sábado, 8 de noviembre de 2014

Una carta del Maestro Sevillano Ignacio Darnaude Rojas -Marcos: Mirta la de los cuatro nombres.



Ignacio Darnaude y yo

6 Julio  2007


Decíamos ayer.    Una vez repuesto del sustazo por el retrato  -la  Kim Novak  del Río de la Plata, pero en estilo avatara-, sin perjuicio de haber puesto húmedo al receptor hasta el punto de hacerle sufrir una deliciosa fuga de licor creativo, iniciamos la  foto-robot desde la eternidad hasta la eternidad de  Mirta la de los cuatro nombres, etiquetas sobrantes porque su verdadera matrícula  sería la de   Heralda de la Nueva Era.

Hete aquí, nos parece desde la distancia, una evolucionadísima dama que ya ha bebido las más refinadas ambrosías decantadas por la experiencia directa en un sinnúmero de mundos, reinos, planetas y dimensiones avanzados.  Una vez encorvándole las alforjas la sabiduría cosechada por haberlo vivido todo en tan diferentes entornos, se instala con la carrocería de un  Bentley  en este orbe-Alcatraz  con la santa intención bienhechora de enseñarle a los delincuentes espirituales concentrados en el Sing-Sing  terrenal las recetas para autorredimirse, ayudarse a ellos mismos y salir bien parados en el apocalipsis planetario que se avecina.

Me temo que he topado con mi Jesucrista  particular, ya era hora.   Una suma sacerdotisa  –disfrazada- de la exocultura divinocrática inmigrada en misión redentora.   
     
¿ Qué tests habrá de superar este valet de chambre hasta merecer ser tu  Marío Magdaleno  a la vera de la Giralda ?.      
De entrada me ofrezco con los debidos respetos a lavarte humilde y húmedamente los pies y lo que sube hasta la sagrada Cueva de los Tayos  de la  Corderí de Dios que quita los pecados del mundo.

¿ Es cierta la leyenda de que has descendido a este imposible y fascinante purgatorio rocoso con la misión de añadir tu especialísimo plus a la espiritualización de la raza humana?.                           
¿ Eres como dicen tan menesterosa en maldad ?.       
¿ Has pasado ya por tus cuarenta días en el   desierto ?.   
¿Tu noche oscura del alma te ha producido tal vez legítimos placeres masos ?.             
¿ Te expresas tú también por medio de parábolas ?.   
Díme , ¿ qué aspecto físico tenía  Jesús ?.  ¿ Estatura, el carpintero era rubio , calvo , tripudo , qué número de pie calzaba, se comía los higos con leche o ayudado con pan ?.    ¿ Y su mirada se asemejaba a un arco voltaico ?.    ¿ Era aburrido o el Nazareno soltaba ironías en su deambular por Galilea?.

¿ Cuánto bien has aportado al mundo esta mañana desde las nueve?.   ¿ Has ayudado a auparse hasta las  Alturas  a siete o a setenta prójimos?.    ¿ Cómo es que has dado con la invisible aguja de este sevillano en el inmenso pajar de Internet?.

¿ Cuáles son tus puntos de vista sobre el mundo , actitudes ante la vida , tus planes evolutivos ?.          
¿ Te arrepientes de haber descendido a echar una mano en el planeta azul ?.    
¿ A quién amas más, al Padre que está en los cielos o a tu  Buenos Aires  del alma?.

¿ Cómo ha sido tu historia?. ¿Cuándo y por qué te empezaste a interesar por las cosas no materiales ?. ¿ Cuál ha sido desde entonces tu trayectoria ?.           
¿ En qué actividades te has engolfado , aparte de mantener a raya a una horda de hombres ?.                 
¿ Te amas a ti misma ?.

Que el  Máximo Poder Anónimo  te acoja en  su seno, y tú a  Él  en los tuyos.

   


 Ignacio Darnaude

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Hoy que estás por fin. Autora: Mir Rodriguez Corderí





Porque gracias a ti,
además de conocer
Esta otra manera de reír
Que me viene de tu risa,
He podido trasponer
El umbral del silencio
Y descubrir así
Que desde hace mucho tiempo
Estoy adivinando tu venida.
Quizás quieras saber
La forma que te di
dentro del pensamiento,
qué color veía en tu pupila
O con qué voz me hablabas.
Ni yo misma lo sé.
Tan sólo presentí
desde la piel dormida,
La vivencia sutil de este momento.
Y hoy, que estás por fin,
Que me bastan los ojos para ver
La tonalidad cristalina
de tu mirar sereno
Y que puedo contigo compartir
La identidad presentida
En otro tiempo
Hoy, no te quiero perder.
Porque gracias a ti
Además de sentirme convencida
Que es lindo coexistir
Y que es frío el silencio,
Hoy,  he vuelto a nacer.


Dos para este atardecer. Autora: Mir Rodriguez Corderí





Dos para este atardecer.
Para esta mezcla de lluvia y te a las cinco en punto
Para estos minutos mojados.
Dos para cubrir esta extensión de baldosas.
Dos para jugar a ser uno,
A quedarse callados para hablar de mil cosas,
A no mirarse mirándose sin cesar,
A unirse agrandando la distancia de baldosas dispares,
A amarse negándose al amor que es la más triste forma de amar.
Dos para estar tan solos estando inmensamente juntos
Al aumentar la soledad del uno con la soledad del otro,
Al no querer ser más para ser dos veces.
Dos para este atardecer.
Para esto tan nuestro
Tan falto de principios y  tan lleno de finales.
Para mezclar a mi  perfume francés tu olor a montaña
Y agregarle al flequillo revuelto
La dulzura infinita de tu mano de hombre.