me aseo, me peino, me perfumo y encamino mi aún
ralentizada naturaleza hacia la cafetera que ya tuve el acto reflejo de poner a
funcionar.
Café recién salido de
las entrañas del milagro, con un poco de leche, miel y tostadas con queso
descremado. Ahicito nomás un poco de
mermelada de frutos del bosque por si las moscas.
Las uñas. ¡Qué
monotema!
¿De dónde habrá salido
esta manía por esa palabra este lunes adormilado aún?
Un zarpazo no sería
tal sin uñas, esto es tan obvio que omitiré todo tipo de explicación. Pero,
profundizando un poco más, ¿pensaron que un zarpazo sin uñas sería una caricia?
Imprevista y fuerte pero caricia al fin.
Ningún felino podría
ser tal sin uñas. Aunque esto está muy ligado a zarpazo y eso ya lo acabo de
mentar, si bien la reflexión cabe de
cabo a rabo.
Una mano femenina con
uñas delicadamente limadas es algo bello de observar, causa un efecto calmoso.
_Aunque no existe parangón alguno con aquellas uñas cortas, sin previo arreglo,
pero pertenecientes a mamá o a abuela, por decir algo tierno y ponerme
melancólica de paso.
Uñas qué tema. Justo
hoy, un Lunes y a esta hora donde sólo el gallo atrasado canta.
El efecto placebo de
enredar tus uñas en el cabello de tu enamorado, haciendo todo tipo de
acrobacias. ¡Qué bello!
¿Pueden imaginarse la
picazón horrible y nunca invitado que a veces nos asalta en alguna parte del
cuerpo? ¿Qué sería de la calma del
escozor intempestivo si no tuviéramos otra mano con uñas para sacarnos
de esa tortura picosa?
Ya este tema se está
volviendo anacrónico y fuera de lugar.
Las uñas del Lunes,
debiera llamarse si estuviera escribiendo esto ahora mismo para publicarlo.
¿Pueden imaginarse
todo lo que podría hacer un lunes si tuviera uñas?
Pero eso es harina de
otro costal.
Y el trabajo me
espera, aunque carezca de uñas.
Mir Rodríguez Corderí
martes, 14 de julio de 2015
Frente al mar y mi psicoanalista. Poema. Mir Rodriguez Corderi
Miro el mar
que se estira y se estira
Gran bostezo
de abisales consignas
Al igual que tu apasible apariencia
(controlada, analítica dermis).
Tan sereno parece por fuera
y movidas entrañas oculta.
Neptuniano es el mundo
que escondes
bajo esa actitud tan medida.
De insondables abismos
y bullentes silencios,
de humedades negadas
y dolientes heridas,
de ignotos cataclismos
bajo aguas profundas.
Con tus olas heladas
me envuelves, me cuidas,
escudriñas los signos
de mis claves veladas.
Poco a poco desnudas
con tus pulcras maneras
mi perfil escondido
y mis zonas vedadas.
Qué será - te pregunto-
cuando sepas mis dudas
con tan sólo mirarme
Y punto.
jueves, 2 de julio de 2015
Mañana será otro día. Soliloquio.
Mañana será otro día.
Hoy pensaba acostarme temprano.
Pero surgió esa palabra, que más
que palabra es un estado, un estado déspota, desmembrado,
donde mi rol de plebeya parece
haberme etiquetado en temas de carácter volcánico, en formas de ser incómodas
como si la incomodidad llevara mi nombre y todo viniera así, ya armado,
sin solución de continuidad.
Un acre sabor a poder
tiránico que me supera en fuerza. Hombre
al fin y al cabo, que puede contenerme. Y no.
Que puede reconocerme. Y
no.
Que puede demolerme. Y sí.
¿Dónde y cuándo me convertí en
difícil?.
Si yo me siento tan fácil como
rostro al viento.
¿Cómo y cuándo devine molesta,
incordiosa, gravosa, pesada y todos los sinónimos que quepan?.
Mejor me pinto -como él me
aconsejó- una enorme sonrisa con labial carmesí y me voy a dormir, madrugada entrada ya, para
soñar con mi alma, tan humilde, sencilla y amable que no entra en esos
adjetivos calificativos que hoy me sirvieron de catarsis.
Total, mañana siempre será otro
día.
Mir Rodríguez Corderí
Suscribirse a:
Entradas (Atom)



